{"id":12951,"date":"2022-10-24T01:00:33","date_gmt":"2022-10-24T05:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=12951"},"modified":"2022-10-23T19:14:25","modified_gmt":"2022-10-23T23:14:25","slug":"romanos-5-6-16","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/romanos-56-16\/","title":{"rendered":"Romanos 5.6-16"},"content":{"rendered":"<p>El don de Dios no puede compararse con el pecado de Ad\u00e1n, porque por un solo pecado vino la condenaci\u00f3n, pero el don de Dios vino por muchas transgresiones para justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Romanos 5.16, <em>Reina-Valera Contempor\u00e1nea<\/em><\/p>\n<p>Me sent\u00ed acuciado por un deseo extra\u00f1o de conocer a Pablo en la Carta a los Romanos. Mi dificultad estribaba entonces no en la entra\u00f1a de ella sino en una sola palabra que se halla en el cap\u00edtulo primero: \u201cLa justicia de Dios est\u00e1 revelada en \u00e9l (en el evangelio)\u201d. Odiaba la expresi\u00f3n \u201cjusticia divina\u201d que siempre hab\u00eda aceptado, siguiendo el uso y costumbre de todos los doctores, en un sentido filol\u00f3gico de llamada justicia formal y activa, en virtud de la cual Dios es justo y castiga a los pecadores.<\/p>\n<p>Mart\u00edn Lutero, pr\u00f3logo a la edici\u00f3n latina de sus obras (1545)<\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>Hablar del esfuerzo y la lucha de los reformadores (y las reformadoras, tambi\u00e9n) a fin de transformar las conciencias y las mentalidades de su \u00e9poca para conseguir la recuperaci\u00f3n del primado de la gracia justificadora en el mundo debe significar mucho para nosotros hoy, que ya disfrutamos de ese gran logro para nuestra vida y nuestra fe. Acercarnos a los momentos fundadores de la fe b\u00edblica y protestante puede producirnos una enorme emoci\u00f3n y reconocimiento de la obra de Dios en esas vidas consagradas a obtener una nueva visi\u00f3n de la salvaci\u00f3n, de la existencia y de la misi\u00f3n. Pero, m\u00e1s a\u00fan, debemos replantearnos hoy, 505 a\u00f1os despu\u00e9s de esas gestas gloriosas, la forma en que sigue impactando el descubrimiento libertador de Lutero. Es decir, la inutilidad absoluta de las obras para ser salvos y la superioridad total de la justicia obtenida mediante la fe, nos permite unirnos a esta afirmaci\u00f3n que, desde Francia, en voz de Laurent Gagnebin y Rapha\u00ebl Picon, en un volumen de t\u00edtulo impactante (<em>El protestantismo, la fe insumisa<\/em>) llega hasta nosotros con una fuerza inusitada:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Los reformadores: Lutero, Zwinglio, Calvino, Bucero, Farel y otro m\u00e1s, por unanimidad compartieron la convicci\u00f3n que ahora resuena en el coraz\u00f3n del protestantismo: <em>\u00a1s\u00f3lo Dios nos puede llevar a Dios!<\/em> Ninguna instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, ning\u00fan papa, ning\u00fan cl\u00e9rigo nos puede conducir a \u00e9l: porque, en primer lugar, Dios es quien viene a nuestro encuentro. Ninguna confesi\u00f3n de fe, ning\u00fan compromiso en la Iglesia, ninguna acci\u00f3n humana nos puede atraer la benevolencia de Dios: s\u00f3lo su gracia nos salva. Ning\u00fan dogma, ninguna predicaci\u00f3n, ninguna confesi\u00f3n de fe pueden hacernos conocer a Dios: s\u00f3lo su Palabra nos lo revela. Dios no est\u00e1 sujeto a ninguna transacci\u00f3n posible, su gracia excede cualquier posibilidad de intercambio y reciprocidad. En el protestantismo, Dios es precisamente Dios en la medida en que nos precede y permanece libre ante cualquier forma de sumisi\u00f3n.