{"id":13961,"date":"2023-08-07T01:00:07","date_gmt":"2023-08-07T05:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=13961"},"modified":"2023-08-04T16:59:06","modified_gmt":"2023-08-04T20:59:06","slug":"mateo-18-10-22","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/mateo-18-10-22\/","title":{"rendered":"Mateo 18.10-22"},"content":{"rendered":"<p>Del mismo modo, el Padre de ustedes, que est\u00e1 en los cielos, no quiere que se pierda ninguno de estos peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Mateo 18.14, <em>Reina-Valera Contempor\u00e1nea<\/em><\/p>\n<p>Debemos dar gracias a Dios diariamente por la comunidad cristiana a la que pertenecemos. Aunque no tenga nada que ofrecernos, aunque sea pecadora y de fe vacilante, \u00a1qu\u00e9 importa! Pero si no hacemos m\u00e1s que quejarnos ante Dios por ser todo tan miserable, tan mezquino, tan poco conforme con lo que hab\u00edamos esperado, estamos impidiendo que Dios haga crecer nuestra comunidad, seg\u00fan la medida y riqueza que nos ha dado en Jesucristo.<\/p>\n<p>Dietrich Bonhoeffer<\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>De manera un\u00e1nime se ha reconocido que Mateo 18 es el cuarto discurso de este evangelio, el <em>Discurso sobre la comunidad<\/em>. Es necesario presentar un esquema para apreciar s\u00f3lidamente el enfoque eclesiol\u00f3gico del texto, as\u00ed como sus firmes \u00e9nfasis al respecto.<\/p>\n<ol>\n<li>El mayor en el Reino: ser como ni\u00f1os\/as (vv. 1-5)<\/li>\n<li>No escandalizar (tropezar) a los peque\u00f1os para entrar al Reino (vv. 6-9)<\/li>\n<li>La oveja perdida: la pastoral absoluta del Se\u00f1or (vv. 10-14)<\/li>\n<li>Perdonar al hermano como parte de la vida comunitaria (vv. 15-22)<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Centro tem\u00e1tico: acuerdo comunitario, presencia del Se\u00f1or, vv. 19-20]<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>Los dos deudores: el primado de la gratuidad divina (vv. 23-35)<\/li>\n<\/ol>\n<p>Dos son las ense\u00f1anzas fundamentales de este importante cap\u00edtulo: el amor divino que afirma la gratuidad y la presencia del Se\u00f1or en medio de la comunidad. Como afirma el te\u00f3logo peruano Gustavo Guti\u00e9rrez: \u201cDe un amor que no se basa, en \u00faltima instancia, en los m\u00e9ritos de las personas que lo reciben sino en la manera propia de ser de quien lo da. En el caso del servidor intolerante, en un amor que deber\u00eda haber echado sus ra\u00edces en la gracia de que acaba de ser objeto\u201d. Y es que precisamente se trata de \u201cechar ra\u00edces\u201d, de arraigarse en una comunidad de la manera m\u00e1s permanente posible, con un lugar bien definido y reconocible mediante el testimonio personal y la expresi\u00f3n del fruto de los dones recibidos por parte del Se\u00f1or Jes\u00fas. Nadie en la iglesia escoge a sus hermanos\/as, pues \u00e9stos son resultado de la elecci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>En primer lugar, ante la pregunta sobre qui\u00e9n es el mayor en el Reino, llam\u00f3 a un ni\u00f1o y lo puso en medio de ellos: lo m\u00e1s peque\u00f1o es lo m\u00e1s grande en esta perspectiva. En segundo, en la comunidad de fe se trata de no escandalizar a los m\u00e1s peque\u00f1os: \u201c\u2018Peque\u00f1os\u2019 (<em>mikroi<\/em>) es un t\u00e9rmino muy usado por Mateo; se trata de la gente sencilla que los \u2018sabios e inteligentes\u2019 menosprecian y tienen por ignorantes, pero a quienes Dios se revela complaciente\u201d (cf. 11.25) (<em>\u00cddem<\/em>). Escandalizarlos es un impedimento para entrar al Reino y para ello hay que tomar medidas radicales (18.6-9). Mirarlos as\u00ed es ofender a Dios y actuar as\u00ed destruye a la comunidad, es impedirles echar ra\u00edces en la comunidad.