{"id":12149,"date":"2022-04-14T17:24:50","date_gmt":"2022-04-14T21:24:50","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=12149"},"modified":"2022-04-15T14:43:24","modified_gmt":"2022-04-15T18:43:24","slug":"marcos-16-9-18","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/marcos-169-18\/","title":{"rendered":"Marcos 16.9-18"},"content":{"rendered":"<p>El domingo muy temprano, despu\u00e9s de que Jes\u00fas resucit\u00f3, se le apareci\u00f3 a Mar\u00eda Magdalena. Tiempo atr\u00e1s, Jes\u00fas hab\u00eda expulsado de ella a siete demonios. Mientras los disc\u00edpulos estaban tristes y llorando por la muerte de Jes\u00fas, lleg\u00f3 ella y les cont\u00f3 que Jes\u00fas estaba vivo.<\/p>\n<p>Marcos 16.9-10, <em>TLA<\/em><\/p>\n<p>No basta con que sepamos que Cristo ha resucitado, que la tumba ha quedado intacta. Tienes que dar un paso m\u00e1s y aprender a captar en ti la utilidad y el fruto de la resurrecci\u00f3n; y a estar pendiente de que ser\u00eda cosa tuya cuando no padecemos con, morimos y resucitamos con.<\/p>\n<p>Mart\u00edn Lutero<\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico<\/strong><\/p>\n<p>Si la primera parte del final del relato de Marcos est\u00e1 dominada por la sensaci\u00f3n de miedo y temor que posey\u00f3 a las mujeres que buscaron el sepulcro de Jes\u00fas y lo encontraron vac\u00edo, adem\u00e1s de que recibieron la orientaci\u00f3n de un personaje angelical acerca de lo sucedido. Pero optaron por guardar silencio, en la segunda parte de este final se parec\u00eda una voluntad dominante inversa, es decir, que a partir de esa nueva reconstrucci\u00f3n de lo acontecido con Jes\u00fas despu\u00e9s de su muerte, se infundi\u00f3 un profundo despertar y un \u00e1nimo por dar a conocer la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Parecer\u00eda como si, despu\u00e9s de un tiempo en que se hab\u00eda impuesto la visi\u00f3n pesimista que control\u00f3 la experiencia de los disc\u00edpulos\/as, un factor externo, acaso la forma en que Lucas retom\u00f3 en su propia versi\u00f3n la historia, especialmente en el cap. 24 hubiera dotado de nuevos br\u00edos a la comunidad surgida de lo contado por Marcos. As\u00ed, para reconsiderar lo expuesto y relanzarlo con los \u00e9nfasis que finalmente permitieron concluir el texto evang\u00e9lico con un cierre can\u00f3nico y definitivo. Mr 16.9-20 \u201cprobablemente fue utilizado como una especie de catecismo pascual de la ense\u00f1anza de la comunidad\u201d (Joachim Gnilka).<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda Magdalena, primera testigo de la resurrecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El esquema de esta \u00faltima secci\u00f3n del texto es bastante claro: <em>a)<\/em> experiencia de Mar\u00eda Magdalena (vv. 9-11); <em>b)<\/em> experiencia de los dos caminantes (vv. 12-13); <em>c) <\/em>experiencia de los <em>Once <\/em>(14-20) (Carlos Bravo Gallardo). Como se ve, hay un movimiento de expansi\u00f3n num\u00e9rica, para que un mayor grupo de personas se enterase de la gran noticia de la resurrecci\u00f3n. \u201cLa primera experiencia de su presencia definitiva en la historia la tiene una mujer de la que Jes\u00fas hab\u00eda expulsado siete demonios, o sea, toda maldad (v. 9), pero de una fidelidad y un amor a toda prueba\u201d (<em>\u00cddem<\/em>). Esta mujer se hab\u00eda ganado a pulso un lugar entre los seguidores del Maestro y su participaci\u00f3n como primera persona testigo de la resurrecci\u00f3n destaca como un momento crucial en el desarrollo de la fe pascual. Aqu\u00ed, la influencia notoria es Juan 20.11-18. Pero el texto destaca la respuesta de incredulidad de los hombres que escucharon su testimonio, pues no era digno de cr\u00e9dito