{"id":11281,"date":"2021-12-13T01:00:51","date_gmt":"2021-12-13T06:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=11281"},"modified":"2022-01-12T09:02:31","modified_gmt":"2022-01-12T14:02:31","slug":"juan-1-1-15","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/2021-12-13\/juan-1-1-15\/","title":{"rendered":"Juan 1.1-15"},"content":{"rendered":"<p>y la Palabra, que es la vida,<br \/>\nes tambi\u00e9n nuestra luz.<br \/>\nLa luz alumbra en la oscuridad,<br \/>\n\u00a1y nada puede destruirla!<\/p>\n<p>Juan 1.4-5, <em>TLA<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico<\/strong><\/p>\n<p>A la visi\u00f3n condescendiente y a veces bastante manipuladora de la historia humana de la Encarnaci\u00f3n divina en el mundo, lo que se conoce como fiesta cristiana de la Navidad, los textos b\u00edblicos opusieron (en sus diferentes versiones del suceso), por un lado, una historia marcada por el trasfondo sociopol\u00edtico (as\u00ed lo hizo particularmente Lucas, al referirse a los gobernantes romanos y jud\u00edos). Por el otro, se presentaron los rasgos profundos de una <em>intrahistoria teol\u00f3gica, <\/em>como lo describieron el propio Lucas y el Cuarto Evangelio, al situar ese magn\u00edfico evento al interior del propio Dios. El evangelio de Marcos, que no relata el nacimiento de Jes\u00fas, proyecta desde su inicio su actuaci\u00f3n como parte de la venida del Reino de Dios en \u201cel <em>kair\u00f3s<\/em> preciso\u201d, \u201cel tiempo (<em>kair\u00f3s<\/em>) cumplido\u201d (1.15). Varios a\u00f1os despu\u00e9s vendr\u00eda Pablo de Tarso a establecer, mediante una f\u00f3rmula basada en las antiguas promesas, una frase que coloc\u00f3 el acontecimiento en su justa dimensi\u00f3n: el \u201ccumplimiento del tiempo (<em>cronos<\/em>)\u201d (G\u00e1l 4.4a).<\/p>\n<p><strong><em>Cronos<\/em><\/strong><strong> y <em>kair\u00f3s<\/em> ante la Encarnaci\u00f3n divina<\/strong><\/p>\n<p>Ambas realidades, complementarias y simult\u00e1neas, <em>cronos<\/em> (el tiempo de los relojes) y <em>Kair\u00f3s <\/em>(el tiempo significativo)<em>, <\/em>remiten a la idea de que la historia humana alcanz\u00f3 su madurez para albergar la Encarnaci\u00f3n divina o, de que estaba gr\u00e1vida y fue capaz de alumbrar la llegada extraordinaria del Hijo de Dios al mundo. \u201cHemos interpretado la plenitud del tiempo como el momento de madurez en un desarrollo particular religioso y cultural \u2014al que a\u00f1ade, con todo, la advertencia de que <em>la madurez significa no s\u00f3lo la capacidad de recibir la manifestaci\u00f3n central del reino de Dios sino<\/em> <em>tambi\u00e9n el m\u00e1s grande poder de ofrecerle resistencia<\/em>\u201d (Paul Tillich, \u00e9nfasis agregado).<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Esa palabra griega (<em>kair\u00f3s<\/em>) sirvi\u00f3 con enorme precisi\u00f3n para expresar en el Nuevo Testamento (30 veces en Pablo y 22 en Lucas) lo que sucede cuando Dios interviene en la historia y para describir los acontecimientos veladamente <em>intrahist\u00f3ricos, <\/em>solamente perceptibles para los \u201cojos de la fe\u201d, porque desde esta experiencia es m\u00e1s intensa la expectativa por las acciones divinas<em>.<\/em> Por eso hay tanta contradicci\u00f3n entre el festejo navide\u00f1o como tal y los detalles kairol\u00f3gicos previos (casi como una historia m\u00e1s del Antiguo Testamento), tal como los narra, incluso con gran lentitud, el evangelio de Lucas. Para el te\u00f3logo protestante Paul Tillich (1886-1965), la encarnaci\u00f3n de Jesucristo es el evento <em>kairol\u00f3gico <\/em>por excelencia, aunque la idea propiamente dicha de <em>kair\u00f3s <\/em>designa b\u00e1sicamente periodos de crisis recurrentes de la historia que posibilitan la oportunidad para demandar decisiones existenciales (II Co 6.2, \u201ctiempo propicio para la salvaci\u00f3n\u201d): \u201cEste acontecimiento [la encarnaci\u00f3n de Jesucristo] no s\u00f3lo es el centro de la historia de la manifestaci\u00f3n del reino de Dios; es tambi\u00e9n el \u00fanico acontecimiento en el que se afirma plena y universalmente la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica. La aparici\u00f3n de Jes\u00fas como Cristo es el acontecimiento hist\u00f3rico en el que la historia