<\/p>\n<p><strong>La oveja perdida: la preocupaci\u00f3n radical por quienes no tienen suficientes ra\u00edces (18.10-14)<\/strong><\/p>\n<p>Todo lo dicho hasta aqu\u00ed es ilustrado impecablemente por la par\u00e1bola de la oveja perdida. El animal extraviado, necesitado de ayuda, debe ser la primera preocupaci\u00f3n del pastor, que har\u00e1 muy bien en ir a buscarlo dejando moment\u00e1neamente a las 99 ovejas seguras. No se trata de n\u00fameros o de mayor\u00edas, sino m\u00e1s bien de necesidades y urgencias, subraya Guti\u00e9rrez. La oveja que se encuentra en peligro est\u00e1 en riesgo de desarraigarse. \u201cAqu\u00ed no se habla de los peque\u00f1os en plural, uno solo es suficiente para motivar el comportamiento aludido. Cada persona tiene un valor decisivo. Otra expresi\u00f3n de la gratuidad, que esta vez impulsa, dejando el terreno seguro y conocido, a una b\u00fasqueda inquieta\u201d.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola recuerda cu\u00e1l debe ser la prioridad pastoral de la <em>ecclesia<\/em>: los <em>peque\u00f1os<\/em>. No solamente no hay que escandalizarlos, <em>hay que ir en busca de ellos para que arraiguen en la comunidad.<\/em> No se deben poner obst\u00e1culos en el camino de la gente sencilla, pues en ocasiones se hace eso y, encima, <em>se les reprocha que no tengan suficientes ra\u00edces en la comunidad: \u00a1son inmaduros y volubles!<\/em> Cuando sucede que han sido violentados en sus derechos y en su dignidad. La palabra del Se\u00f1or sobre eso es sumamente enf\u00e1tica: \u201cNo es voluntad de su Padre celestial que se pierda uno solo de estos peque\u00f1os\u201d (18.14). Porque la par\u00e1bola tiene tambi\u00e9n un claro sentido misionero: aunque la Iglesia debe cuidar de los que est\u00e1n dentro de ella (con suficientes ra\u00edces), es imperativo, tambi\u00e9n, ir m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. La Iglesia es misionera y busca, con la ayuda de Dios, que esas ra\u00edces profundicen, porque Jes\u00fas es un \u201cpastor universal\u201d.<\/p>\n<p><strong>El perd\u00f3n comunitario, muestra absoluta del favor divino (18.15-22)<\/strong><\/p>\n<p>La <em>correcci\u00f3n fraterna <\/em>es el tema de la siguiente secci\u00f3n, que afronta pastoralmente los conflictos entre hermanos\/as. El c\u00edrculo conc\u00e9ntrico se ampl\u00eda progresivamente cuando se intenta resolver una diferencia u ofensa entre dos de ellos: \u201cEl tratamiento es detallado, s\u00f3lo puede venir de una experiencia eclesial interna. La vida en comunidad no puede basarse en actitudes f\u00e1ciles y componedoras. <em>El amor cristiano rechaza el amiguismo que se traduce en una especie de coexistencia pac\u00edfica. <\/em>Nada m\u00e1s lejos de una aut\u00e9ntica comunidad, \u00e9sta supone fraternidad, pero tambi\u00e9n exigencia mutua\u201d (G. Guti\u00e9rrez). El di\u00e1logo inicial debe ampliarse al resto de la comunidad si quien ha agraviado no acepta la correcci\u00f3n (18.15-17). Tal vez haya en esto una pol\u00e9mica en contra del rigorismo de la sinagoga jud\u00eda. Al t\u00fa a t\u00fa inicial le deb\u00eda seguir, eventualmente, la intervenci\u00f3n de otros miembros de la comunidad, pues ese asunto debe comprometerlos, dado que ella misma est\u00e1 en cuesti\u00f3n. Guti\u00e9rrez aborda el tema de frente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El v. 18 deja el esquema del procedimiento para el tratamiento de estos casos (que ha seguido una pauta de severidad creciente) y dar el fundamento de estas reglas disciplinarias: lo que se ate o desate en la tierra, lo ser\u00e1 igualmente en el cielo. La actitud frente al hermano equivocado no es simplemente una cuesti\u00f3n de oportunidad, ni se limita a una opini\u00f3n humana; es una exigencia que viene de lejos, ella expresa la vocaci\u00f3n y el papel de la Iglesia en la historia humana. <em>Se trata de una autoridad acordada a toda la Iglesia, pero de la que ella no puede hacer uso sino con delicadeza, persuasi\u00f3n y di\u00e1logo fraterno. <\/em>(\u00c9nfasis agregado.)