{"id":10280,"date":"2018-05-31T12:36:47","date_gmt":"2018-05-31T16:36:47","guid":{"rendered":"https:\/\/cep.lndo.site\/commentary\/romanos-8-12-17\/"},"modified":"2024-10-29T14:38:49","modified_gmt":"2024-10-29T18:38:49","slug":"romanos-8-12-17","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/romanos-8-12-17\/","title":{"rendered":"Romanos 8.12-17"},"content":{"rendered":"<p><strong>PATERNIDAD DIVINA Y PATERNIDAD HUMANA <\/strong><\/p>\n<p>\u00c9l me dir\u00e1:<\/p>\n<p>\u201cT\u00fa eres mi Padre y me proteges;<\/p>\n<p>eres mi Dios y salvador\u201d.<\/p>\n<p>Salmo 89.26, <em>Traducci\u00f3n en Lenguaje Actual<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\"><em>Dios es la patria de todos los hombres. Es la \u00fanica nostalgia. Desde el fondo de todas las criaturas nos llama Dios, y esa llamada es el encanto que hay en todas las criaturas. Su llamada es escuchada en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro ser, como la alondra llamando a su compa\u00f1ero en la alborada, o Romeo silbando a Julieta bajo el balc\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\"><em>Ernesto Cardenal<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico<\/strong><\/p>\n<p>Si estuviera en nuestras manos escribir una carta a nuestro padre en determinada etapa de la vida, precisamente aquella en la que llegamos a la madurez, acaso podr\u00edamos definir la manera en que su paternidad nos marc\u00f3 y, con ello, podr\u00edamos se\u00f1alar sanamente la cercan\u00eda y la distancia de dicha pr\u00e1ctica. Independientemente del gusto que tengamos por este tipo de ejercicios, una carta nos obligar\u00eda a vaciarnos, esto es, a volcar en un texto mucho de lo que somos o pudimos ser gracias a la huella de nuestro padre. La <em>Carta al padre, <\/em>de Kafka, es un ejemplo de la intensidad a la que puede llegar un ejercicio similar. La carta comienza as\u00ed: \u201cQuerido padre: Hace poco tiempo me preguntaste por qu\u00e9 te tengo tanto miedo. Como siempre, no supe qu\u00e9 contestar, en parte por ese miedo que me provocas, y en parte porque son demasiados los detalles que lo fundamentan, muchos m\u00e1s de los que podr\u00eda expresar cuando hablo\u201d.<\/p>\n<p>Algo similar podr\u00eda decirse acerca del pueblo de Dios en las Escrituras, pues es posible preguntarles, a cada paso de la revelaci\u00f3n, c\u00f3mo se fue mostrando la paternidad divina en cada momento de la historia, o qu\u00e9 matices de esa paternidad aparecen con mayor o menor intensidad, sin referirse expl\u00edcitamente a las acciones paternales. As\u00ed, no faltar\u00e1 quien diga que, en el momento del \u00e9xodo por el desierto, el cuidado paternal de Dios fue una constante y que en otras ocasiones su autoridad y energ\u00eda son m\u00e1s visibles.<\/p>\n<p><strong>La paternidad divina, una revelaci\u00f3n de amor<\/strong><\/p>\n<p>Evidentemente, se trata de una cadena de situaciones que, por ejemplo, el salmo 139 resume con singular sensibilidad: \u201cT\u00fa has conocido mi sentarme y mi levantarme\u2026 Porque t\u00fa formaste mis entra\u00f1as; t\u00fa me hiciste en el vientre de mi madre\u201d (vv. 2, 13). Este salmo es una evidencia de la conciencia que desarroll\u00f3 el pueblo de Dios acerca del cuidado divino, desde la misma procreaci\u00f3n, para sus hijos e hijas. En otro momento, el texto se refiere a la mirada divina con que rodea a la persona (vv. 7-12), de tal forma que resulta imposible escapar de su observaci\u00f3n. Particularmente en el v. 10, luego de preguntarse: \u201c\u00bfY a d\u00f3nde huir\u00e9 de tu presencia?\u201d, el creyente expresa que incluso en \u201cel extremo del mar\u201d \u201c\u2026me guiar\u00e1 tu mano\/ y me asir\u00e1 tu diestra\u201d, mediante una labor que en otros tiempos dir\u00edamos que es t\u00edpicamente paternal, pero que aqu\u00ed se justifica plenamente.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 decir de Romanos 8.12-17, en donde el ap\u00f3stol Pablo profundiza en la met\u00e1fora de la paternidad divina recuperada y aumentada, y en la que encuentra, nada menos, concentrado el misterio de la salvaci\u00f3n realizada por Jesucristo y afirma que la nueva vida seg\u00fan el Esp\u00edritu consiste, b\u00e1sicamente, en la capacidad que \u00e9ste otorga para llamar \u201cpadre\u201d, por adopci\u00f3n, a Dios de una manera afectiva y real (v. 15b). Llamar padre a Dios, y entrar en una relaci\u00f3n filial con \u00e9l, una de las acciones del Esp\u00edritu, agrega, es \u201cdar testimonio a nuestro esp\u00edritu, de que somos [efectiva y verdaderamente] hijos de Dios\u201d (v. 16). Lo mismo subraya en G\u00e1latas 4.6, en donde la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica es resultado de una constataci\u00f3n espiritual que s\u00f3lo puede ser el motor final para la gratitud y la adoraci\u00f3n: \u201cLa prueba de que sois hijos de \u00c9l es que Dios mand\u00f3 a vuestros corazones el esp\u00edritu de su Hijo, que exclama: \u201c<em>\u00a1Abb\u00e1!