{"id":12102,"date":"2022-04-11T01:00:57","date_gmt":"2022-04-11T05:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=12102"},"modified":"2022-04-08T16:26:23","modified_gmt":"2022-04-08T20:26:23","slug":"juan-18-28-19-30","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/juan-18-28-19-30\/","title":{"rendered":"Juan 18.28-19.30"},"content":{"rendered":"<p>Dios no se hizo hombre seg\u00fan la medida de nuestras ideas de la humanidad. Se hizo hombre como nosotros no queremos serlo, un rechazado, maldecido, crucificado.<\/p>\n<p>J\u00fcrgen Moltmann, <em>El Dios crucificado<\/em><\/p>\n<p>Tiene sobre la cabeza, que resplandece con mil rayos, m\u00e1s que el sol y la luna juntos, un cartel escrito en romanas letras que lo proclaman Rey de los Jud\u00edos, y, ci\u00f1\u00e9ndola, una dolorosa corona de espinas, como la llevan, y no lo saben, quiz\u00e1 porque no sangran fuera del cuerpo, aquellos hombres a quienes no se permite ser reyes de su propia persona.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Saramago, <em>El Evangelio seg\u00fan Jesucristo<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico<\/strong><\/p>\n<p>En los dos cap\u00edtulos que Juan dedica a la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas (18-19), Jes\u00fas enfrenta la situaci\u00f3n pol\u00edtica en toda su crudeza y realismo. M\u00e1s all\u00e1 de cualquier forma de idealismo, literalmente se entrega y \u201cacelera\u201d, por decirlo de alg\u00fan modo, los sucesos para llegar a los aspectos cruciales de su servicio al mundo. Antes de ser detenido, negocia la liberaci\u00f3n de sus seguidores para que su palabra se cumpla (18.8-9) y, con ello, da una muestra de estrategia ante las fuerzas que se le oponen y tratar\u00e1n de acabar con \u00e9l. Ya delante de An\u00e1s, el sacerdote, fue interrogado acerca de las caracter\u00edsticas doctrinales de su movimiento (18.19) y posteriormente llevado ante Pilato, quien en principio se neg\u00f3 a juzgarlo y dictamin\u00f3 que se trataba de un asunto meramente religioso (18.31). Este \u201ccambio de jurisdicci\u00f3n\u201d otorga a la historia un sesgo legalista (que s\u00f3lo variar\u00eda la condena de un apedreamiento a la crucifixi\u00f3n), y ante la supuesta renuncia de los jud\u00edos a matarlo (18.31), aunque el representante de Roma estaba preocupado por los posibles \u00e9nfasis nacionalistas del movimiento de Jes\u00fas y debido a ello le pregunt\u00f3 abiertamente si era el \u201crey de los jud\u00edos\u201d (18.33). A ese inter\u00e9s materialista, Jes\u00fas responde con sus famosas palabras: \u201cMi reino no es de este mundo\u201d (18.36a), con lo que el texto evang\u00e9lico traslada la dimensi\u00f3n de los hechos al plano eminentemente teol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico. Las respuestas de Jes\u00fas a Pilato, ciertamente ambiguas, pero firmes (\u201cT\u00fa dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad\u201d, 18.37: \u201cAqu\u00ed tenemos la definici\u00f3n que da el evangelista de la verdadera realeza: \u00e9sta es esencialmente la soberan\u00eda de la <em>al\u00e9theia<\/em> [verdad]\u201d (C.H. Dodd), inquietan m\u00e1s a Pilato, el pol\u00edtico y militar profesional, pragm\u00e1tico, y lo orillan a declararlo sin culpa (18.38), pues no toma en serio sus aspiraciones pol\u00edticas al advertir su orientaci\u00f3n meramente \u201creligiosa\u201d, y a proponer la tradicional amnist\u00eda para un preso del fuero com\u00fan, en este caso Barrab\u00e1s (18.39).