{"id":13781,"date":"2023-05-15T01:00:49","date_gmt":"2023-05-15T05:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=13781"},"modified":"2023-05-11T16:50:23","modified_gmt":"2023-05-11T20:50:23","slug":"apocalipsis-21-9-27","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/apocalipsis-21-9-27\/","title":{"rendered":"Apocalipsis 21.9-27"},"content":{"rendered":"<p>Y me llev\u00f3 en el Esp\u00edritu a un monte grande y alto, y me mostr\u00f3 la gran ciudad santa de Jerusal\u00e9n, que descend\u00eda del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. [\u2026] Y no vi en ella templo; porque el Se\u00f1or Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.<\/p>\n<p>Apocalipsis 21.10-11a, 22, <em>RVC<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEl primer contacto con el Apocalipsis deja una impresi\u00f3n desconcertante. Por una parte, su lectura arrastra, ejerce un hechizo misterioso y el lector sintoniza en seguida con el escritor. [\u2026] Pero, por otra parte, se tiene un sentimiento de v\u00e9rtigo. Nos encontramos ante im\u00e1genes atrevidas y complicadas hasta lo inveros\u00edmil; asistimos a las sacudidas c\u00f3smicas m\u00e1s extra\u00f1as; seres ang\u00e9licos o demon\u00edacos, en las m\u00e1s variadas y asombrosas actitudes, desfilan continuamente ante nosotros disput\u00e1ndose el terreno en una batalla sin tregua. Se vislumbra un simbolismo, pero sin que resulte f\u00e1cilmente aprensible\u201d (Ugo Vanni). Uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s llamativos cerca del final del libro es la visi\u00f3n de la nueva Jerusal\u00e9n, \u201cla gran ciudad santa\u201d, sede de los mayores acontecimientos en la historia del antiguo Israel e imagen misma del proyecto divino de restauraci\u00f3n de todas las cosas. Muchas cosas se pueden decir sobre esta importante figura, tal como lo hace Ignacio Rojas, especialista espa\u00f1ol en el tema:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La <em>polis<\/em> [ciudad] es el lugar de la relaci\u00f3n y del encuentro de los hombres, el lugar donde el grupo creyente establece sus v\u00ednculos sociales. La ciudad aparece en negativo y en positivo; Babilonia es la imagen de la ciudad anti\u2011Dios imprime sobre sus habitantes el universo simb\u00f3lico opresor que les conduce a la muerte, mientras que Jerusal\u00e9n es el lugar de la comuni\u00f3n de Dios con la humanidad y de todos los hombres entre s\u00ed. A este prop\u00f3sito conviene apuntar que la comunidad eclesial, simbolizada por la novia destinada a convertirse en esposa, tiene como horizonte \u00faltimo convertirse en ciudad, la Nueva Jerusal\u00e9n, espacio social de comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Ya desde el v. 2b aparece la visi\u00f3n de la ciudad que desciende del cielo, \u201cataviada como una novia que se adorna para su esposo\u201d. La met\u00e1fora de las bodas (19.7-9) preside una vez m\u00e1s el anuncio simb\u00f3lico de lo que Dios va a hacer para transformar todas las cosas y seguir conduciendo los rumbos de la historia para sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p><strong>\u201cVen ac\u00e1, voy a mostrarte a la novia, la esposa del Cordero\u201d (21.9b)<\/strong><\/p>\n<p>\u201cDos temas fundamentales, que juegan como un contrapunto a trav\u00e9s de toda la biblia, encuentran aqu\u00ed su resoluci\u00f3n en un \u00fanico acorde: el del matrimonio y el del templo. Este \u00faltimo expresaba la aspiraci\u00f3n de la humanidad a ver a Dios habitando en ella; y Dios, partiendo del s\u00edmbolo material del templo de Jerusal\u00e9n, le hab\u00eda hecho comprender que era su deseo habitar no en un lugar, sino en un pueblo\u201d (Etienne Charpentier). La introducci\u00f3n, especialmente solemne (21.9-10a) prepara la descripci\u00f3n