toma conciencia de s\u00ed misma y de su sentido\u201d. En este contexto, traducirla por coyuntura podr\u00eda resultar m\u00e1s consecuente: \u201cPero cuando lleg\u00f3 la <em>coyuntura cr\u00edtica espec\u00edfica<\/em>, Dios envi\u00f3 a su Hijo\u2026\u201d. \u201cJesucristo asume en su naturaleza divina y humana la dimensi\u00f3n temporal y entra en la historia. [\u2026] Con Cristo, el tiempo y la historia alcanzan su plenitud total. El sentido pleno que adquiere la historia a la luz de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios no se reduce o limita a \u00e9ste, sino que Dios est\u00e1 presente en la historia\u201d.<\/p>\n<p><strong>La encarnaci\u00f3n divina seg\u00fan el Cuarto Evangelio<\/strong><\/p>\n<p>A todo ello hizo alusi\u00f3n el historiador Jean Meyer cuando escribi\u00f3: \u201cEse surgimiento es el fruto de una historia que, para los cristianos, ha preparado la llegada tan discreta de Cristo, hace un poco m\u00e1s de 2 000 a\u00f1os, cuando la humanidad se encontr\u00f3 lista para recibir a Cristo. [\u2026] [Los cristianos] Afirman que Dios ha colmado, en aquel momento de plenitud, la infinita distancia que separa al creador de la creaci\u00f3n, sin fulminarnos, como lo teme Isa\u00edas cuando siente que Dios se acerca\u201d.<\/p>\n<p>El Cuarto Evangelio da por sentado que en el interior de Dios no existe el tiempo o, para decirlo humanamente, el tiempo est\u00e1 detenido o suspendido, que Dios no se rige de ninguna manera por el <em>cronos <\/em>y que transcurre de una manera infinitamente distinta a como transcurre para nosotros, por la forma en que estamos sometidos a los dictados del tiempo. Por ello, tal vez, el autor de este evangelio no consider\u00f3 necesario escribir una \u201chistoria del nacimiento\u201d sino que, a contracorriente de sus colegas, intent\u00f3 ahondar en el misterio divino m\u00e1s profundo. Para ello, recurri\u00f3 al lenguaje de G\u00e9nesis 1 y de Proverbios 8, donde, en el primer caso, est\u00e1 la idea de \u201cprincipio\u201d, del inicio absoluto de todas las cosas, donde Dios vuelve a ejercer su poder creador para instaurar lo nuevo en el cosmos y as\u00ed dar inicio a una nueva realidad, tal como lo hizo en la creaci\u00f3n originaria. En el segundo caso, bas\u00e1ndose en la realidad de la \u201cpreexistencia\u201d del Logos (1.1a, tan firmemente expuesta en el resto del evangelio: 8.58; 17.5, 24) y de la Sabidur\u00eda, trasfondo obligado para comprender lo sucedido con Jes\u00fas. El Logos divino (acompa\u00f1ado por ella) fue co-creador con Dios (1.2-3). La luz emanada por \u00e9l vino a iluminar el mundo (1.4-5). Este simbolismo apunta hacia lo negativo, hacia lo opuesto, lo cr\u00edtico, representado por la oscuridad: Juan apuntar\u00eda hacia la venida de esa luz como una necesidad <em>kairol\u00f3gica <\/em>(1.6-9).<\/p>\n<p>El Logos, agrega el texto, vino a acompa\u00f1ar al mundo como una realidad hist\u00f3rica entre los pliegues del tiempo, pero para reconocerlo era preciso hacerlo con los ojos de la fe, que no funcionaron para la mayor\u00eda (1.10-11), ni siquiera su propio pueblo, el jud\u00edo (1.11). Quienes lo recibieron como Enviado de Dios, es decir, las comunidades juaninas de la \u00e9poca del Cuarto Evangelio y de las Cartas de Juan, alcanzaron la filiaci\u00f3n divina gracias a \u00e9l (1.12-13). En ese momento del discurso se afirma el hecho kairol\u00f3gico m\u00e1ximo: <em>a) <\/em>el Logos <em>se hizo carne (sarx, <\/em>1.14a), <em>b) <\/em>habit\u00f3 entre la humanidad (\u201cse hizo uno de nosotros\u201d, 14b) y <em>c) <\/em>fue visible su gloria como hijo \u00fanico del Padre, as\u00ed como su gracia y verdad (14c). De todo esto dio testimonio con anterioridad Juan a fin de anunciar la venida del Logos preexistente de Dios (15).