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> De la enemistad total a la reconciliaci\u00f3n absoluta (vv. 6-11)<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Luego de obtener las conclusiones directas de la justificaci\u00f3n (\u201cEl que es justo por la fe <em>vivir\u00e1<\/em>. \u00bfQu\u00e9 significa esto en detalle? Fijemos ahora nuestra atenci\u00f3n en las respuestas que Pablo da a esta pregunta. La primera es \u00e9sta: <em>vivir\u00e1 libre de la ira de Dios\u201d: <\/em>A. Nygren), Pablo se ocupa en Ro 5.6-11 de hacer una reconstrucci\u00f3n de la cronolog\u00eda teol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n. Lo hace a partir de la imagen de la \u201cdebilidad\u201d de los pecadores por quienes Cristo muri\u00f3 (6) y reflexiona sobre la dificultad de que alguien muera, incluso por un justo (7). La gran paradoja consiste en que, contra toda l\u00f3gica en ese sentido, Dios permiti\u00f3 que su Hijo muriera por los pecadores, <em>contra toda condena <\/em>(8). De ah\u00ed surge una inmensa profundizaci\u00f3n, parad\u00f3jica tambi\u00e9n: \u201cCon mucha m\u00e1s raz\u00f3n, ahora que ya hemos sido justificados en su sangre, seremos salvados del castigo por medio de \u00e9l\u201d (9). La enemistad con Dios ha sido ampliamente superada y la reconciliaci\u00f3n con \u00c9l se ha impuesto por la mediaci\u00f3n de su Hijo (10a).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Siendo enemigos ya hab\u00edamos alcanzado la reconciliaci\u00f3n unilateralmente por parte suya; ya reconciliados, la vida es el beneficio de la salvaci\u00f3n (10b). La alegr\u00eda que brota de todo ello es por causa de la realidad inequ\u00edvoca de la reconciliaci\u00f3n (11); <em>katallag\u00e9, <\/em>t\u00e9rmino profano, define la acci\u00f3n divina \u201cque precede a todo obrar humano. Ese obrar humano, aun la penitencia y la confesi\u00f3n de los pecados, no es, pues, una actuaci\u00f3n del hombre que provoca la reconciliaci\u00f3n y a la que Dios \u2018reacciona\u2019, sino que m\u00e1s bien ocurre al rev\u00e9s: es \u2018reacci\u00f3n\u2019 del hombre, necesaria y exigida como tal\u201d (H. Vorl\u00e4nder).<\/p>\n<p>La ra\u00edz griega de la palabra <em>reconciliaci\u00f3n<\/em> encierra efectivamente la idea de un cambio total de situaci\u00f3n Como aquellos antiguos esclavos y libertos de ayer que, despu\u00e9s del decreto de reconciliaci\u00f3n emitido por Julio C\u00e9sar cuando la reconstrucci\u00f3n completa de Corinto, empiezan una nueva vida de ciudadanos. En este nuevo contexto, la palabra reconciliaci\u00f3n, no valorizada religiosamente hasta entonces en el helenismo, adquiere ahora en Pablo una resonancia nueva, a la vez social y moral: m\u00e1s que una simple reconciliaci\u00f3n \u201cmoral\u201d despu\u00e9s de algunas discrepancias con los amigos e incluso con Dios, se trata aqu\u00ed de una vida que se reanuda en un nuevo contexto (C.Perrot).<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Superar el esquema impuesto por Ad\u00e1n gracias al Salvador (vv. 12-16)<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En la siguiente secci\u00f3n, Pablo plantea el paralelismo entre Ad\u00e1n y Cristo: el pecado del primer ser humano trajo la muerte a todos los dem\u00e1s, por cuanto \u00e9stos siguieron la tendencia pecaminosa (12). El pecado entr\u00f3 al mundo como un principio vital aceptado por muchos seres humanos (13a) y su relaci\u00f3n con la ley es contradictoria, aun cuando si no hay ley, no se considera como tal (13b). La muerte se impuso desde Ad\u00e1n hasta Mois\u00e9s incluso para quienes no pecaron igual que el primer hombre (14a), figura y anuncio (antitipo) de quien vendr\u00eda a resolver el dilema (14b).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">El dualismo de Ad\u00e1n y Cristo, mundo viejo y mundo nuevo, no es metaf\u00edsico, sino dial\u00e9ctico. Existe s\u00f3lo aboli\u00e9ndose a s\u00ed mismo. Es el dualismo de un movimiento, de un re-conocimiento, de un camino que va de aqu\u00ed a all\u00e1. [\u2026] La realidad viviente de ambos polos opuestos es la necesidad con la que ellos apuntan a Dios como su origen y meta. Pero esta necesidad divina empuja de la culpa y el sino a la reconciliaci\u00f3n y a la redenci\u00f3n. Porque la crisis de muerte y resurrecci\u00f3n, la crisis de la fe, es el giro del No divino al S\u00ed divino, y nunca a la vez tambi\u00e9n lo inverso. Por tanto, hay que considerar y comentar a\u00fan que la pragm\u00e1tica invisible del mundo nuevo es, en su forma, la misma que la del mundo viejo, pero que no es la misma en su significado y fuerza, sino la absolutamente superior, la contrapuesta (K. Barth).