{"id":13263,"date":"2023-01-09T01:00:58","date_gmt":"2023-01-09T06:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=13263"},"modified":"2023-01-06T12:39:42","modified_gmt":"2023-01-06T17:39:42","slug":"romanos-8-18-25","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/romanos-8-18-25\/","title":{"rendered":"Romanos 8.18-25"},"content":{"rendered":"<p><strong>LA ESPERANZA QUE TRAJO EL SE\u00d1OR JESUCRISTO AL MUNDO<\/strong><\/p>\n<p>Porque con esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza, porque \u00bfqui\u00e9n espera lo que ya est\u00e1 viendo? Pero si lo que esperamos es algo que todav\u00eda no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Romanos 8.24-25, <em>Reina-Valera Contempor\u00e1nea<\/em><\/p>\n<p>Se nos promete la vida eterna; pero se nos promete a nosotros, los muertos. Se nos anuncia una resurrecci\u00f3n bienaventurada; pero entretanto estamos rodeados de podredumbre. Se nos llama justos; y, sin embargo, el pecado habita en nosotros. O\u00edmos hablar de una bienaventuranza inefable; pero entretanto nos hallamos oprimidos aqu\u00ed por una miseria infinita. Se nos promete sobreabundancia de todos los bienes; pero somos ricos s\u00f3lo en hambre y en sed. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de nosotros si no nos apoy\u00e1semos en la esperanza, y si, en este camino a trav\u00e9s de las tinieblas, iluminado por la palabra y por el esp\u00edritu de Dios, no se apresurase nuestro entendimiento a ir m\u00e1s all\u00e1 de este mundo?\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juan Calvino, <em>Ad Hebreos,<\/em> 11.1<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>Si hay alguna palabra que resume con mayor intensidad y claridad el \u00e9nfasis renovador y aleccionador para la fe cristiana en el Nuevo Testamento, \u00e9sa es <em>esperanza <\/em>(<em>elp\u00eds<\/em>), cuya frecuencia muestra su importancia teol\u00f3gica y doctrinal. La esperanza es un componente esencial de la fe pues la coloca en un horizonte capaz de superar los traumas causados por el impacto de las realidades opuestas a su realizaci\u00f3n en la historia. La esperanza es el motor m\u00e1s profundo de la fe, dado que ella <em>ve como posible y realizable todos los elementos de la promesa y realizaci\u00f3n del Reino de Dios, <\/em>incluso aquellos aspectos que parecen m\u00e1s reacios. Esta visi\u00f3n de la importancia de la esperanza explica por qu\u00e9, en los a\u00f1os 60 del siglo XX un te\u00f3logo reformado alem\u00e1n, J\u00fcrgen Moltmann (nacido en 1926), irrumpi\u00f3 en el panorama con una obra titulada precisamente <em>Teolog\u00eda de la esperanza <\/em>(1966), volcada por completo a recuperar su lugar en las creencias escatol\u00f3gicas (las \u00faltimas cosas) y afirmar la relevancia del futuro para la fe en Jesucristo. En la \u201cMeditaci\u00f3n sobre la esperanza\u201d, que abre ese volumen, Moltmann afirma: \u201cEn su integridad, y no s\u00f3lo en un ap\u00e9ndice, el cristianismo es escatolog\u00eda; <em>es esperanza, mirada y orientaci\u00f3n hacia adelante, <\/em>y es tambi\u00e9n por ello mismo, apertura y transformaci\u00f3n del presente\u201d.<\/p>\n<p><strong>La esperanza como raz\u00f3n de ser de la fe<\/strong><\/p>\n<p>\u00c9sa es la raz\u00f3n por la que el ap\u00f3stol Pablo en su carta a los Romanos afirm\u00f3 textualmente: \u201cPor esperanza hemos sido salvados: pero una esperanza que ve no es esperanza, pues lo que uno ve, \u00bfc\u00f3mo lo esperar\u00e1? Y si esperamos algo que no vemos, aguardemos con paciencia\u201d (Ro 8.24-25). Es decir, toda la salvaci\u00f3n mediante Jesucristo se sit\u00faa en el horizonte de la esperanza, <em>de aquello que ha de venir, que a\u00fan no viene todav\u00eda. <\/em>El contexto en que el ap\u00f3stol ubica la existencia de esa expectativa es el mundo (la creaci\u00f3n), pues \u00e9ste \u201canhela intensamente\u201d la manifestaci\u00f3n de quienes son hijos de Dios\u201d (8.19), y no renuncia a la esperanza de no ser destruido (Ro 8.21a) y de \u201ccompartir la maravillosa libertad de los hijos de Dios\u201d (8.21b). Todo esto forma parte de una grandiosa secuencia que el texto enlaza y contrasta con los sufrimientos de los redimidos\/as (v. 18) quienes <em>est\u00e1n<\/em> <em>a la espera de la revelaci\u00f3n de su car\u00e1cter <\/em>a los ojos de todos y la obtenci\u00f3n de la vida por parte de Dios.