<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas enfrent\u00f3 la realidad pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>La lecci\u00f3n del Cuarto Evangelio consiste en confrontar los sucesos de la Pasi\u00f3n con la realidad pol\u00edtica. Ante la negativa de los l\u00edderes religiosos, quienes ya hab\u00edan \u201clevantado\u201d a Jes\u00fas y se sent\u00edan due\u00f1os de su persona, ignorando sus m\u00e1s elementales derechos, para imponer la fuerza de los hechos a causa de su intuici\u00f3n sobre los riesgos pol\u00edticos de que cobrara m\u00e1s impulso la obra de Jes\u00fas en medio del pueblo y esto acarreara una insurrecci\u00f3n, reciben el cuerpo torturado del maestro galileo y proceden a asesinarlo con la complicidad romana. Pilato consuma la pantomima de juicio y lo presenta, par\u00f3dicamente, ante el populacho, como <em>el Hombre <\/em>(18.5) en un grotesco acto de carnaval (19.5). Todav\u00eda entonces Pilato pretende detener el crimen y busca \u201cconvencer\u201d a Jes\u00fas de algo indefinido, quiz\u00e1 una especie de retractaci\u00f3n que, por supuesto, no sucede, y luego, ante la presi\u00f3n abiertamente pol\u00edtica de los jud\u00edos (\u201cSi lo sueltas, no eres amigo de C\u00e9sar\u201d, 18.12), lo vuelve a presentar, ahora como rey (18.14b), lo que desata la ira de los jud\u00edos, quienes ahora se confiesan descaradamente como s\u00fabditos del invasor (18.15b).<\/p>\n<p>Estamos, pues, ante el desquiciamiento total del derecho, la pol\u00edtica y el encadenamiento burdo de las fuerzas oscuras en juego para acabar con la vida de Jes\u00fas, pues finalmente es entregado a los jud\u00edos, en una nueva renuncia del derecho romano a hacer justicia.<\/p>\n<p><strong>La lectura teol\u00f3gica de la cruz de Jes\u00fas<\/strong><\/p>\n<p>Evidentemente, el relato juanino de los sucesos va siendo acompa\u00f1ado de una \u201clente teol\u00f3gica\u201d que viene al menos desde 12.32-33 (\u201cY yo, si fuere <em>levantado <\/em>de la tierra\u2026\u201d), en donde el verbo <em>jupsothenai<\/em> significa \u201ccrucificar\u201d y \u201cexaltar\u201d, al mismo tiempo. El relato de la crucifixi\u00f3n, en s\u00ed, destaca por su sobriedad y su realismo: el verbo <em>levantar <\/em>se cumple paradigm\u00e1ticamente y, como advierte Dodd, \u201cel punto m\u00e1s bajo del descenso es \u2018exaltaci\u00f3n\u2019. [\u2026] As\u00ed, pues, parad\u00f3jicamente en un sentido y, sin embargo, no il\u00f3gicamente, la muerte de Cristo es a la vez su descenso y su ascenso, su humillaci\u00f3n y su exaltaci\u00f3n, su verg\u00fcenza y su gloria; y esta verdad est\u00e1 simbolizada, para el evangelista, en la forma de su muerte: crucifixi\u00f3n, la muerte m\u00e1s vergonzosa, que es, no obstante, en figura (en cuanto \u2018signo\u2019), su elevaci\u00f3n-exaltaci\u00f3n de la tierra\u201d. Reiteradamente, el Cuarto Evangelio insiste en esto. El membrete de la cruz en los tres idiomas es una confesi\u00f3n de parte del imperio acerca de qui\u00e9n verdaderamente es rey y un reconocimiento t\u00e1cito de la injusticia y el remedo de juicio de que Jes\u00fas fue objeto. El contubernio criminal entre Roma y la religi\u00f3n jud\u00eda institucional se ha cumplido. De ah\u00ed la inconformidad de los jud\u00edos ante el letrero.