minuciosa de la Jerusal\u00e9n celestial. Sobre la base literaria de Oseas (2.19, 21), Isa\u00edas (44.6; 54; 61.10) y Ezequiel (16), se despliega \u201cgradualmente la imagen de la nueva Jerusal\u00e9n como esposa en un entramado deslumbrante de s\u00edmbolos\u201d (U. Vanni): Hay un s\u00edmbolo elemental, la ciudad, que se ramifica en tres l\u00edneas simb\u00f3licas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>a) <\/em>la gloria de Dios ilumina la ciudad y constituye la atm\u00f3sfera que se respira (21.10b-11);<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>b) <\/em>una muralla grande y alta (21.12a) la delimita y determina sus dimensiones;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>c) <\/em>all\u00ed se abren 12 puertas (21.12b), que indican las 12 tribus de Israel por las cuales todo el mundo tiene acceso.<\/p>\n<p>A este simbolismo b\u00e1sico y a sus tres ramificaciones principales se a\u00f1aden luego otros elementos: primero, la medici\u00f3n por parte del \u00e1ngel (21.15-17); luego, el esplendor de las piedras preciosas y del oro (21,18-21); despu\u00e9s, la falta de templo (21.22-27); el r\u00edo del agua de la vida (22.1); y el \u00e1rbol de la ciudad (22.2). El trono de Dios y del Cordero en la plaza de la ciudad concluir\u00e1n esta s\u00edntesis perfectamente lograda (22.3-5).<\/p>\n<p>La gloria de Dios (11: <em>shekin\u00e1h, doxa<\/em>), inexplicable, se compara con el resplandor de las piedras preciosas. Las 12 puertas, orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, como en la Jerusal\u00e9n ideal de Ezequiel (48.30-35), indican la universalidad del pueblo de Dios en su concreci\u00f3n. La forma c\u00fabica de la ciudad indica su perfecci\u00f3n; las cifras expresan la plenitud alcanzada. \u201cMedici\u00f3n, dimensi\u00f3n, formas, todo ello tiene un valor simb\u00f3lico. No es posible reconstruirlas con la fantas\u00eda y trazar un cuadro de ellas: el lado del cubo medir\u00eda 550 km, las murallas tendr\u00edan un espesor \u2014no se trata de altura\u2014 de 144 brazos, es decir, 62.36 metros\u201d (U. Vanni). Todo, absolutamente todo, pertenece a la esfera divina.<\/p>\n<p><strong>\u201cY no vi en ella templo; porque el Se\u00f1or Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero\u201d (21.22)<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEn la ciudad celestial que visita, Juan no se extra\u00f1a de que no haya ning\u00fan templo (21.22): no se necesita realmente el s\u00edmbolo, ya que la realidad est\u00e1 all\u00ed, Dios y el cordero son ya visibles y est\u00e1n para siempre presentes a los hombres\u201d (E. Charpentier). La ciudad santa, representaci\u00f3n m\u00e1xima de la recepci\u00f3n de la presencia divina, no necesita por ello de templo ante la plenitud de esa cercan\u00eda: \u201cTemplo no vi ninguno: no se necesita para nada un lugar privilegiado, sagrado, para el encuentro del hombre con Dios. Ese encuentro se lleva a cabo directamente y en todas partes, ya que ahora todo es sagrado: Dios y el Cordero lo son todo en todos. Tenemos aqu\u00ed el punto de llegada de la \u2018teolog\u00eda del templo\u2019, que interesa a todo el Antiguo y el Nuevo Testamento. Dios aqu\u00ed se convierte en un templo para el hombre\u201d (U. Vanni). Esa ausencia de santuario \u201csignificar\u00e1 que, si ahora son los hombres los que construyen para Dios una casa en donde puedan encontrarse con \u00e9l, entonces ser\u00e1 Dios mismo el que se preocupe de reunirse con los hombres; ese encuentro con Dios tendr\u00e1 lugar y ser\u00e1 permanente en una convivencia transparente con Cristo mismo y con Dios (cf. 21.22-23). El mundo renovado significar\u00e1 un mundo totalmente del hombre y totalmente de Dios\u201d (U. Vanni).