{"id":11406,"date":"2022-01-31T01:00:33","date_gmt":"2022-01-31T06:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=11406"},"modified":"2022-01-28T10:27:54","modified_gmt":"2022-01-28T15:27:54","slug":"i-juan-3-1-15","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/2022-01-31\/i-juan-3-1-15\/","title":{"rendered":"I Juan 3.1-15"},"content":{"rendered":"<p>As\u00ed distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: el que no practica la justicia no es hijo de Dios; ni tampoco lo es el que no ama a su hermano.<\/p>\n<p>I Juan 3.10, <em>Nueva Versi\u00f3n Internacional<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico<\/strong><\/p>\n<p>\u201cDel estudio de la primera carta de San Juan puede leg\u00edtimamente deducirse que para los cristianos no hay criterio de fidelidad y coherencia cristiana fuera del amor al pr\u00f3jimo, esto es, que cuando nosotros decimos que nuestra doctrina nos lleva la pr\u00e1ctica, no hacemos m\u00e1s que remitirnos a una de las m\u00e1s s\u00f3lidas vertientes del pensamiento cristiano de los inicios\u201d (Ra\u00fal Lugo Rodr\u00edguez). El amor lleva, necesariamente, al compromiso, por lo que la comprobaci\u00f3n de una adecuada comprensi\u00f3n del amor de Dios exige una sana pr\u00e1ctica comunitaria, siempre a prueba en medio de los conflictos del mundo.<\/p>\n<p><strong>El amor de Dios nos ha hecho sus hijos\/as<\/strong><\/p>\n<p>Ese amor distingue a los hijos\/as de Dios del resto del mundo (3.1a) de manera visible y pr\u00e1ctica, en los hechos cotidianos, pues para ellos\/as el amor no es una alternativa m\u00e1s, sino el \u00fanico modo de ser hijos\/as de Dios en el mundo. Experimentar ese amor tan extraordinario que ha conducido a la filiaci\u00f3n divina es una prueba may\u00fascula de la acci\u00f3n de Dios para redimir a la humanidad. Por eso es extra\u00f1o el amor de Dios practicados por sus hijos\/as: porque es un anticipo del mundo venidero, del reino de Dios en plenitud (3.2).<\/p>\n<p>Ese amor es la \u00fanica fuerza capaz de enfrentarse al pecado y as\u00ed superar las exigencias de la ley (3.4). Jesucristo, gracias a la forma tan perfecta en que traslad\u00f3 el amor de Dios al mundo, pudo \u201cquitar nuestros pecados\u201d (v. 5). Permanecer en \u00e9l es \u201cpermanecer en su amor\u201d, como tanto se insiste en el Cuarto Evangelio (\u201cAs\u00ed como el Padre me ha amado a m\u00ed, tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecer\u00e1n en mi amor, as\u00ed como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor\u201d, Jn 15.9-10). Amar y conocer se vuelven una misma cosa, pues para Juan no hay contradicci\u00f3n entre ambas realidades, posibilidades efectivas para todo ser humano (6b).<\/p>\n<p>De ah\u00ed surge la conexi\u00f3n con la justicia: permanecer en el amor de Jesucristo conlleva practicar su justicia, porque \u00e9l es justo\u201d (7). Seguir dominados por el pecado es una injusticia (8a), pero si se ha nacido de Dios, el principio salv\u00edfico, la \u201csemilla de Dios\u201d (9) dar\u00e1 brotes, muestras claras de su justicia. \u00c9sa es la distinci\u00f3n clave entre los hijos de Dios y quienes no lo son: la pr\u00e1ctica efectiva de la justicia junto con el amor (10). Por eso el mundo, con sus estructuras injustas, se resiste a la pr\u00e1ctica prof\u00e9tica del amor de Dios en Cristo: \u201cSi fueran del mundo, el mundo los amar\u00eda como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece\u201d (Jn 15.19).<\/p>\n<p><strong>El amor, o es eficaz, o no es amor<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLa herej\u00eda denunciada en I Juan se caracterizaba fundamentalmente por la negativa a aceptar la encarnaci\u00f3n y sus consecuencias, en particular aquella del amor al pr\u00f3jimo como humilde veh\u00edculo de salvaci\u00f3n- [\u2026] La consecuencia inmediata era que no hab\u00eda m\u00e1s compromiso con la pr\u00e1ctica del amor a los hermanos, y el cristianismo perd\u00eda toda su fuerza transformadora\u201d (R. Lugo Rodr\u00edguez). La fuerza transformadora del amor ten\u00eda que manifestarse, en primer lugar, en la comunidad cristiana, para constatar su viabilidad en todo el mundo. Si all\u00ed, como anticipo hist\u00f3rico del Reino de Dios, no acontece, ser\u00e1 muy dif\u00edcil que se aprecie en otros espacios: \u201cEn la concreci\u00f3n del amor al pr\u00f3jimo se realiza una dimensi\u00f3n ineludible de nuestra fe: el amor a Dios. El texto es claro: <em>no existe otra alternativa; <\/em>un amor a Dios que no se verifica en el amor concreto al pr\u00f3jimo, no es verdadero amor a Dios\u201d (<em>\u00cddem<\/em>).