<\/p>\n<p>Este enorme paquete de esperanza vital, recreadora, sanadora y salvadora fue lo que trajo Jes\u00fas con su presencia y actuaci\u00f3n, con su regreso triunfal a la vida. Porque, como bien dice Moltmann, \u201cla fe cristiana vive de la resurrecci\u00f3n de Cristo crucificado y se dilata hacia las promesas del futuro universal de Cristo\u201d (<em>\u00cddem<\/em>). De ah\u00ed que la existencia en la fe cristiana sea \u201cperseverar en la esperanza\u201d (I Tes 1.2) y tratar de conocer lo m\u00e1s posible al \u201cDios de la esperanza\u201d. Las quejas y dolores, como de parto, que ahora se experimentan en este mundo, como dice sorpresivamente el v. 23, son para todos. Pues se afirma que el mundo (despose\u00eddo del Esp\u00edritu) y los creyentes (que lo poseen), <em>sufren por igual ante la espera indefinida de la adopci\u00f3n definitiva <\/em>(\u201csufrimos en silencio\u201d, dice la <em>Traducci\u00f3n en Lenguaje Actual; <\/em>es una \u201csolidaridad de la angustia y de la expectaci\u00f3n\u201d, dir\u00e1 Moltmann m\u00e1s tarde) mientras eso sucede. El juego de tiempos verbales del v. 24a maneja la diferencia de apreciaci\u00f3n cronol\u00f3gica para Dios y para los seres humanos: \u201c<em>Porque<\/em> [<em>ya<\/em>]<em> fuimos salvados por Dios en la esperanza\u201d <\/em>(<em>El Nuevo Testamento interlineal palabra por palabra<\/em>)<em>, <\/em>lo cual plantea un dilema bien expresado a continuaci\u00f3n en la segunda parte.<\/p>\n<p>\u201cPero la esperanza siendo vista <em>no es esperanza; <\/em>porque lo que ve alguien, <em>\u00bfqui\u00e9n lo espera?\u201d <\/em>(24.b, <em>\u00eddem<\/em>)<em>. <\/em>La prueba m\u00e1xima de la esperanza es que <em>se cree en su contenido a ciegas, en un salto may\u00fasculo de fe. <\/em>Esto quiere decir que <em>el mayor desaf\u00edo para la fe est\u00e1 en esa espera indefinida y, a veces, angustiante. <\/em>Y la conclusi\u00f3n paulina tambi\u00e9n es enormemente desafiante: \u201cY si <em>lo que no vemos<\/em> <em>esperamos<\/em>, por medio de la perseverancia <em>aguardamos ansiosamente <\/em>[segunda vez que se usa esta construcci\u00f3n]\u201d (25, <em>\u00eddem<\/em>). Esa acci\u00f3n de <em>aguardar <\/em>es la actitud dominante de la esperanza, es la capacidad de perseverar, de sostenerse en esa espera, atentos\/as a la realizaci\u00f3n del contenido de las promesas de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Y es que \u201clas promesas de Dios abren los horizontes de la historia\u201d y le permiten a la fe ir m\u00e1s all\u00e1, anticiparse, a la realizaci\u00f3n plena de lo prometido. \u00c9sa es la causa de que la existencia cristiana, tal como la describe el Nuevo Testamento, se caracterice por ser una \u201cpaciencia militante\u201d (Jos\u00e9 M\u00edguez Bonino) y en ella nos encontramos, siempre dispuestos\/as a recibir lo que Jes\u00fas de Nazaret trajo al mundo como anuncio, promesa, cumplimiento y realidad. \u201cLa esperanza neotestamentaria es una espera y un anhelo paciente, disciplinado, confiado del Se\u00f1or como nuestro salvador. <em>Esperar es ser atra\u00eddo por la meta y lanzarse a ella, <\/em>es un mantenerse en este dinamismo\u201d.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Hoffmann, \u201cEsperanza\u201d, en L. Coenen <em>et al.,<\/em> dirs., <em>Diccionario teol\u00f3gico del Nuevo Testamento. II.<\/em> 3\u00aa ed. Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 1990 (Biblioteca de estudios b\u00edblicos).<\/li>\n<li>J\u00fcrgen Moltmann, <em>Teolog\u00eda de la esperanza. <\/em>3\u00aa ed. Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 1977 (Verdad e imagen, 48).<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5503],"class_list":["post-13263","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-romanos-8"],"acf":{"biblical_books":[5503],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Romanos 8.18-25 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/romanos-8-18-25\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Romanos 8.18-25 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LA ESPERANZA QUE TRAJO EL SE\u00d1OR JESUCRISTO AL MUNDO Porque con esa esperanza fuimos salvados. 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