<\/p>\n<p>La ciudad simb\u00f3lica recibe los beneficios absolutos de la presencia divina: la gloria de Dios la ilumina (\u00a1la omnipresencia de la luz!) y el Cordero es su luminaria (23), y, siendo un punto de atracci\u00f3n universal, como en el pasado antiguo, \u201clas naciones caminar\u00e1n a la luz de ella, y los reyes de la tierra traer\u00e1n a ella sus riquezas y su honra\u201d (24b). Sus puertas jam\u00e1s cerrar\u00e1n de d\u00eda y la noche no existir\u00e1 (25). Finalmente, recibir\u00e1 las riquezas de todo el mundo (26) y nada impuro entrar\u00e1 en ella sino \u00fanicamente quienes est\u00e9n \u201cinscritos en el libro de la vida del Cordero\u201d (27), otro de los s\u00edmbolos imperecederos del libro. Tanta bendici\u00f3n solamente es concebible por la anunciada renovaci\u00f3n radical de todas las cosas. \u00c9se es el horizonte de fe desde el cual debemos acercarnos a estos textos para fortalecer nuestra esperanza y acci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El contacto con la plenitud absoluta causa v\u00e9rtigo, sin ninguna duda, pero \u00e9sa es la vocaci\u00f3n final de todos los creyentes en Jesucristo: contemplarlo a \u00e9l y a todas las realidades relacionadas en la inmensa totalidad de su belleza y superaci\u00f3n de las adversidades y oposiciones. La ciudad que desciende del cielo nos llama a la luminosidad absoluta y a la eternidad m\u00e1s gloriosa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En definitiva, la simb\u00f3lica juega un papel esencial en el bagaje de creencias y pr\u00e1cticas de dichos grupos apocal\u00edpticos. Una simb\u00f3lica proyectada hacia el futuro que obvia el presente (I. Rojas).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ese para\u00edso no es ante todo un lugar, sino una comuni\u00f3n: las bodas eternas de Jes\u00fas con la humanidad. Ese para\u00edso es la \u00fanica realidad que permanece, <em>pero no nos hace evadirnos de nuestra historia. Al contrario, nos arraiga en ella, en la certeza de que se trata de nuestra ciudad terrena, que hemos de preparar para las bodas.<\/em> Exigencia de compromiso en lo concreto de nuestra historia, codo a codo con todos los hombres que luchan para que no haya m\u00e1s gritos, ni l\u00e1grimas, ni guerras. Lo que pasa es que el creyente tendr\u00e1 que ser m\u00e1s exigente, ya que, en la historia y para la historia, mira hacia un t\u00e9rmino que la desborda. <em>Jam\u00e1s podr\u00e1 contentarse con resultados adquiridos, que no har\u00e1n m\u00e1s que remitirle al trabajo por la construcci\u00f3n de aquella ciudad que tiene un destino todav\u00eda m\u00e1s hermoso <\/em>(E. Charpentier, \u00e9nfasis agregado).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Etienne Charpentier, \u201cSiguiendo el Apocalipsis\u201d, en Equipo Cahiers Evangile, <em>El Apocalipsis<\/em>. Estella, Verbo Divino, 1990 (Cuadernos b\u00edblicos, 9).<\/li>\n<li>Ignacio Rojas, <em>Qu\u00e9 se sabe de\u2026 Los s\u00edmbolos del Apocalipsis.<\/em> Estella, Verbo Divino, 2013.<\/li>\n<li>Ugo Vanni, <em> Una asamblea lit\u00fargica interpreta la historia.<\/em> Estella, Verbo Divino, 1989.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5658],"class_list":["post-13781","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-apocalipsis-21"],"acf":{"biblical_books":[5658],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Apocalipsis 21.9-27 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/apocalipsis-21-9-27\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Apocalipsis 21.9-27 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Y me llev\u00f3 en el Esp\u00edritu a un monte grande y alto, y me mostr\u00f3 la gran ciudad santa de Jerusal\u00e9n, que descend\u00eda del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. 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