<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A la crisis representada por ese cumplimiento del tiempo en el primer siglo de lo que ser\u00eda la era cristiana le sigui\u00f3 el correspondiente abajamiento existencial que constituy\u00f3 una ruptura al interior de la Trinidad, con tal de hacer presente el cumplimiento de las promesas mesi\u00e1nicas antiguas. Lo sucedido con Dios propici\u00f3 un verdadero acercamiento y entendimiento con lo humano gracias a la experiencia hist\u00f3rica del Logos convertido en carne, quien de esa manera se condoli\u00f3 y comprendi\u00f3 completamente lo que significa ser transitorio, vivir la fe en las exigencias cotidianas y transmitir la presencia de Dios a toda la humanidad gracias a ello. Tal como lo expres\u00f3 Karl Barth en un serm\u00f3n pronunciado en la c\u00e1rcel de Basilea en la Navidad de 1954:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00bfQu\u00e9 nos dice este nombre: salvador? El salvador es aquel que nos trae la salvaci\u00f3n y, por lo tanto, aquel que nos ayuda y nos es saludable. Es el que ayuda, el libertador, el salvador, como ning\u00fan hombre, sino como solamente Dios puede serlo para nosotros y lo es: el libertador, el que ayuda, el salvador de toda necesidad, en la que andar\u00edamos perdidos sin \u00e9l. Pero ahora no estamos perdidos, porque \u00e9l est\u00e1 aqu\u00ed como el salvador. [\u2026]<\/p>\n<p>El salvador es aquel que trae la salvaci\u00f3n a <em>todos, <\/em>sin reserva y excepci\u00f3n, simplemente porque <em>todos <\/em>nosotros <em>tenemos necesidad de \u00e9l, <\/em>y porque \u00e9l es el <em>Hijo de Dios, <\/em>que es <em>Padre <\/em>de todos nosotros. En cuanto se ha hecho hombre, se ha hecho <em>hermano<\/em> de todos nosotros.<\/p>\n<p>O desde la percepci\u00f3n po\u00e9tica de Francisco Luis Bern\u00e1rdez (Argentina, 1900-1978):<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Soneto de la encarnaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Para que el alma viva en armon\u00eda<br \/>\ncon la materia consuetudinaria,<br \/>\ny, pagando la deuda originaria,<br \/>\nla noche humana se convierta en d\u00eda;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">para que a la pobreza tuya y m\u00eda<br \/>\nsuceda una riqueza extraordinaria<br \/>\ny para que la muerte necesaria<br \/>\nse vuelva sempiterna lozan\u00eda,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">lo que no tiene iniciaci\u00f3n empieza,<br \/>\nlo que no tiene espacio se limita,<br \/>\nel d\u00eda se transforma en noche oscura,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">se convierte en pobreza la riqueza,<br \/>\nel modelo de todo nos imita,<br \/>\nel creador se vuelve criatura.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Karl Barth, \u201cHoy os ha nacido un salvador\u201d, en <em>Al servicio de la Palabra. <\/em>Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 1985 (Nueva alianza, 78).<\/li>\n<li>Francisco Luis Bern\u00e1rdez, <em>Antolog\u00eda po\u00e9tica. <\/em>Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1946.<\/li>\n<li>Jean Meyer, \u201cLa plenitud de los tiempos\u201d, en <em>El Universal, <\/em>22 de diciembre de 2019, <a href=\"https:\/\/www.eluniversal.com.mx\/opinion\/jean-meyer\/la-plenitud-de-los-tiempos\"><em>https:\/\/www.eluniversal.com.mx\/opinion\/jean-meyer\/la-plenitud-de-los-tiempos<\/em><\/a><em>.<\/em><\/li>\n<li>Paul Tillich, <em>The interpretation of history. <\/em>Nueva York, C. Scribner\u2019s, 1936, <a href=\"http:\/\/media.sabda.org\/alkitab-2\/Religion-Online.org%20Books\/Tillich%2C%20Paul%20-%20The%20Interpretation%20of%20History.pdf\"><em>http:\/\/media.sabda.org\/alkitab-2\/Religion-Online.org%20Books\/Tillich%2C%20Paul%20-%20The%20Interpretation%20of%20History.pdf<\/em><\/a><em>.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> P. Tillich, <em>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica. III. La vida y el Esp\u00edritu. La historia y el Reino de Dios. <\/em>Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 1984 (Verdad e imagen, 75), p. 444. \u00c9nfasis agregado.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5445],"class_list":["post-11281","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-juan-1"],"acf":{"biblical_books":[5445],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":"gospel","description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Juan 1.1-15 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/2021-12-13\/juan-1-1-15\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Juan 1.1-15 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"y la Palabra, que es la vida, es tambi\u00e9n nuestra luz. 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