<\/p>\n<p>Con esto se llega al coraz\u00f3n del cap\u00edtulo: la presencia de Jes\u00fas en medio de la comunidad (vv. 19-20), que garantiza la certeza de que todo acuerdo y oraci\u00f3n ser\u00e1 concedido, y \u00c9l est\u00e1 presente realmente, all\u00ed donde haya dos o tres personas reunidas \u201cen su nombre\u201d: \u201cCristo es el coraz\u00f3n de la asamblea de los creyentes\u201d. Es all\u00ed donde aparece el perd\u00f3n reiterativo (21-22) como muestra y fruto m\u00e1ximo de la vida comunitaria. La pregunta sobre ello fue hecha en nombre de toda la comunidad creyente: <em>perdonar sin descanso a fin de lograr que las personas arraiguen en la comunidad. <\/em>El breve di\u00e1logo sobre el perd\u00f3n precede a la par\u00e1bola del siervo sin entra\u00f1as, porque la base del perd\u00f3n continuo est\u00e1 en el amor gratuito de Dios que todos estamos llamados a poner por obra.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El cap\u00edtulo analizado revela un texto coherente, cuidadosamente construido y con un sabor a s\u00edntesis. No se entiende la vida de la comunidad sin la inmensa gratuidad del amor de Dios. Este es lo que le da su sentido y alcance. El acento puesto en ella al final y al inicio del cap\u00edtulo configuran el marco en el que debe desarrollarse la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Fuera de ese amor gratuito \u00e9sta puede perderse en reglas de conducta puramente formales, distorsionarse en abusos de poder, vivir seg\u00fan las categor\u00edas mundanas que privilegian a los poderosos; no saber vivir la liberaci\u00f3n del perd\u00f3n, significa ignorar en la pr\u00e1ctica la presencia de Jes\u00fas en medio de ella. En otros t\u00e9rminos, es negarse a ser signo del Reino, que es ante todo un don, acogerlo es cambiar de perspectiva. La \u00e9tica del Reino es una respuesta a la iniciativa de amor de Dios. Viendo la historia desde los peque\u00f1os de este mundo, recibi\u00e9ndolos, acogemos a Jes\u00fas y lo colocamos en el centro de nuestra oraci\u00f3n y de nuestro compromiso. Con \u00e9l caminamos, como Iglesia peregrina, hacia el Padre, el Dios amor, el Dios de la vida.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>S\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1n las personas echar ra\u00edces, de manera permanente, en la comunidad y podr\u00e1n mostrar que esas ra\u00edces son la base de una vida en com\u00fan sana, transformadora y edificante.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Dietrich Bonhoeffer, <em>Vida en comunidad<\/em>. Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 1982.<\/li>\n<li>Gustavo Guti\u00e9rrez, \u201cGratuidad y fraternidad. Mateo 18\u201d, en <em>Revista de Interpretaci\u00f3n B\u00edblica Latinoamericana, <\/em>1997, n\u00fam. 27.<\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> <em>Ibid., <\/em>p. 81.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[3],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5391],"class_list":["post-13961","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-sin-categorizar","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-mateo-18"],"acf":{"biblical_books":[5391],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Mateo 18.10-22 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/mateo-18-10-22\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Mateo 18.10-22 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Del mismo modo, el Padre de ustedes, que est\u00e1 en los cielos, no quiere que se pierda ninguno de estos peque\u00f1os. 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