<\/p>\n<p>Reaparece as\u00ed el mensaje anunciado desde anta\u00f1o: el amor mutuo entre hermanos\/as (3.11). El propio Se\u00f1or Jesucristo anticip\u00f3 esta exigencia en el Cuarto Evangelio: \u201cDe este modo todos sabr\u00e1n que son mis disc\u00edpulos, si se aman los unos a los otros\u201d (Jn 13.35). Tal como lo referir\u00eda tiempo despu\u00e9s Tertuliano (160-220 aprox.) en un serm\u00f3n titulado precisamente: \u201cMirad c\u00f3mo se aman\u201d, donde afirma:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Pero es precisamente esta eficacia del amor entre nosotros lo que nos atrae el odio de algunos que dicen: mirad c\u00f3mo se aman, mientras ellos se odian entre s\u00ed. Mira c\u00f3mo est\u00e1n dispuestos a morir el uno por el otro, mientras ellos est\u00e1n dispuestos, m\u00e1s bien, a matarse unos a otros. El hecho de que nos llamemos hermanos lo toman como una infamia, s\u00f3lo porque entre ellos, a mi entender, todo nombre de parentesco se usa con falsedad afectada. Sin embargo, somos incluso hermanos vuestros en cuanto hijos de una misma naturaleza, aunque vosotros se\u00e1is poco hombres, pues sois tan malos hermanos. Con cu\u00e1nta mayor raz\u00f3n se llaman y son verdaderamente hermanos los que reconocen a un \u00fanico Dios como Padre, los que bebieron un mismo Esp\u00edritu de santificaci\u00f3n, los que de un mismo seno de ignorancia salieron a una misma luz de verdad [&#8230;], los que compartimos nuestras mentes y nuestras vidas, los que no vacilamos en comunicar todas las cosas.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El recuerdo de la historia de Ca\u00edn es un abordaje radical del problema del desamor humano, de hasta d\u00f3nde puede llegar el odio criminal (3.12a). En ese caso, se trat\u00f3 de la oposici\u00f3n entre justicia e injusticia (12b, obras malas vs. obras justas). La reacci\u00f3n del mundo, por ello, no es extra\u00f1a, dado que se trata de un ambiente dominado por la injusticia profunda (13). Haber pasado de muerte a vida instala el amor como consigna permanente de vida en el seno de la comunidad: no amar es seguir muertos, afirma San Juan (3.14b). Odiar al hermano es asesinarlo (con ecos intensos del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a) (15a) y nadie con esos sentimientos podr\u00e1 permanecer en la vida eterna (15b). De modo que el desaf\u00edo es enorme, descomunal para algunos, imposible de lograr para otros, pues el testimonio comunitario es la prueba m\u00e1xima de fe en el mundo complejo en el que vivimos.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Ra\u00fal Lugo Rodr\u00edguez, \u201cEl amor eficaz, \u00fanico criterio. (El amor al pr\u00f3jimo en la primera carta de San Juan)\u201d, en <em>RIBLA<\/em>, n\u00fam. 17, pp. 107-122, <a href=\"https:\/\/www.centrobiblicoquito.org\/images\/ribla\/17.pdf\"><em>centrobiblicoquito.org\/images\/ribla\/17.pdf.\u00a0<\/em><\/a><\/li>\n<li>Tertuliano, \u201cMirad c\u00f3mo se aman\u201d (Apolog\u00e9tico 39), en Tertuliano, textos, <a href=\"https:\/\/mercaba.org\/TESORO\/TERTULIANO\/05.htm\"><em>mercaba.org\/TESORO\/TERTULIANO\/05.htm.<\/em><\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5628],"class_list":["post-11406","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-1-juan-3"],"acf":{"biblical_books":[5628],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":"gospel","description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>I Juan 3.1-15 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/2022-01-31\/i-juan-3-1-15\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"I Juan 3.1-15 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"As\u00ed distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: el que no practica la justicia no es hijo de Dios; ni tampoco lo es el que no ama a su hermano. 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