{"id":10231,"date":"2019-05-09T05:00:06","date_gmt":"2019-05-09T09:00:06","guid":{"rendered":"https:\/\/cep.lndo.site\/commentary\/i-juan-4\/"},"modified":"2024-10-30T10:58:06","modified_gmt":"2024-10-30T14:58:06","slug":"i-juan-4","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/i-juan-4\/","title":{"rendered":"I Juan 4"},"content":{"rendered":"<p>Queridos, si a tal extremo ha llegado el amor de Dios para con nosotros, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos mutuamente. [\u2026] Amemos, pues, nosotros, porque Dios nos am\u00f3 primero.<\/p>\n<p>I Juan 4.11, 19<\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico<\/strong><\/p>\n<p>Una frase tan trillada como lo es \u201cla unidad en la diversidad\u201d se acerca a resumir adecuadamente la forma en que el due\u00f1o y Se\u00f1or de la Iglesia promueve la koinon\u00eda en las comunidades cristianas. Las cartas de Juan, con su insistencia realista y al mismo tiempo ut\u00f3pica, no cejan en su intento por establecer la pr\u00e1ctica del amor como \u00fanica raz\u00f3n de ser de la existencia de las comunidades cristianas. Asumiendo el riesgo de sonar repetitivos, los creyentes (hombres y mujeres) de esas comunidades dejaron constancia de la claridad con que percibieron la primac\u00eda del amor de Dios para la vida comunitaria. Por ello, en I Jn 4 su pastor los exhorta como sigue: \u201cQueridos, si a tal extremo ha llegado el amor de Dios para con nosotros, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos mutuamente. Es cierto que jam\u00e1s alguien ha visto a Dios; pero, si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor alcanza en nosotros cumbres de perfecci\u00f3n\u201d (vv. 11-12).<\/p>\n<p><strong>Dios es amor<\/strong><\/p>\n<p>Algunas de sus conclusiones parciales son contundentes e irrefutables, adem\u00e1s de profundamente teol\u00f3gicas, en el mejor sentido del t\u00e9rmino: \u201cDios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios permanece en \u00e9l. [\u2026] Amemos, pues, nosotros, porque Dios nos am\u00f3 primero. Quien dice: \u201cYo amo a Dios\u201d, pero al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. \u00bfC\u00f3mo puede amar a Dios, a quien no ve, si no es capaz de amar al hermano, a quien ve?\u201d (vv. 16b, 19-20). \u00a1C\u00f3mo resuena en estas palabras el eco de la par\u00e1bola del fariseo y el publicano (Lc 18.11-12)! La cual, si la adapt\u00e1ramos a nuestro tiempo, sonar\u00eda grotesca y hasta vulgar por la manera en que nos expresar\u00edamos de algunos hermanos\/as, \u2026tal como lo hacemos en ocasiones cuando no los tenemos cerca.<\/p>\n<p>Dietrich Bonhoeffer, luego de estudiar la realidad b\u00edblica y doctrinal de la comuni\u00f3n de los santos, en los libros <em>Sociolog\u00eda de la iglesia <\/em>(su tesis doctoral) y en <em>Vida en comunidad<\/em> demuestra muy bien muchos de los sue\u00f1os piadosos que pueden dar al traste con la vida de las iglesias en todos sus niveles. As\u00ed, escribe que \u00e9stos, si bien pueden ser muy elevados y edificantes, no necesariamente coinciden con los prop\u00f3sitos divinos, de ah\u00ed que continuamente parece que salimos decepcionados (\u201cAqu\u00ed no se canta, ni se ora, ni se predica <em>como a m\u00ed <\/em>me gusta\u2026\u201d). Lo bueno es que \u00c9l (y s\u00f3lo \u00c9l) tiene siempre el remedio:<\/p>\n<p>Sin embargo, la gracia de Dios destruye constantemente esta clase de sue\u00f1os. Decepcionados por los dem\u00e1s y por nosotros mismos, Dios nos va llevando al conocimiento de la aut\u00e9ntica comunidad cristiana. En su gracia, no permite que vivamos ni siquiera unas semanas en la comunidad de nuestros sue\u00f1os, en esa atm\u00f3sfera de experiencias embriagadoras y de exaltaci\u00f3n piadosa que nos arrebata. Porque Dios no es un dios de emociones sentimentales, sino el Dios de la realidad. Por eso, s\u00f3lo la comunidad que, consciente de sus tareas, no sucumbe a la gran decepci\u00f3n, comienza a ser lo que Dios quiere, y alcanza por la fe la promesa que le fue hecha (<em>Vida en comunidad, <\/em>p. 17).