{"id":12870,"date":"2022-10-03T01:00:00","date_gmt":"2022-10-03T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=12870"},"modified":"2022-09-30T10:00:06","modified_gmt":"2022-09-30T14:00:06","slug":"2-reyes-23-4-23","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/2-reyes-23-4-23\/","title":{"rendered":"2 Reyes 23.4-23"},"content":{"rendered":"<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>\u201cCuando todo mundo es cristiano, ya nadie es cristiano\u201d, escribi\u00f3 el fil\u00f3sofo dan\u00e9s S\u00f8ren Kierkegaard (1813-1855). Esta frase lapidaria puede ayudar muy bien a entender la situaci\u00f3n social y eclesi\u00e1stica que se viv\u00eda en los siglos previos a las diversas luchas por la reforma de la Iglesia que se desarrollaron con tanta intensidad durante el siglo XVI, pero que fueron antecedidas por otros esfuerzos en diferentes regiones de Europa. Por un lado, manifiesta la forma en que la sociedad medieval entend\u00eda el hecho de ser cristianos como formar parte de una gran colectividad de manera autom\u00e1tica e indiscutible, es decir, lo que se conoce como Cristiandad, el gran edificio pol\u00edtico, social y religioso encabezado desde el cielo por Dios. Por el otro, hace patente la posibilidad de que este gran cuerpo social se transformara para adaptarse ante las nuevas necesidades de un mundo en constante evoluci\u00f3n, amenazado especialmente por el surgimiento de la burgues\u00eda. Para ello, era muy necesario asumir una postura autocr\u00edtica que la Iglesia cat\u00f3lico-romana no estuvo muy dispuesta a asumir, especialmente si se recuerda que fue la guardiana oficial del pensamiento \u00fanico de su \u00e9poca mediante el ejercicio de la represi\u00f3n de cualquier signo de disidencia.<\/p>\n<p><strong>Iglesia, comunidad y corporativismo<\/strong><\/p>\n<p>Desde ambas perspectivas, la importancia de la Reforma Protestante en el debate sobre la raz\u00f3n de ser de la Iglesia cristiana y en la conformaci\u00f3n de una nueva manera de ser iglesia se presenta delante de nosotros, una vez m\u00e1s, a 505 a\u00f1os del inicio de la gesta de Mart\u00edn Lutero. El corporativismo medieval hab\u00eda limitado bastante la religiosidad individual, pues s\u00f3lo era concebible ser cristianos\/as seg\u00fan los moldes determinados por la instituci\u00f3n religiosa y apartarse un \u00e1pice de ese patr\u00f3n implicaba colocarse en los linderos de la herej\u00eda, esto es, del probable cuestionamiento de las ense\u00f1anzas autorizadas de la Iglesia. La sumisi\u00f3n a esta forma de control ideol\u00f3gico garantizaba la unidad de la pir\u00e1mide social, pues se aceptaba que sus caracter\u00edsticas estaban determinadas por la voluntad divina. De ah\u00ed que poner en tela de juicio cualquier aspecto de su funcionamiento constitu\u00eda una falta grav\u00edsima, pol\u00edtica y religiosamente hablando. Pensar diferente o acudir por cuenta propia al contenido de la Biblia, o ambas cosas, era un delito en contra de la unidad de la Iglesia y del orden pol\u00edtico-social.<\/p>\n<p>En la historia del rey Jos\u00edas (II Reyes 23.4-23) la voluntad de transformar los acontecimientos para evitar el juicio inminente de Dios se hizo patente en la fuerza prof\u00e9tica con que fue capaz de impulsar los cambios radicales a que dio pie el redescubrimiento del Libro de la Ley, una versi\u00f3n casi completa del Deuteronomio. La determinaci\u00f3n con que acometi\u00f3 la reforma religiosa y cultual modific\u00f3 provisionalmente, para bien, el rostro de la monarqu\u00eda y le gan\u00f3 a Jos\u00edas un importante lugar en la historia de su pueblo. No obstante, la acumulaci\u00f3n de periodos en los que el reino de Jud\u00e1 dej\u00f3 pasar las oportunidades para estos cambios impidi\u00f3 detener su decadencia y posterior derrumbe a manos de los invasores extranjeros.