<\/p>\n<p>De ah\u00ed parte Pablo para una importante constataci\u00f3n: \u201cel pecado de Ad\u00e1n no puede compararse con el don de Dios\u201d (15a), como si alguien se atreviera a suponerlo. Eso es parte del gran descubrimiento de Lutero: \u201c\u2026si por el pecado de un solo hombre muchos murieron, <em>la gracia y el don que Dios nos dio por medio de un solo hombre, Jesucristo, abundaron para el bien de muchos<\/em>\u201d (15b). Atisbar la gracia divina de esta manera es lo que ha hecho decir al te\u00f3logo cubano Reinerio Arce:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">El protestante no enga\u00f1a a nadie. Al reconocerse pecador, un pecador accidental, es honesto hasta consigo mismo. Sabe que vive en un orden social en cuyo seno existe el pecado. Pero sabe tambi\u00e9n que puede luchar contra las fuerzas del pecado, contra las manifestaciones del pecado. S\u00f3lo debe insistir, trabajar para obedecer la voluntad divina. \u00c9se es el camino. A pesar de ser como es, cuenta con algo a su favor: Dios lo ama y lo incorpora. A trav\u00e9s de su Esp\u00edritu, Dios le da la oportunidad de luchar contra el pecado. Dios, que es poder, que es todopoderoso y, por eso, soberano. [\u2026] De hecho, una de las cosas que m\u00e1s fuerzas le da es reconocer que vive por la gracia de Dios, as\u00ed como tener plena confianza en el poder de Dios y en el poder final de la verdad.<\/p>\n<p>Hay un gran desfase entre ambas realidades, la positiva y la negativa: el don de Dios no es comparable al llamado \u201cpecado original\u201d (16a), dado que hay una aut\u00e9ntica inversi\u00f3n de t\u00e9rminos, en la que aflora gloriosamente el regalo divino de la justificaci\u00f3n. Un solo pecado acarre\u00f3 la condenaci\u00f3n y lo que ha entregado Dios aconteci\u00f3 por muchas desobediencias a fin de ganar la justificaci\u00f3n de los pecadores (16b). Ad\u00e1n y Cristo representan dos eones, dos etapas: \u201ccada cual es la cabeza de su era. Ad\u00e1n es la cabeza del antiguo e\u00f3n, de la era de la <em>muerte<\/em>; Cristo es el jefe del nuevo e\u00f3n, de la edad de la <em>vida\u201d<\/em> (A. Nygren).<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El descubrimiento revolucionario y libertador de Lutero es de dimensiones colosales: la justificaci\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n son posibles por causa de la gracia manifestada en Cristo, quien se impuso sobre las fuerzas del pecado y de la muerte a fin de traer vida y salvaci\u00f3n para todos los escogidos. El orden de salvaci\u00f3n est\u00e1 determinado por lo que se puede denominar el triunfo de la gracia divina sobre esas fuerzas negativas opresoras. El esfuerzo de las reformas religiosas consisti\u00f3 en dar a conocer esa victoria de una manera nueva.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Reinerio Arce, \u201cLa mentalidad teol\u00f3gica del protestante\u201d, en <em>Caminos, <\/em>23 de octubre de 2013, <a href=\"https:\/\/revista.ecaminos.org\"><em>https:\/\/revista.ecaminos.org<\/em><\/a>.<\/li>\n<li>Karl Barth, <em>Carta a los Romanos. <\/em>Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1998.<\/li>\n<li>Laurent Gagnebin y R. Picon, <em>Le protestantisme, la foi insoumise<\/em>. Par\u00eds, Flammarion, 2000.<\/li>\n<li>Anders Nygren, <em>La ep\u00edstola a los Romanos. <\/em>Buenos Aires, La Aurora, 1969.<\/li>\n<li>Charles Perrot, <em>La carta a los Romanos.<\/em> Estella, Verbo Divino, 1989 (Cuadernos b\u00edblicos, 65).<\/li>\n<li>Vorl\u00e4nder, \u201cReconciliaci\u00f3n\u201d, en L. Coenen <em>et al.,<\/em> dirs., <em>Diccionario teol\u00f3gico del Nuevo Testamento. IV. <\/em>2\u00aa ed. Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 1990.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5500],"class_list":["post-12951","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-romanos-5"],"acf":{"biblical_books":[5500],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Romanos 5.6-16 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/romanos-56-16\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Romanos 5.6-16 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El don de Dios no puede compararse con el pecado de Ad\u00e1n, porque por un solo pecado vino la condenaci\u00f3n, pero el don de Dios vino por muchas transgresiones para justificaci\u00f3n. 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