{"id":10182,"date":"2020-04-20T12:43:52","date_gmt":"2020-04-20T12:43:52","guid":{"rendered":"https:\/\/cep.lndo.site\/commentary\/i-corintios-15-27-34-42-52\/"},"modified":"2024-09-18T11:07:25","modified_gmt":"2024-09-18T15:07:25","slug":"i-corintios-15-27-34-42-52","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/i-corintios-15-27-34-42-52\/","title":{"rendered":"I Corintios 15.27-34; 42-52"},"content":{"rendered":"<p><strong>SEGUIR EN EL CAMINO DE LA RESURRECCI\u00d3N <\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n es la resurrecci\u00f3n de los muertos. Se siembra en corrupci\u00f3n, resucitar\u00e1 en incorrupci\u00f3n. Se siembra en deshonra, resucitar\u00e1 en gloria; se siembra en debilidad, resucitar\u00e1 en poder.<\/p>\n<p>I Corintios 15.42-43, RVR 1960<\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico<\/strong><\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n es un camino de vida y de esperanza a partir del cual es posible basar toda la existencia cristiana, porque es capaz de iluminar todas las cosas que hacemos, pensamos y planeamos. La perspectiva pascual, con que los disc\u00edpulos asumieron despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas el horizonte hist\u00f3rico, los llev\u00f3 a elaborar nuevas formas de culto, comportamiento, pensamiento y acci\u00f3n. Cada una de estas \u00e1reas fue vista como un espacio de aplicaci\u00f3n de los beneficios de la resurrecci\u00f3n. Se trataba, ahora s\u00ed, de vivir como resucitados y de comenzar a transformar el mundo para acercarlo a los ideales del Reino de Dios.<\/p>\n<p><strong>El noble destino de los cuerpos resucitados<\/strong><\/p>\n<p>La muy extensa exposici\u00f3n paulina sobre la resurrecci\u00f3n en I Co 15 cuestiona radicalmente las tendencias que manifestaba la comunidad corintia de rechazo de esta realidad por dos razones. La primera, porque, seg\u00fan la orientaci\u00f3n filos\u00f3fica griega, el cuerpo no pod\u00eda tener un destino m\u00e1s que la corrupci\u00f3n y la desaparici\u00f3n f\u00edsica. Y la segunda, porque al rechazar la obra de Dios en Jes\u00fas al volverlo a la vida, se estar\u00edan poniendo en tela de juicio las consecuencias de la salvaci\u00f3n y, peor a\u00fan, las posibilidades de renovaci\u00f3n de este mundo y de la humanidad entera. El desprecio por el cuerpo, que tan notoriamente se ha hecho manifiesto en multitud de iglesias, le da continuidad en el campo cristiano a una doctrina que choca frontalmente con lo ofrecido por la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo. La fe cristiana, a partir de esa gran realidad, funda una nueva corporalidad, una nueva experiencia <em>desde el cuerpo,<\/em> y establece que \u00e9ste, como suprema realidad f\u00edsica e hist\u00f3rica, es uno de los lugares privilegiados de la salvaci\u00f3n. Pues si los seres humanos no experimentaci\u00f3n la salvaci\u00f3n corporalmente, en la esperanza de la resurrecci\u00f3n, la entrega y el culto nuevo no puede realizarse. Resultar\u00eda imposible, as\u00ed, \u201cpresentar los cuerpos en sacrificio vivo y santo para un culto racional, l\u00f3gico, integral\u201d (Romanos 12.1-2).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, poner en tela de juicio la resurrecci\u00f3n, ante su aparente irracionalidad, es dudar del poder renovador y recreador de Dios, pues en Jes\u00fas, como sugiere claramente el Nuevo Testamento, comenz\u00f3 una nueva creaci\u00f3n (II Corintios 5.17). La <em>estructura de la vida renovada,<\/em> por decirlo as\u00ed, reclama que la esperanza se ponga en movimiento, en acci\u00f3n, para que el enorme potencial generado por la resurrecci\u00f3n lleve a cabo transformaciones efectivas en el mundo. Las estructuras de muerte que ha instalado el pecado y que dominan espiritualmente a millones de personas no ceder\u00e1n f\u00e1cilmente a estos impulsos renovadores, aunque su fin est\u00e1 anunciado. Por ello, las frases: \u201cvivir amenazados de resurrecci\u00f3n\u201d o \u201cvivir ya como resucitados\u201d resumen bien los posibles alcances de la eficacia transformadora de esta fe. Como escribi\u00f3 el te\u00f3logo brasile\u00f1o Leonardo Boff (1938):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">En \u00c9l fueron vencidos la muerte, el odio y todas las alienaciones que estigmatizan la existencia humana. En \u00c9l se revel\u00f3 el hombre nuevo (<em>homo revelatus), <\/em>el cielo nuevo y la tierra nueva. [\u2026] Cristo resucit\u00f3, no a la vida biol\u00f3gica que ten\u00eda antes, sino a la vida eterna. El <em>Bios <\/em>est\u00e1 siempre bajo el signo de la muerte, la <em>Zo\u00e9 <\/em>(vida eterna) se sit\u00faa en el horizonte del Pneuma [Esp\u00edritu] de Dios indestructible e inmortal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">La resurrecci\u00f3n se define, por tanto, como la escatologizaci\u00f3n de la realidad humana, la introducci\u00f3n del hombre como totalidad cuerpo-alma en el reino de Dios, la presencia de la <em>Zo\u00e9 <\/em>eterna dentro del <em>Bios <\/em>finito y humano. [\u2026] En Jesucristo recibimos la respuesta definitiva de Dios: no ha sido la muerte, sino la vida, la \u00faltima palabra que \u00c9l, Dios, ha pronunciado sobre el destino humano (Leonardo Boff).