<\/p>\n<p><strong>El rescate de la naturaleza del pueblo de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Pero los tiempos hab\u00edan comenzado a cambiar y, as\u00ed como en la \u00e9poca del rey Jos\u00edas se requiri\u00f3 un esfuerzo de an\u00e1lisis y valoraci\u00f3n de las acciones del pueblo en funci\u00f3n de la obediencia a Dios, los diferentes movimientos reformistas europeos buscaron reconsiderar el papel de la Iglesia. Para ello, fue necesario sacudirse la tutela de los intereses pol\u00edticos dominantes que se apropiaron del destino de las comunidades de fe desde que \u00e9stas aceptaron <em>constantinizarse<\/em> en el siglo IV. El supuesto triunfo de la Iglesia sobre el paganismo romano signific\u00f3, en realidad un creciente sometimiento a las imposiciones de los poderes del momento. Cuando monarcas como Carlos, emperador de Espa\u00f1a y Alemania, ejerci\u00f3 el privilegio de nombrar obispos en sus territorios, la Iglesia no pod\u00eda objetar a las personas elegidas. El pueblo del reino sure\u00f1o de Jud\u00e1 tuvo la fortuna de que el propio encabezara un proceso de reforma de la vida nacional, con base en la b\u00fasqueda de obediencia a la Palabra de Dios. En contraste, en los inicios del siglo XVI la \u00fanica posibilidad de reconstruir la naturaleza de la Iglesia consisti\u00f3 en los movimientos de renovaci\u00f3n que ahora calificamos de \u201creformadores\u201d, pues muchos de ellos deseaban restaurar el estado de cosas que se rompi\u00f3 con el surgimiento de la Cristiandad.<\/p>\n<p>Nadie intent\u00f3 formar u organizar una o varias iglesias sino volver a experimentar la existencia de una comunidad o instituci\u00f3n m\u00e1s acorde con los designios delineados en el Nuevo Testamento, es decir, que no hubiera m\u00e1s cabeza de la Iglesia que Cristo mismo y que los dones del Esp\u00edritu Santo circulasen libremente en medio del pueblo de Dios. Nunca se abandon\u00f3 la idea de que la Iglesia seguir\u00eda siendo una sola, a pesar de que las divisiones dogm\u00e1ticas, regionales o nacionales resultaron inevitables al destaparse <em>la caja de Pandora<\/em> debido a la cerraz\u00f3n de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica. Las propuestas de grupos como los albigenses o valdenses, o de personas como Wiclif, Hus o Savonarola fueron rechazadas tajantemente. La respuesta autoritaria de una instituci\u00f3n unida sin remedio al poder mon\u00e1rquico de su \u00e9poca acab\u00f3 con la posibilidad de una \u201creforma tersa\u201d, pues termin\u00f3 por imponerse mediante una serie de conflictos, incluso armados, que cambiaron el rostro de la unidad eclesi\u00e1stica antes de concluir el siglo XVI.<\/p>\n<p><strong>El modelo reformado de Iglesia<\/strong><\/p>\n<p>Cuando Lutero dio pasos cada vez m\u00e1s s\u00f3lidos en el camino hacia la transformaci\u00f3n de la Iglesia de su tiempo (la discusi\u00f3n de sus 95 tesis, el rechazo radical a retractarse ante el Emperador, la quema del decreto papal de excomuni\u00f3n, la traducci\u00f3n de la Biblia al idioma popular\u2026), se fue consolidando la idea de que el estatus de la Iglesia en el mundo cambiar\u00eda para siempre. Primero, porque nunca m\u00e1s tendr\u00eda ya un rostro uniforme y, despu\u00e9s, porque los nuevos impulsos para vivir la vida cristiana ya no obedecer\u00edan a imposiciones un\u00edvocas dictadas desde un solo centro de poder. Comenz\u00f3 a entenderse que, en realidad, la Iglesia siempre se hab\u00eda caracterizado por un <em>policentrismo<\/em>, a saber, que dondequiera que se invocase el nombre de Cristo, all\u00ed habr\u00eda fuertes posibilidades de que estuviese presente la Iglesia verdadera.