{"id":10302,"date":"2017-12-28T14:32:26","date_gmt":"2017-12-28T19:32:26","guid":{"rendered":"https:\/\/cep.lndo.site\/commentary\/eclesiastes-3-1-8\/"},"modified":"2024-08-29T15:44:16","modified_gmt":"2024-08-29T19:44:16","slug":"eclesiastes-3-1-8","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/eclesiastes-3-1-8\/","title":{"rendered":"Eclesiast\u00e9s 3.1-8"},"content":{"rendered":"<p><strong>TIEMPO HUMANO Y ETERNIDAD DIVINA<\/strong><\/p>\n<p>En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo:<\/p>\n<p>Hoy nacemos,<\/p>\n<p>ma\u00f1ana morimos;<\/p>\n<p>hoy plantamos,<\/p>\n<p>ma\u00f1ana cosechamos\u2026<\/p>\n<p>Eclesiast\u00e9s 3.1-2, <em>Traducci\u00f3n en Lenguaje Actual<\/em><\/p>\n<p>No pretendo saber qu\u00e9 cosa es el tiempo (ni siquiera si es una cosa), pero adivino que el curso del tiempo y el tiempo son un solo misterio y no dos.\u00a0\u00a0 Jorge Luis Borges<\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico<\/strong><\/p>\n<p>El tiempo es uno de los m\u00e1s grandes misterios para la humanidad: la manera en que avanza, c\u00f3mo queda presente en la memoria, c\u00f3mo muestra su paso por las personas, de qu\u00e9 modo se advierte en los caminos de la historia\u2026 Al acercarse a la Biblia es posible encontrarse con un Dios eterno; eso hace que la fe nos permita, as\u00ed sea levemente, un breve pero intenso contacto con lo eterno. Partir de la eternidad de Dios nos coloca ante la posibilidad de discernir lentamente la forma en que somos llevados por \u00c9l a trav\u00e9s de su plan de vida. Estar en sus manos dentro del tiempo es una experiencia que se purifica con el paso de los a\u00f1os, pues la cercan\u00eda con \u00c9l nos hace tratar con el tiempo, tambi\u00e9n, de otra manera. Los creyentes antiguos notaron el paso del tiempo de una manera diferente, pero compart\u00edan con nosotros la b\u00fasqueda de seguridad para crecer en su relaci\u00f3n con Dios. De esta manera, es posible recordar las figuras de Abraham y Mois\u00e9s, como patriarcas de la fe que se asomaron al misterio de la salvaci\u00f3n escondido en la eternidad de Dios, porque all\u00ed se encuentra toda nuestra esperanza.<\/p>\n<p><strong>El misterio del tiempo en las manos de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Al avanzar en la historia, algunos de los personajes b\u00edblicos se encontraban entre grandes situaciones que enlazaron su vida cotidiana con los planes eternos de Dios, de modo que al llegar al final de sus d\u00edas pod\u00edan ver con buenos ojos su transcurrir en medio de conflictos y bendiciones. El pueblo aprendi\u00f3 tambi\u00e9n a leer su vida y su tiempo con la certeza de que Dios los conduc\u00eda, a pesar de las grandes tragedias y decepciones. Por ello, cuando los autores b\u00edblicos observaban el tiempo transcurrido, pod\u00edan balancear las cosas buenas y las cosas malas. Hoy, cuando afrontamos la transici\u00f3n entre un a\u00f1o tan complicado y la esperanza de seguir adelante tomados de la esperanza de fe, podemos exclamar con las Escrituras en la mano: \u201c\u00a1Hasta aqu\u00ed nos ha ayudado y acompa\u00f1ado el Se\u00f1or!\u201d, y agregar: \u201cConfiamos en que lo seguir\u00e1 haciendo\u201d.<\/p>\n<p>Los salmistas, cuyas intuiciones de fe colocaban los grandes momentos de la vida tambi\u00e9n en las manos de Dios, supieron traducir la forma en que la fe colectiva e individual encontr\u00f3 su mejor expresi\u00f3n. Intuyeron la grandeza y la debilidad de la vida humana, comprendieron que la majestad de Dios pod\u00eda caminar todos los d\u00edas en la peque\u00f1\u00edsima existencia con todo y sus encuentros de gloria e inmundicia. As\u00ed, fueron capaces de alcanzar una visi\u00f3n verdaderamente teol\u00f3gica que coloc\u00f3 en su justa dimensi\u00f3n la din\u00e1mica existente entre Dios y la humanidad. El gran abismo temporal que hay entre ambos se saldaba precisamente con las experiencias de fe y comuni\u00f3n que el propio Dios quer\u00eda tener con el pueblo. Las diversas teofan\u00edas o manifestaciones de Dios ante su pueblo eran como los grandes cortes que marcaron la historia. Pero no depend\u00eda de ellas la creencia en que la eternidad de Dios pod\u00eda \u201cdetenerse\u201d, por as\u00ed decirlo, para tratar con los seres humanos concretos. Dios, el eterno, no vacil\u00f3 nunca en abajarse y tener la paciencia de hacer tratos con los seres humanos, finitos, limitados, y atrapados por el tiempo. Porque, como dec\u00eda San Agust\u00edn de Hipona: \u201cDios s\u00ed perdona, pero el tiempo no\u201d.