<\/p>\n<p>Escribe el poeta mexicano Javier Sicilia, quien ha experimentado lo mismo que Dios el Padre, la p\u00e9rdida violenta de su hijo: \u201cClavado en el madero, Cristo calla. \/ Su cruz es burda e id\u00e9ntica a las otras \/ donde cuelgan maltrechos dos ladrones. \/ La barba y el cabello por el polvo, \/ la sangre y los sudores se le enredan \/ sobre el pecho desnudo. Un estertor \/ de muerte lo recorre, mientras busca \/ con ansia entre la plebe la mirada \/ de aquellos que lo amaron. No hay ninguno. \/ La ma\u00f1ana es atroz y \u00e9l est\u00e1 solo\/ con el hirviente hierro de los clavos \/ (casi no logro distinguir su rostro \/ ni sus \u00e1speros rasgos de jud\u00edo). \/ Fatigado se hunde en el desorden\/ de sus largos y m\u00faltiples recuerdos: \/ piensa en el Reino que clam\u00f3 y lo espera, \/ en sus burdos y m\u00edseros disc\u00edpulos \/ y en su doctrina del perd\u00f3n que salva. \/ El suplicio es atroz y \u00e9l desespera; \/ al dolor de los clavos y del t\u00e9tanos \/ se agrega la tortura del pecado: \/ siente en su carne el peso de otra herida \/ inmemorial y vasta como el hombre\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Mientras Pilato segu\u00eda discutiendo pol\u00edticamente con los religiosos jud\u00edos (19.21-22), al pie de la cruz, los aspectos realistas del relato no pueden pasar desapercibidos para el evangelista: los soldados, fieles a su vocaci\u00f3n de rapi\u00f1a, no dejan siquiera libres las ropas del condenado (19.23-24), pero al lado suyo est\u00e1n, como siempre, las cuatro mujeres (19.25; fielmente retratadas por Durero en su grabado). Es entonces cuando la madre de Jes\u00fas y el \u201cdisc\u00edpulo amado\u201d escuchan la palabra sobre ellos (19.26-27), en una especie de atenci\u00f3n que legitimar\u00e1 el lugar y el legado del disc\u00edpulo en cuesti\u00f3n, para, despu\u00e9s, solicitar un poco de agua y cumplir la Escritura (Sal 69.21), aunque el vinagre vendr\u00eda a reforzar la amargura del momento (19.28-29). Finalmente, la \u00faltima exclamaci\u00f3n de Jes\u00fas (19.30) refuerza lo dicho en 17.4 (\u201cHe acabado la obra que me diste que hiciese\u201d) y declara que su muerte es la consumaci\u00f3n del sacrificio, el inicio mismo de la vida eterna. Jes\u00fas \u201centreg\u00f3 su esp\u00edritu\u201d (19.30c) y entr\u00f3 a participar del dominio de las tinieblas. F\u00e1cticamente, hab\u00eda ca\u00eddo en las garras de los poderes humanos que lo llevaron a la muerte, pero ahora \u00e9sta comenzar\u00eda a ser invadida por la fuerza de su amor y de su impacto vital.<\/p>\n<p>Sigue Sicilia: \u201cSabe que su suplicio es casi eterno, \/ que no hay consuelo alguno en ese instante. \/ Han dado ya las tres sobre la cima. \/ Su esp\u00edritu abatido busca al Padre \/ que entre las sombras de su fe lo aguarda. \/ Nadie se ha dado cuenta que ya ha muerto, \/ ni sabe de los v\u00ednculos secretos \/ que en el cosmos su muerte habr\u00e1 tejido. \/ El aire huele a sangre y a carro\u00f1a. \/ \u00bfQu\u00e9 puedo yo decir, que no soy nada, \/ yo que gozo en mi vida sus dolores? \/ S\u00f3lo Dios pudo amarme en esa forma\u201d.<\/p>\n<p>Jud\u00edos y romanos siguen en contubernio, ahora para retirar el cuerpo de Jes\u00fas, por motivos dis\u00edmiles: para los primeros, por motivos rituales, para los segundos, porque el espect\u00e1culo hab\u00eda terminado. Sangre y agua salen del cuerpo de Jes\u00fas (19.34), con lo que la referencia a 6.55 (beber su sangre) y 7.38 (\u201cde su interior correr\u00e1n r\u00edos de agua viva\u201d) es inevitable. Los vv. 35-38 introducen la necesaria verificaci\u00f3n del testimonio del disc\u00edpulo que escribe y relaciona, una vez m\u00e1s, su relato con las Escrituras antiguas, en este caso, el Pentateuco, los salmos y el profeta Zacar\u00edas, es decir, las tres partes de las mismas. Luego el cad\u00e1ver es puesto, por sus amigos y seguidores de inc\u00f3gnito (Jos\u00e9 de Arimatea y Nicodemo), en un sepulcro nuevo (19.38-42). All\u00ed se quedar\u00e1 hasta la resurrecci\u00f3n. Pilato autoriz\u00f3 el traslado, pues Roma recuper\u00f3 la posesi\u00f3n del cuerpo, como \u201cautoridad civil\u201d responsable.