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n b\u00edblica del sacerdocio universal de los creyentes (la vocaci\u00f3n cristiana que rompe para siempre la distinci\u00f3n entre cl\u00e9rigos y laicos), as\u00ed como la insistencia en el encuentro efectivo, personal y desafiante con la obra redentora de Cristo. Al llevar a cabo esa profunda transformaci\u00f3n vital, fue el punto de partida para que, m\u00e1s all\u00e1 de las inclinaciones burguesas para volver a someter a la religi\u00f3n, ahora con la mentalidad puesta en la obtenci\u00f3n de ganancias a cualquier precio, la Iglesia recuperase su car\u00e1cter de movimiento del Esp\u00edritu. \u00c9ste es quien crea las nuevas estructuras, pero s\u00f3lo con el fin de ponerlas al servicio del Evangelio como una forma de manifestaci\u00f3n de la gracia para toda la humanidad.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La relectura de las Escrituras, de la misma manera en que en la \u00e9poca de Jos\u00edas se redescubri\u00f3 el contenido de la Ley para moldear la vida del pueblo, produjo el modelo reformado de Iglesia. Es decir, la superaci\u00f3n del modelo corporativo medieval, piramidal, a fin de subrayar la importancia de la conversi\u00f3n y entrega al Evangelio de Jesucristo, adem\u00e1s la libertad de asociaci\u00f3n y ejercicio de un <em>poder-servicio<\/em> dentro y fuera de la Iglesia, pues las estructuras eclesi\u00e1sticas deb\u00edan ponerse al servicio de la humanidad y no al rev\u00e9s, como se practicaba y en muchos lugares se sigue practicando a\u00fan.<\/p>\n<p>Las decisiones trascendentales de Jos\u00edas en Jud\u00e1 equivalieron, sin duda, al empe\u00f1o de los reformadores por levantar no una nueva Iglesia, porque \u00e9sta, delante de Dios, nunca se ha fragmentado, sino formas frescas de vivir la gracia de Dios en medio de una comunidad. Todo ello sin la interferencia de los poderes materiales que no vacilan en manipular las ense\u00f1anzas del Evangelio para servir a sus fines, los cuales no necesariamente coinciden con la voluntad divina. La Iglesia, hoy, debe seguir recapacitando acerca de si su manera de entender la misi\u00f3n cristiana est\u00e1 acorde con las intenciones divinas de traer luz, verdad y justicia a las vidas humanas o si, m\u00e1s bien, se ve como un fin en s\u00ed misma, ajena a las necesidades humanas m\u00e1s urgentes.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Walter Brueggemann, <em>1 &amp; 2 Kings. <\/em>Macon, Smyth &amp; Helwys, 2000.<\/li>\n<li>Alicia Mayer, \u201cLutero desde Am\u00e9rica Latina\u201d, en <em>Studia Aurea: Revista de literatura espa\u00f1ola y teor\u00eda literaria del Renacimiento y Siglo de Oro,<\/em> 13, 2019, pp. 93-131<em>.<\/em><\/li>\n<li>Mario Miegge, <em>La Reforma protestante y el nacimiento de la sociedad moderna., <\/em>Barcelona, CLIE, 2017.<\/li>\n<li>Graham Tomlin, <em>Lutero y su mundo. <\/em>Madrid, San Pablo, 2007.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[3],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[4751],"class_list":["post-12870","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-sin-categorizar","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-2-reyes-23"],"acf":{"biblical_books":[4751],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>2 Reyes 23.4-23 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/2-reyes-23-4-23\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"2 Reyes 23.4-23 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico \u201cCuando todo mundo es cristiano, ya nadie es cristiano\u201d, escribi\u00f3 el fil\u00f3sofo dan\u00e9s S\u00f8ren Kierkegaard (1813-1855). 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