por todos los obst\u00e1culos acumulados en su contra: ser mujer y con una carga moral terrible (le hab\u00edan sido expulsados siete demonios). \u201cEsta primicia result\u00f3 sumamente provocativa para una cultura patriarcal machista como era la jud\u00eda. La reacci\u00f3n de incredulidad de los ap\u00f3stoles se entiende en ese contexto cultural. Imposible que ella, precisamente ella, una mujer y de mala reputaci\u00f3n, hubiera visto a Jes\u00fas (y no ellos)\u201d (<em>\u00cddem<\/em>). \u201cPara despertar su fe pascual ser\u00e1 necesaria la <em>cristofan\u00eda <\/em>(manifestaci\u00f3n). Esto da credibilidad al mensaje pascual, pero es tambi\u00e9n una cr\u00edtica a aquellos miembros de la comunidad que responden con la duda al mensaje\u201d (<em>\u00cddem<\/em>). No obstante, la cristofan\u00eda anunciada a Pedro (v. 7) no se cumple en \u00e9l sino en Mar\u00eda (<em>protofan\u00eda<\/em>), a quien se le aparece para dar continuidad a lo expresado en 16.2.<\/p>\n<p>El te\u00f3logo alem\u00e1n J\u00fcrgen Moltmann (1926), en una impactante conferencia se refiri\u00f3 a este episodio de Mar\u00eda Magdalena con unas palabras que le hacen enorme justicia a su papel como mensajera de la Resurrecci\u00f3n, como \u201cAp\u00f3stola de los ap\u00f3stoles\u201d, \u201cevangelizadora de los ap\u00f3stoles\u201d): \u201cPero entonces leo que el ap\u00f3stol Pablo dice que las mujeres deben \u2018callarse\u2019 y guardar silencio en la congregaci\u00f3n. Luego me pregunto qu\u00e9 afirmaci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s cerca de Cristo. Y mi decisi\u00f3n es clara. Si las mujeres estuvieran en silencio todo el tiempo, entonces no tendr\u00edamos conocimiento de la resurrecci\u00f3n de Cristo. Porque esto fue gracias a Mar\u00eda Magdalena\u201d.<\/p>\n<p><strong>Segunda y tercera apariciones: dos disc\u00edpulos y los <em>Once<\/em><\/strong><\/p>\n<p>De manera muy abreviada en relaci\u00f3n con el extenso relato de Lc 24.13-35, a estos dos disc\u00edpulos que al parecer no eran de los Doce, tambi\u00e9n se les apareci\u00f3 el Se\u00f1or (16.12-13), pero su testimonio tampoco fue cre\u00eddo. \u201cNo eran de fiar. El factor com\u00fan es la incredulidad total. No s\u00f3lo no les creen, sino que no creen en la fuerza de Dios ni en el testimonio de los hermanos\u201d (C. Bravo Gallardo). La reelaboraci\u00f3n abreviada al m\u00e1ximo de lo sucedido con los caminantes de Emma\u00fas aparece aqu\u00ed como s\u00edntesis de la incredulidad que debi\u00f3 enfrentar el mensaje de la resurrecci\u00f3n que, ahora con dos testigos varones, tampoco alcanz\u00f3 el cr\u00e9dito buscado. La incredulidad aparece, entonces, como la gran preocupaci\u00f3n para el momento en que la iglesia consider\u00f3 necesario cerrar este evangelio con la presencia desplegada del Resucitado.<\/p>\n<p>Al manifestarse al grupo de once (16.14-20), ya fragmentado por la separaci\u00f3n de Judas, no deja de escucharse el reproche en los labios del Se\u00f1or, precisamente como cr\u00edtica de la incredulidad mostrada, pues ahora ya no quedaba margen de duda: \u201cLos reprendi\u00f3 por su falta de confianza y por su terquedad; ellos no hab\u00edan cre\u00eddo a los que lo hab\u00edan visto resucitado\u201d (v. 14b). El balance para varios de ellos dejaba mucho que desear: \u201cNo pueden ser testigos de nada quienes huyen a esconderse llorando de aflicci\u00f3n. Uno de ellos lo entreg\u00f3 a la muerte, otro lo neg\u00f3 tres veces seguidas, los dem\u00e1s huyeron a esconderse. \u00bfQui\u00e9n se fiar\u00eda de ellos como testigos? Pero el incorregible Jes\u00fas se les hace presente tambi\u00e9n a ellos, aunque ya no son los <em>Doce<\/em>, sino s\u00f3lo <em>Once<\/em>, un grupo roto por la traici\u00f3n y la falta de fe. El n\u00famero doce es de plenitud; <em>once<\/em> no es nada\u201d (<em>\u00cddem<\/em>).