<\/p>\n<p><strong>La sabidur\u00eda b\u00edblica ante el dilema del tiempo: Eclesiast\u00e9s y su visi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Por todo lo anterior, cuando se hojea el Eclesiast\u00e9s, el encuentro con su extra\u00f1eza y aparente desencanto para interpretar la vida y el mundo suenan muy actuales. Fruto de una \u00e9poca realmente marcada por el desenga\u00f1o, muestra claramente la intenci\u00f3n de su autor por ir m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias y las modas, algo que nos cuesta mucho trabajo todav\u00eda. Su perspectiva dominante, con la que abre el libro es contundente: \u201cVanidad de vanidades, todo es vanidad\u201d, parecer\u00eda que dominar\u00e1 en el resto del libro de una manera negativa, aunque sin tener el sabor did\u00e1ctico y moralizante de otros libros. Siendo en sentido literario estricto un ensayo, es decir, el ejercicio libre del pensamiento, cada vez que lanza una aseveraci\u00f3n, una tentaci\u00f3n de la lectura creyente consiste en buscar su trasfondo en el resto de la historia b\u00edblica, como asidero o defensa ante el atrevimiento. Pero la sorpresa es que no hay tal: su reflexi\u00f3n es, en efecto, libre y hasta parece que logra, por momentos, librarse incluso del pacto de Dios con Israel. Esto \u00faltimo porque propone una enorme libertad para interpretar la vida, la muerte y todos los aspectos de la existencia. \u201cEl penoso trabajo\u201d (1.13) en que ve afanarse a los seres humanos y sus escasas consecuencias positivas lo hace decir que incluso la sabidur\u00eda produce amargura y dolor. Sin ninguna modestia se ve a s\u00ed mismo como alguien que ha conseguido ir m\u00e1s all\u00e1 que cualquiera en este tipo de reflexi\u00f3n (1.16).<\/p>\n<p>De ah\u00ed que, incluso, el gozo superficial no le caus\u00f3 ning\u00fan placer, justamente porque estaba indagando ya en la trascendencia de la actuaci\u00f3n humana en el mundo. Nada queda, parece decir. La acumulaci\u00f3n no sirve de mucho (anticip\u00e1ndose en ello a la par\u00e1bola de Jes\u00fas cuando habla de aqu\u00e9l que se hab\u00eda envanecido por las posesiones\u2026) y, al contrario, crea otros conflictos que las envidias y la maldad de los dem\u00e1s ponen en evidencia. Si la sabidur\u00eda amplia tampoco es para gozo del coraz\u00f3n, la riqueza material tampoco puede llenar la vida. De la mano de Dios viene el gozo por el trabajo humano, afirma (2.24). Y entonces el Predicador se topa con el tiempo, con las formas y manifestaciones del tiempo, pues es en \u00e9l en donde cabe de todo: alegr\u00eda, tristeza, principio y fin, construcci\u00f3n y destrucci\u00f3n. Ha llegado, pues, al tema de temas, el mismo que atorment\u00f3 a Jorge Luis Borges, quien intent\u00f3, siguiendo al fil\u00f3sofo Plat\u00f3n, \u201c<em>refutar<\/em> el tiempo\u201d, es decir, negarlo, buscar su abolici\u00f3n e incluso vencerlo mediante la memoria y la plenitud existencial. \u201cTodo tiene su tiempo\u201d (3.1): es la visi\u00f3n m\u00e1s abarcadora que puede plantear el Eclesiast\u00e9s. Se trata de una aut\u00e9ntica propuesta vital: cada cosa tiene su tiempo en la vida humana y cada una debe ser experimentada como venida de la mano de Dios, sin tacha, sin \u00e1nimo de rechazar incluso las peores situaciones\u2026<\/p>\n<p>Pero hay de tiempo a tiempo, pues la visi\u00f3n de sus l\u00edmites obliga a forjarse una filosof\u00eda para vivir\u2026 y tambi\u00e9n para morir, para empezar. Los grandes verbos: <em>nacer, morir, plantar, arrancar <\/em>(3.1-2), muestran c\u00f3mo la sabidur\u00eda b\u00edblica se desdobla para ense\u00f1ar a vivir. De ah\u00ed proceden los dem\u00e1s verbos: <em>matar, curar, destruir, edificar <\/em>(3.3). Estamos inmersos en procesos constantes de vida, muerte y resurrecci\u00f3n y hemos de estar a la altura de ellos, m\u00ednimamente, aunque a veces ni la mayor edad nos permite alcanzar este tipo de conclusiones. <em>Llorar, re\u00edr, lamentar, bailar <\/em>(3.4): las experiencias supremas del gozo, el placer y el dolor, mismas que nos hacen ser verdaderamente humanos al probar los diversos c\u00e1lices. <em>Esparcir, juntar, abrazar, alejarse <\/em>(3.5): nuevos res\u00famenes de las situaciones que la vida nos va presentando para asumirlas en toda su profundidad. <em>Buscar, perder, guardar, desechar <\/em>(3.6): el ansia humana por poseer, para luego aprender a dejar ir las cosas, acaso cuando se da uno cuenta de que no se llevar\u00e1 nada. Pero, mientras tanto, el af\u00e1n actual, presente, por sentirse propietario de objetos, vidas, bienes, no nos abandonar\u00e1 hasta que llegue el momento por el que clama el Eclesiast\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Romper, coser, callar, hablar <\/em>(3.7): hacer relaciones, crear lazos, para tambi\u00e9n en otros momentos deshacerse de ellos; instantes para expresar lo necesario, pero tambi\u00e9n momentos para el silencio bienhechor. <em>Amar, odiar, guerra y paz <\/em>(3.8): toda la