<\/p>\n<p><strong>El Dios crucificado, fundamento radical de la abolici\u00f3n del sufrimiento humano<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La verdad por la que mide la fe es la muerte de amor de Dios por el mundo, por la humanidad y por m\u00ed, en la noche de la cruz de Jesucristo. Todas las fuentes de la gracia brotan de esta noche: fe, esperanza y caridad. Todo lo que soy, en cuanto soy algo m\u00e1s que un ser caduco desesperanzado, cuyas ilusiones todas aniquila la muerte, lo soy gracias a esta muerte que me abre el acceso a la plenitud de Dios. Yo florezco sobre la tumba de Dios que muri\u00f3 por m\u00ed, yo hundo mis ra\u00edces en el suelo nutricio de su carne y sangre. El amor que por la fe saco de ah\u00ed, no puede consiguientemente ser de otra calidad que de sepultado. Se trata del acontecimiento olvidado del cual brotamos como nueva realidad, como nueva humanidad seg\u00fan la expresi\u00f3n del ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3 el te\u00f3logo cat\u00f3lico Hans Urs von Balthasar (1905-1988) al referirse a la relaci\u00f3n que tienen los creyentes con el Dios que asumi\u00f3 la muerte en la cruz de Jes\u00fas de Nazaret, pues en efecto, la forma en que Dios estuvo presente en la cruz de su Hijo es la raz\u00f3n de ser de la redenci\u00f3n del sufrimiento humano y plantea, de manera efectiva, la posibilidad de su abolici\u00f3n, aun cuando siga presente en el mundo. \u201cDios elige para trono suyo la cruz de un malhechor, dice Barth\u201d, nos recuerda Moltmann. Los millones de crucificados por la injusticia y la maldad que han seguido a Jes\u00fas, testifican de la manera en que Dios debi\u00f3 afrontar la realidad hist\u00f3rica de la muerte en su existencia hist\u00f3rica encarnada. Porque solamente un Dios crucificado puede dar fe con su pasi\u00f3n en la persona de Jesucristo de semejante esfuerzo. La cruz de Jes\u00fas, en ese sentido, con toda su carnalidad y atrocidad, es una manifestaci\u00f3n sumamente contradictoria, y simult\u00e1nea, de la injusticia humana y de la disposici\u00f3n de Dios a superarla mediante el mayor de los signos que la historia ha acogido: m\u00e1s all\u00e1 de cualquier mitolog\u00eda (o mitoman\u00eda), fruto de las explicaciones idealizadoras de la cultura, el origen supremo de la vida purga con su acceso a la oscuridad de la nada el sufrimiento humano.<\/p>\n<p>Moltmann ha se\u00f1alado la manera en que la cruz de Jes\u00fas revela a un Dios que asume, desde la debilidad y el vac\u00edo total, la tarea redentora de la humanidad finita y condenada a la caducidad y el olvido:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La cruz ni se ama ni se puede amar. Y sin embargo, s\u00f3lo el Crucificado es el que realiza aquella libertad que cambia al mundo, porque ya no teme la muerte. El Crucificado fue para su tiempo esc\u00e1ndalo y necedad. Tambi\u00e9n hoy resulta desfasado ponerlo en el centro de la fe cristiana y de la teolog\u00eda. Con todo, \u00fanicamente el recuerdo anticuado de \u00e9l es el que libera a los hombres del poder de los hechos presentes y de las leyes y coacciones de la historia, abri\u00e9ndolos para un futuro que no vuelve a oscurecerse. Hoy lo que interesa es que la iglesia y la teolog\u00eda vuelvan a concentrarse en el Cristo crucificado, para demostrar al mundo su libertad, si es que quieren ser lo que dicen de s\u00ed mismas, es decir, la iglesia de Cristo y teolog\u00eda cristiana.