<\/p>\n<p><strong>La existencia humana en la vida victoriosa de la resurrecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En los vv. 42-43, los pares corrupci\u00f3n-incorrupci\u00f3n, deshonra-gloria, debilidad-poder, plantean que ciertamente la existencia est\u00e1 sujeta a las transformaciones que la misma naturaleza pone en juego sobre cada persona, pero que ser\u00e1n superadas por el impacto de la resurrecci\u00f3n. La esperanza cristiana es una \u201csemilla escatol\u00f3gica\u201d colocada como \u201cbomba de tiempo\u201d en el coraz\u00f3n de la comprensi\u00f3n material de todas las cosas. Abre una puerta aparentemente t\u00edmida, provocadora, pero sumamente efectiva, a la afirmaci\u00f3n de que Dios, como creador, es capaz de renovar las formas de existencia para establecer su poder redentor en todos los \u00e1mbitos. La anunciada consumaci\u00f3n de Dios sobre todas las cosas comenz\u00f3 en el cuerpo corrompido de Jes\u00fas que fue re-creado por Dios en la incorrupci\u00f3n propia de la realidad a la cual pertenec\u00eda y a la que, gracias a la acci\u00f3n divina, nos hace pertenecer. Si \u00e9l fue \u201clas primicias de Dios\u201d (v. 23a), luego seguir\u00e1n quienes por la fe han cre\u00eddo en semejante obra: \u201cMas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. [\u2026] Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida\u201d (vv. 20, 23).<\/p>\n<p>Seguir en el camino de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es seguir el camino de vida y de renovaci\u00f3n de todas las cosas. Pero todo empieza en nuestro cuerpo, en nuestra realidad biol\u00f3gica, f\u00edsica y carnal, porque todo est\u00e1 ya invadido, en nuestro ser, por la resurrecci\u00f3n. Por ello las palabras de Pablo son tan contundentes: \u201cY as\u00ed como hemos tra\u00eddo la imagen del terrenal, traeremos tambi\u00e9n la imagen del celestial\u201d (v. 49). Porque estas realidades presentes no soportan la invasi\u00f3n de la vida del Reino de Dios: \u201cPero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupci\u00f3n hereda la incorrupci\u00f3n\u201d (v. 50). De ah\u00ed que hemos de superar todas esas limitaciones para obtener la victoria final, garantizada ya por Cristo. \u201cHe aqu\u00ed, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocar\u00e1 la trompeta, y los muertos ser\u00e1n resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados\u201d (vv. 51-52). Y la realizaci\u00f3n plena de la salvaci\u00f3n nos espera: \u201cPorque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupci\u00f3n, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupci\u00f3n, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplir\u00e1 la palabra que est\u00e1 escrita: Sorbida es la muerte en victoria\u201d (v. 54). \u00c9sa es la esperanza total de la fe cristiana y en ese sentido debe caminarse cualquier forma de existencia cristiana en todos los sentidos para hacer presente la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La continuidad de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en la vida humana es una realidad espiritual que propicia esperanza. Experimentarla desde el presente lleno de conflictos, exigencias y sufrimientos es uno de los mayores desaf\u00edos de la fe. La afirmaci\u00f3n de la esperanza en las condiciones actuales de ansiedad y desesperaci\u00f3n es una urgencia que las comunidades cristianas deben afrontar con la mirada puesta en el Se\u00f1or resucitado. La proclamaci\u00f3n efectiva de una vivencia real de la resurrecci\u00f3n deber\u00eda producir acciones de solidaridad y profunda empat\u00eda con aquellos que permanentemente, no s\u00f3lo ahora por causa de esta pandemia, est\u00e1n en riesgo de morir. La plenitud de la vida anunciada y experimentada por Jesucristo debe ser compartida de manera fehaciente por las iglesias de manera creativa y eficaz a fin de hacer visible el triunfo de la vida en todos los \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>As\u00ed es como resumi\u00f3 esta experiencia com\u00fan de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo la te\u00f3loga evang\u00e9lica mexicana Elsa Tamez:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Sentirse verdaderamente amados por Dios es la clave para poder acoger el desaf\u00edo de vivir en el mundo de ahora como resucitados. Frente a la gracia no hay condenaci\u00f3n para quienes viven en el Esp\u00edritu del Mes\u00edas Jes\u00fas. Dios no condena: ama. Y su amor es tan grande que nada podr\u00e1 separarnos de \u00e9l. Para Pablo, el amor de Dios por sus hijos e hijas es tan fuerte que ni la espada ni la opresi\u00f3n, ni el hambre ni la desnudez, ni la muerte ni la vida, ni los \u00e1ngeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni lo alto ni lo profundo, es decir, absolutamente nada, puede separarnos del amor de Dios.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Leonardo Boff, <em>La resurrecci\u00f3n de Cristo, nuestra resurrecci\u00f3n en la muerte. <\/em>Santander, Sal Terrae, 1972 (Alcance, 17).<\/li>\n<li>Hans K\u00fcng, <em>\u00bfVida eterna? <\/em>Madrid, Trotta, 2000.<\/li>\n<li>Elsa Tamez, \u201cEl desaf\u00edo de vivir como resucitados\u201d, en <em>Selecciones de Teolog\u00eda, <\/em> 42, n\u00fam. 166, abril-junio de 2003<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"template":"","categories":[],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5527],"class_list":["post-10182","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-1-corintios-15"],"acf":{"biblical_books":[5527],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":"gospel","description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>I Corintios 15.27-34; 42-52 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/i-corintios-15-27-34-42-52\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"I Corintios 15.27-34; 42-52 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"SEGUIR EN EL CAMINO DE LA RESURRECCI\u00d3N As\u00ed tambi\u00e9n es la resurrecci\u00f3n de los muertos. 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