sabidur\u00eda puesta al servicio de la observaci\u00f3n de la vida humana, cerrando con las situaciones acaso m\u00e1s paradigm\u00e1ticas. La naturaleza humana llevada a su m\u00e1xima expresi\u00f3n: afecto y desamor, tranquilidad y violencia: toda la gama de sensaciones que los seres humanos somos capaces de experimentar. Estamos dentro del tiempo como criaturas que viven poco, es verdad, pero que podemos percibir y disfrutar la presencia de Dios, al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Borges, lector profundo del Eclesiast\u00e9s como fue, pudo entender todo esto muy bien. En su poema \u201cEclesiast\u00e9s 1, 9\u201d, lo resume muy bien:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>Si me paso la mano por la frente,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>si acaricio los lomos de los libros,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>si reconozco el Libro de las Noches,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>si hago girar la terca cerradura,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>si me demoro en el umbral incierto<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>si el dolor incre\u00edble me anonada<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>si recuerdo la M\u00e1quina del Tiempo,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>si recuerdo el tapiz del unicornio<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>si cambio de postura mientras duermo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>si la memoria me devuelve un verso,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>repito lo cumplido innumerables veces<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>en mi camino se\u00f1alado. No puedo ejecutar<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>un acto nuevo tejo y torno a tejer la misma f\u00e1bula,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>repito un repetido endecas\u00edlabo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>digo lo que los otros me dijeron<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>siento las mismas cosas en la misma hora<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>del d\u00eda o de la abstracta noche.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>Cada noche la misma pesadilla,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>cada noche el rigor del laberinto.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>Soy la fatiga de un espejo inm\u00f3vil<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>o el polvo de un museo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>S\u00f3lo una cosa no gustada espero,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>una d\u00e1diva, un oro de la sombra,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>esa virgen, la muerte. (El castellano<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 90px;\"><em>permite esta met\u00e1fora.)<\/em><\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Jorge Luis Borges, \u201cEclesiast\u00e9s 1, 9\u201d, en <em>La cifra. <\/em>Madrid, Alianza Editorial, 1981, <em><a href=\"https:\/\/www.poeticous.com\/borges\/eclesiastes-1-9?locale=es\">poeticous.com\/borges\/eclesiastes-1-9?locale=es<\/a>.<\/em><\/li>\n<li>Jacques Ellul, <em>La raz\u00f3n de ser. Meditaciones sobre el Eclesiast\u00e9s. <\/em>Barcelona, Herder, 1989.<\/li>\n<li>Elsa Tamez, <em>Cuando los horizontes se cierran. Relectura del libro de Eclesiast\u00e9s o Qoh\u00e9let. <\/em>San Jos\u00e9, Departamento Ecum\u00e9nico de Investigaciones, 1998, <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/cuandoloshorizon00tame\"><em>https:\/\/archive.org\/details\/cuandoloshorizon00tame<\/em><\/a>.<\/li>\n<li>Gonzalo Salvador V\u00e9lez, \u201cBorges, lector de Qoh\u00e9let. Sobre la presencia del Eclesiast\u00e9s en J. L. Borges a partir del an\u00e1lisis de su obra po\u00e9tica\u201d, en <em><a href=\"http:\/\/www.borges.pitt.edu\/bsol\/documents\/salvador.pdf\">borges.pitt.edu\/bsol\/documents\/salvador.pdf<\/a>.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"template":"","categories":[],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5089],"class_list":["post-10302","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-eclesiastes-3"],"acf":{"biblical_books":[5089],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":"gospel","description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Eclesiast\u00e9s 3.1-8 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/eclesiastes-3-1-8\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Eclesiast\u00e9s 3.1-8 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"TIEMPO HUMANO Y ETERNIDAD DIVINA En esta vida todo tiene su momento; 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