<\/p>\n<p>Como rastro de la influencia de Lucas aparece el consabido motivo del reencuentro de Jes\u00fas con el grupo \u201cmientras com\u00edan\u201d (14a), como parte de la comuni\u00f3n y fraternidad requeridas como espacio de revelaci\u00f3n del Hijo de Dios resucitado para la vida de la iglesia. Y a ese grupo con tan fuertes tendencias para la disgregaci\u00f3n y con una fe tan raqu\u00edtica, Jes\u00fas Resucitado entreg\u00f3 la enorme tarea de hacer visible su presencia en el mundo, desde entonces hasta hoy. El encargo recibido siempre estar\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de las fuerzas del grupo, con todo y que su nuevo camino comunitario deb\u00eda responder a las nuevas premisas establecidas. La transmisi\u00f3n de la tarea es casi una definici\u00f3n de la iglesia de todos los tiempos que hoy recibimos tambi\u00e9n, en medio de nuestra condici\u00f3n tan limitada y condicionada, tan similar a la de entonces:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">De ese grupo fragmentado, de incr\u00e9dulos y duros de coraz\u00f3n, naci\u00f3 la Iglesia, nacimos nosotros. A ellos (a nosotros) conf\u00eda una misi\u00f3n: Ir al mundo entero a proclamar la Buena Noticia y a construir la comunidad de fe [15-16]. No tenemos ning\u00fan m\u00e9rito ni t\u00edtulo; ni siquiera capacidades. S\u00f3lo una misi\u00f3n, una tarea y unos signos, que acompa\u00f1an a los que creen: Exorcizar los demonios que amenazan al mundo, hablar lenguas y contenidos nuevos de manera comprensible para todos, dominar al enemigo del hombre, simbolizado en la serpiente, superar lo que da\u00f1a a la vida, contagiar la salud [17-18] (C. Bravo Gallardo).<\/p>\n<p>Todo ello nos ense\u00f1a que necesitamos resucitar continuamente como comunidad del reino, como grupo de fe dispuesto a morir y resucitar tantas veces como sea necesario, para comprender y experimentar la din\u00e1mica del propio Se\u00f1or quien, aun as\u00ed, observando tan profundamente nuestra incredulidad y desobediencia, conf\u00eda en que intentaremos poner en pr\u00e1ctica esta voluntad de fe, <em>a pesar, incluso, de nosotros mismos, <\/em>los primeros boicoteadores\/as del proyecto divino de Jes\u00fas, el Resucitado<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">As\u00ed, capacitando a los disc\u00edpulos para proseguir su misi\u00f3n, termin\u00f3 Jes\u00fas su obra terrena. Y nos dej\u00f3. Nos dej\u00f3 la historia como el espacio donde construir el mundo nuevo que nos ense\u00f1\u00f3 a so\u00f1ar y a forjar. Los disc\u00edpulos salieron a poner por obra la misi\u00f3n confiada. Y el Se\u00f1or Jes\u00fas les (nos) dej\u00f3 la historia como el espacio encargado a los hombres; como su tarea. Y desde el cielo los (nos) acompa\u00f1a, trabajando hombro a hombro con ellos (con nosotros), confirmando su (nuestro) mensaje con los signos que acompa\u00f1an su (nuestra) palabra (<em>\u00cddem).<\/em><\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Esos signos (16.20b), a veces tan definitivamente escasos en la vida y praxis de las iglesias, son los que casi siempre se espera que broten de la comunidad de fe. Espec\u00edficamente el servicio de la salud y la integridad humanas, incomprendido tambi\u00e9n con gran frecuencia, est\u00e1 ah\u00ed como encomienda que el Resucitado dej\u00f3 para que lo desarrolle su pueblo en plenitud. Ha sido la poes\u00eda latinoamericana la que, mediante profundas intuiciones, ha indagado en los misterios, dilemas y proyecciones de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, como en el caso de un poeta-guerrillero