<\/em>\u201d (\u201c\u00a1Papito!\u201d).<\/p>\n<p><strong>Paternidad humana: amor y responsabilidad<\/strong><\/p>\n<p>Las estad\u00edsticas no mienten, aunque resaltan y ocultan realidades profundas: seg\u00fan el censo de 2010 en M\u00e9xico, el padre est\u00e1 ausente en cuatro de cada 10 hogares y, en total, en 11.4 millones de hogares falta el padre. En contraste, exist\u00edan 378 mil 400 hogares donde s\u00f3lo se encuentra \u00e9ste con sus hijos. Adem\u00e1s, si se toman en cuenta los hogares donde hay ni\u00f1os de cero a 14 a\u00f1os, el padre vive solo con ellos en uno de cada 100, mientras que la madre est\u00e1 presente en 16 de cada 100. Ciertamente, la frialdad de los n\u00fameros no se propone ni alcanza a reflejar las situaciones que derivan en lo que ellos muestran, pero son un indicador de lo que est\u00e1 sucediendo actualmente en M\u00e9xico, pues algo que ha aumentado notoriamente en la sociedad es el grado de exigencia con que hoy se promueve asumir la paternidad. Quienes \u201cdebutan\u201d como padres antes de los 20 a\u00f1os reciben hoy una presi\u00f3n que antes no se percib\u00eda tanto en el ambiente. Por cierto, el Episcopado mexicano afirm\u00f3 que \u201cla paternidad asemeja al hombre con Dios\u201d. Tomando como base b\u00edblica Mt 1.20-24, un fragmento del mensaje dice:<\/p>\n<p>En cuanto Creador, Dios puede ser llamado, en el sentido m\u00e1s estricto, \u2018Padre\u2019 de todos los hombres. Y con toda verdad podemos afirmar que la paternidad humana es una participaci\u00f3n de la paternidad divina. En efecto, la procreaci\u00f3n, en cuanto causa biol\u00f3gica de los hijos, es un atributo que asemeja al hombre con Dios. En cierta manera, Dios quiere contar con la asistencia del hombre y la mujer para la procreaci\u00f3n, dejando en sus manos la responsabilidad de ejercer sus capacidades generativas.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El abismo o la falta de continuidad entre las afirmaciones b\u00edblicas sobre la paternidad divina y las consecuencias de \u00e9sta en la vida humana ha sido uno de los grandes problemas para las familias concretas. Ser padre como Dios lo es se plantea hoy, adem\u00e1s de como un dilema, tambi\u00e9n como una exigencia espiritual que busca hacer presentes los valores del Reino de Dios en el terreno conflictivo de la vida dom\u00e9stica. Ello de tal forma que si alguien se atreve a decir que es seguidor de Jes\u00fas y adem\u00e1s es padre de familia, se esperar\u00e1 de \u00e9l una consonancia profunda entre su fe y su pr\u00e1ctica. Despu\u00e9s de todo, cada padre humano tambi\u00e9n es portador del Esp\u00edritu de Jes\u00fas que lo capacita para ver permanentemente el rostro paterno de Dios.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Ernesto Cardenal, <em>Vida en el amor<\/em>. 5\u00aa ed. Buenos Aires-M\u00e9xico, Carlos Lohl\u00e9, 1977.<\/li>\n<li>Carolina G\u00f3mez Mena, \u201cPaternidad \u2018asemeja al hombre con Dios\u2019, se\u00f1ala el Episcopado\u201d, en <em>La Jornada<\/em>, 19 de junio de 2011, <em><a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/2011\/06\/19\/sociedad\/037n1soc\">jornada.com.mx\/2011\/06\/19\/sociedad\/037n1soc<\/a>.<\/em><\/li>\n<li>Franz Kafka, <em>Carta al padre. <\/em>Buenos Aires, Gradifco, 2008.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"template":"","categories":[],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5503],"class_list":["post-10280","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-romanos-8"],"acf":{"biblical_books":[5503],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":"gospel","description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Romanos 8.12-17 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/romanos-8-12-17\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Romanos 8.12-17 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"PATERNIDAD DIVINA Y PATERNIDAD HUMANA \u00c9l me dir\u00e1: \u201cT\u00fa eres mi Padre y me proteges; eres mi Dios y salvador\u201d. 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