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Un proyecto as\u00ed, autocr\u00edtico, prof\u00e9tico y proclamador al mismo tiempo, se atreve a denunciar las tendencias que el propio cristianismo ha tenido siempre de mitigar, por decirlo as\u00ed, el n\u00facleo duro de su esencia b\u00e1sica, esto es, el abajamiento y la solidaridad radical del Dios b\u00edblico, aqu\u00e9l que no dud\u00f3 en transformarse en el momento m\u00e1s dram\u00e1tico de la cruz y encarnar en el sufrimiento de Jes\u00fas <em>todo el sufrimiento humano de golpe. <\/em>La intensidad de este sacudimiento intrateol\u00f3gico parti\u00f3 en dos la historia humana para que este desgarramiento divino incida positivamente en la conciencia y la memoria humana a fin de desterrar, de una vez por todas, el sufrimiento como horizonte de vida. En la cruz nos encontramos con un Dios radicalmente distinto, aquel que no quisi\u00e9ramos ver jam\u00e1s: \u201cQuien reconozca a Dios en la bajeza, debilidad y muerte de Cristo, no lo hace en la supremac\u00eda y divinidad so\u00f1ada por el hombre que busca a Dios, sino en la humanidad que \u00e9l mismo ha abandonado, rechazado y despreciado. Y esto destruye su so\u00f1ada semejanza con Dios, que lo convirti\u00f3 en un monstruo, y lo hace volver a su humanidad, que hizo suya el verdadero Dios\u201d.<\/p>\n<p>Pero lamentablemente, la \u201cdomesticaci\u00f3n\u201d de que ha sido objeto la cruz es un fen\u00f3meno cultural que enajena a la humanidad de su vocaci\u00f3n libre para superar la injusticia y la maldad. Porque, como agrega Moltmann, la propia teolog\u00eda tiene una gran responsabilidad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Hacer hoy teolog\u00eda de la cruz implica sobrepasar la preocupaci\u00f3n por la salvaci\u00f3n personal, preguntando por la liberaci\u00f3n del hombre y su nueva relaci\u00f3n con la realidad de los inextricables c\u00edrculos en su sociedad. \u00bfQui\u00e9n es el verdadero hombre a la luz del hijo del hombre rechazado y resurgido para la libertad de Dios?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Realizar hoy teolog\u00eda de la cruz significa, por \u00faltimo, tomar en serio a la teolog\u00eda reformada en sus exigencias cr\u00edtico-reformadoras, haciendo que sobrepasen la cr\u00edtica a la iglesia para convertirse en cr\u00edtica a la sociedad. \u00bfQu\u00e9 significa el recuerdo del Dios crucificado en una sociedad oficialmente optimista que camina por encima de muchos cad\u00e1veres?<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>H. Dodd, <em>Interpretaci\u00f3n del Cuarto Evangelio. <\/em>Madrid, Cristiandad, 1978.<\/li>\n<li>J\u00fcrgen Moltmann, <em>El Dios crucificado. La cruz de Cristo como base y cr\u00edtica de toda teolog\u00eda cristiana. <\/em>2\u00aa ed. Salamanca, S\u00edgueme, 1977 (Verdad e imagen, 41).<\/li>\n<li>Jos\u00e9 Saramago, <em>El evangelio seg\u00fan Jesucristo. <\/em>Barcelona, Seix-Barral, 1991.<\/li>\n<li>Javier Sicilia, \u201cViernes Santo\u201d, en <em>La presencia desierta. Poes\u00eda 1982-2004. <\/em>M\u00e9xico, FCE, 2004, p. 86.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5462],"class_list":["post-12102","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-juan-18"],"acf":{"biblical_books":[5462],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Juan 18.28-19.30 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/juan-18-28-19-30\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Juan 18.28-19.30 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Dios no se hizo hombre seg\u00fan la medida de nuestras ideas de la humanidad. 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