guatemalteco, Roberto Obreg\u00f3n (1940), desaparecido alrededor de 1970:<\/p>\n<p><strong>Resurrecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Cristo se fue desprendiendo del madero<\/p>\n<p>Qued\u00f3se con los clavos con las espinas<\/p>\n<p>reto\u00f1ando ya en las manos y en la frente<\/p>\n<p>Volv\u00eda robustecido de cr\u00edmenes y leyendas<\/p>\n<p>Milagros y amenazas de destrucci\u00f3n y advenimiento<\/p>\n<p>All\u00ed mismo nos sentamos a jugar a los dados<\/p>\n<p>Yo apuesto a la vida pronunci\u00f3 serenamente<\/p>\n<p>Y yo por qu\u00e9 no voy a apostar a la vida respond\u00ed<\/p>\n<p>(sonre\u00ed maliciosamente si le llevaba ventaja)<\/p>\n<p>Yo tir\u00e9 AFIRMASTE ser el camino la verdad y la vida<\/p>\n<p>Mas indicaste v\u00eda irreal no contando la crueldad<\/p>\n<p>Mas en el primer encontr\u00f3n pusiste la otra mejilla<\/p>\n<p>aunque en ciertas cosas claro pose\u00edas la raz\u00f3n<\/p>\n<p>Y para rematar a tus amigos preferiste la muerte<\/p>\n<p>Cada quien reconoce su lugar y le se\u00f1al\u00e9 la cruz<\/p>\n<p>Juguemos entonces apostemos con la eterna moneda<\/p>\n<p>antes de descender y precipitarme en el g\u00f3lgota<\/p>\n<p>Cara me apresur\u00e9 y \u00e9l no tuvo m\u00e1s que decir CRUZ<\/p>\n<p>y el hacha de un abismo nos separ\u00f3 a los dos<\/p>\n<p>\u00c9l all\u00e1 en una orilla y yo desde aqu\u00ed clamoreaba<\/p>\n<p>YO MISMO ESCOG\u00cd ESTE MUNDO Y AGUANTAR\u00c9<\/p>\n<p>NADIE ME MAND\u00d3 YO SOLITO COMO CUALQUIER CRISTIANO<\/p>\n<p>El viento solamente el viento all\u00e1 en el fondo<\/p>\n<p>arrancaba tierra a los pies de la alegor\u00eda<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya no quiero saber nada nada nada me alejaba<\/p>\n<p>con el dolor y los sue\u00f1os de barro del hombre<\/p>\n<p>y la historia toda del que se llame Juan o Mar\u00eda<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En pasando tres d\u00edas al disiparse la bruma<\/p>\n<p>la cruz surgi\u00f3 desnuda as\u00ed como antes del s\u00edmbolo<\/p>\n<p>fresca y olorosa a \u00e1rbol derramando sombra<\/p>\n<p>Se le subi\u00f3 Ad\u00e1n a la cabeza inform\u00f3 la prensa<\/p>\n<p>y a teletipo difundieron el rumor entre la muchedumbre<\/p>\n<p>En menos de lo que canta un gallo<\/p>\n<p>en los amplios dominios de Jehov\u00e1<\/p>\n<p>en plenas narices le revent\u00f3 un foco guerrillero<\/p>\n<p>comandado por el hijo de un carpintero<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(<em>El fuego perdido, <\/em>1966. Recogido en L. Cervantes-O., ed., <em>El salmo fugitivo. Antolog\u00eda de poes\u00eda religiosa latinoamericana. <\/em>Terrassa, CLIE, 2009, pp. 501-502)<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Carlos Bravo Gallardo, <em>Jes\u00fas, hombre en conflicto. El relato de Marcos en Am\u00e9rica Latina. <\/em>M\u00e9xico, CRT-UIA, 1996, 244.<\/li>\n<li>J\u00fcrgen Moltmann, comentarios a la conferencia presentada en Emergent Village Theological Conversation, 2009, texto y audio: <a href=\"https:\/\/postbarthian.com\/2014\/01\/09\/jurgen-moltmann-on-women\/\"><em>https:\/\/postbarthian.com\/2014\/01\/09\/jurgen-moltmann-on-women\/<\/em><\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5418],"class_list":["post-12149","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-marcos-16"],"acf":{"biblical_books":[5418],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Marcos 16.9-18 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/marcos-169-18\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Marcos 16.9-18 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El domingo muy temprano, despu\u00e9s de que Jes\u00fas resucit\u00f3, se le apareci\u00f3 a Mar\u00eda Magdalena. 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