<\/p>\n<p><strong>Dios mismo promueve la koinon\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Tres acontecimientos recientes y cercanos (aunque uno de ellos no necesariamente en el espacio) han venido a hablarnos como signo de la unidad cristiana, porque en ese sentido hay que agradecer a la globalizaci\u00f3n la posibilidad de enterarnos m\u00e1s r\u00e1pidamente de los sucesos al interior de las comunidades de fe en el mundo. Primeramente, la organizaci\u00f3n de la Iglesia Protestante Unida de Francia (en 2013), un esfuerzo de luteranos y reformados que se remonta hasta 1973, cuando mediante la Concordia de Leuenberg ambas iglesias acordaron la plena comuni\u00f3n eucar\u00edstica. Ahora, con esta unificaci\u00f3n, cerca de 400 mil protestantes alcanzaron una forma de unidad que puede ser ejemplo para muchas iglesias (A. Abad). En segundo lugar, los pasos que se espera sean m\u00e1s firmes a corto plazo, de la Comuni\u00f3n Mexicana de Iglesias Reformadas y Presbiterianas (CMIRP, <em>cmirp.org<\/em>). Ellas est\u00e1n confirmando las intuiciones y propuestas de Zwinglio M. Dias, quien al afrontar la realidad de la separaci\u00f3n y desmenuzar sus razones (\u201cno fuimos, ni somos, ni seremos mejores que <em>ellos<\/em>\u201d, se\u00f1ala en pocas palabras), tambi\u00e9n fue capaz de atisbar los caminos que podr\u00eda seguir una comunidad que en esp\u00edritu de libertad reinicia su vida en nuevos espacios de fe y misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dias cita unas palabras del reformador Juan Calvino que resultan muy pertinentes: \u201cUnirse a Cristo por la fe significa convertirse en miembro de su cuerpo, de su comunidad. [\u2026] Todos los bienes que poseemos proceden de la salvaci\u00f3n que \u00e9l comunic\u00f3 al cuerpo entero de su Iglesia. [\u2026] De hecho, Cristo no adquiri\u00f3 la salvaci\u00f3n para \u00e9ste o para aquel en particular, sino para su pueblo; nosotros la recibimos cuando pasamos a formar parte de ese pueblo mediante la fe\u201d.<\/p>\n<p>Y finalmente, la realizaci\u00f3n de la sexta asamblea del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) en tierras cubanas (tambi\u00e9n en 2013), donde se discutieron nuevamente las preocupaciones comunes. Y, por supuesto, se volvieron a reunir las familias confesionales, en una especie de p\u00e9ndulo cristiano, que va y viene de lo general a lo particular, con hallazgos intermedios de compromisos y luchas que no deben abandonarse.<\/p>\n<p>Si practicamos el ejercicio de vislumbrar y valorar positivamente los dones y los carismas propios de cada familia confesional, el resultado ser\u00eda, adem\u00e1s de sorprendente, sumamente provocador para buscar la fraternidad y una koinon\u00eda efectiva, en el camino de ofrecer al mundo un testimonio com\u00fan del Evangelio de Jesucristo. De esa manera, tendr\u00edamos, por ejemplo, que la piedad y la b\u00fasqueda de santidad de los metodistas y nazarenos, el celo bautista, el apego a la tradici\u00f3n de anglicanos, episcopales y luteranos, el entusiasmo pentecostal y las b\u00fasquedas teol\u00f3gicas reformadas, formar\u00edan una amalgama impresionante como muestra de la diversidad que produce el Esp\u00edritu Santo en su Iglesia, una \u00fanica iglesia.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>De modo que promover la koinon\u00eda con gestos y acciones concretas dentro y fuera de los espacios eclesi\u00e1sticos, siendo una tarea permanente del Dios-comunidad, puede y debe ser una labor creativa y transformadora de las comunidades de hoy. El lema del CLAI \u201cUn ecumenismo de gestos concretos puede traducirse entre nosotros como: \u201cuna koinon\u00eda de gestos concretos\u201d, pues la necesitamos estimular y practicar continuamente, a fin de poner en pr\u00e1ctica la afirmaci\u00f3n b\u00edblica de la hermandad cristiana. Se trata de una realidad que el propio Dios ha insistido en mostrar como un s\u00f3lido camino de recuperaci\u00f3n de la verdadera humanidad y de la instauraci\u00f3n de su justicia en el mundo.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Alfredo Abad, \u201cLa uni\u00f3n de luteranos y reformados, un signo para Europa\u201d, en el sitio de la Iglesia Evang\u00e9lica Espa\u00f1ola.<\/li>\n<li>Dietrich Bonhoeffer, <em>Vida en comunidad. <\/em>3\u00aa ed. Salamanca, S\u00edgueme, 1982 (Pedal, 133).<\/li>\n<li>Zwinglio M. Dias, \u201cDe la separaci\u00f3n inevitable a la unidad imprescindible\u201d, en <em>Lupa Protestante, <\/em>14 de diciembre de 2011, <a href=\"https:\/\/www.lupaprotestante.com\/de-la-separacion-necesaria-a-la-unidad-imprescindible\/\"><em>lupaprotestante.com\/lp\/blog\/de-la-separacion-necesaria-a-la-unidad-imprescindible\/<\/em><\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"template":"","categories":[],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5629],"class_list":["post-10231","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-1-juan-4"],"acf":{"biblical_books":[5629],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":"gospel","description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>I Juan 4 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/i-juan-4\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"I Juan 4 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Queridos, si a tal extremo ha llegado el amor de Dios para con nosotros, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos mutuamente. 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