{"id":14415,"date":"2024-02-12T01:00:37","date_gmt":"2024-02-12T06:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=14415"},"modified":"2024-02-09T13:33:36","modified_gmt":"2024-02-09T18:33:36","slug":"1-juan-3-11-18","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/1-juan-3-11-18\/","title":{"rendered":"1 Juan 3.11-18"},"content":{"rendered":"<p>Pero \u00bfc\u00f3mo puede habitar el amor de Dios en aquel que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano pasar necesidad, y le cierra su coraz\u00f3n? Hijitos m\u00edos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho (<em>\u00e9rgo<\/em>) y en verdad.<\/p>\n<p>I Juan 3.18, <em>Reina-Valera Contempor\u00e1nea<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>Cuando la Primera Carta de Juan se ocupa del deber del amor fraterno, es posible advertir en sus palabras la forma en que se proces\u00f3 la ense\u00f1anza de Jes\u00fas desde el Cuarto Evangelio hasta llegar a este documento dirigido a las complejas comunidades que llevaban su nombre. En medio de los conflictos doctrinales y de las dificultades para aceptar la hermandad de las diversas comunidades cristianas del primer siglo, brilla a\u00fan m\u00e1s la exhortaci\u00f3n para practicar un amor aut\u00e9ntico, no fingido, pero sobre todo, transformador. Como bien ha destacado el biblista mexicano Ra\u00fal Lugo Rodr\u00edguez:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En varias ocasiones insiste la carta en la concreci\u00f3n del amor fraterno. Dos textos han quedado grabados en la conciencia de los cristianos de generaciones posteriores y han servido de inspiraci\u00f3n para sucesivas experiencias pastorales de entrega al pr\u00f3jimo. El primero es el texto que equipara el amor a Dios con el amor al pr\u00f3jimo [4.20] [\u2026]: El segundo texto es todav\u00eda m\u00e1s claro: \u00abHijos, no amemos con palabras y de boquilla, sino con obras y de verdad; de este modo sabremos que estamos de parte de la verdad\u00bb (3.18-19a). El espa\u00f1olismo \u201cde boquilla\u201d ser\u00eda equivalente a nuestro \u201cde la lengua para afuera\u201d. Como se ve, la concreci\u00f3n del amor al pr\u00f3jimo no encuentra la m\u00e1s m\u00ednima sombra de duda: no se trata de muchas palabras, sino de obras que dejan huella, de caridad hecha servicio concreto.<\/p>\n<p>Estamos, pues, delante del \u201cn\u00facleo duro\u201d del cristianismo, no s\u00f3lo de esta fracci\u00f3n de la cristiandad, debido a que \u00e9sta enfatiz\u00f3 persistentemente la exigencia m\u00e1s radical para quienes se dicen personas \u201cde fe\u201d o muy \u201cespirituales\u201d, dado que no puede haber mayor espiritualidad que la que practica la verdadera compasi\u00f3n y la solidaridad.<\/p>\n<p><strong>El mensaje o\u00eddo desde el principio: Ca\u00edn y Abel (vv. 11-15)<\/strong><\/p>\n<p>Para tal fin, la Carta se remite a la m\u00e1s lejana antig\u00fcedad de la existencia humana, adonde aparecen los modelos paradigm\u00e1ticos, pues despu\u00e9s de afirmar la filiaci\u00f3n divina de los seguidores de Jes\u00fas (3.1-3), el texto se enfrasca en la necesidad de practicar la justicia para demostrar la validez y la efectividad de dicha filiaci\u00f3n (3.4-10a), llegando a una conclusi\u00f3n irrefutable: \u201cEl que no practica la justicia ni ama a su hermano demuestra que no es hijo de Dios.\u201d (3.10b). En la historia de Ca\u00edn y Abel se encuentra una de las situaciones que marcaron para siempre la relaci\u00f3n entre hermanos: \u201cNo seamos como Ca\u00edn, que era del maligno y mat\u00f3 a su hermano. \u00bfPor qu\u00e9 lo mat\u00f3? Pues porque Ca\u00edn hac\u00eda lo que es malo y su hermano lo que es justo\u201d. Remitirse a ese episodio es remontarse hasta los inicios mismos de la humanidad seg\u00fan la Biblia, en donde estuvo en juego la definici\u00f3n de la fraternidad sangu\u00ednea y por contig\u00fcidad, y que se \u201cresolvi\u00f3\u201d, por la maldad de Ca\u00edn con la muerte de Abel. La explicaci\u00f3n de la maldad del primero no es clara y se recurre a la tradici\u00f3n jud\u00eda, cuya fuerza en ese momento era muy grande: \u201cEn la literatura perif\u00e9rica al Nuevo Testamento (juda\u00edsmo palestiniano y alejandrino), los dos hermanos Ca\u00edn y Abel se convierten en figuras tipol\u00f3gicas. Abel es el tipo mismo del justo, ya que su sacrificio fue agradable a Dios. Ca\u00edn es el tipo del pecador, ya que sus obras eran malas; es lo que dice 1 Jn 3.12\u201d (M. Morgen), tema desarrollado en el T\u00e1rgum palestino y que el autor de I Juan debi\u00f3 conocer muy bien. Hacer lo que hizo Ca\u00edn es seguir los pasos del fratricida (L. Alonso Sch\u00f6kel): \u201cNo seamos como Ca\u00edn\u201d.<\/p>\n<p>\u201cHacerse \u2018hermano\u2019 como Abel, el justo, no es algo circunstancial, sino que es la \u00fanica manera de decirse hijo de Dios y de guardar su mandamiento\u201d (<em>\u00cddem<\/em>).<\/p>\n<p><strong>\u201cAmemos de hecho [con hechos] y en verdad\u201d (vv. 16-18)<\/strong><\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n abre con otra afirmaci\u00f3n t\u00edpica de esta carta: \u201cEn esto hemos conocido el amor: en que \u00e9l dio su vida por nosotros\u201d (3.16a), que relaciona el conocimiento del amor con el conocimiento de Jes\u00fas, pues conocerlo a \u00e9l es \u201cconocer el amor\u201d, una frase que conjunta admirablemente dos de los conceptos juaninos m\u00e1s emblem\u00e1ticos. Pero ahora el texto se va a mover hacia uno de los terrenos m\u00e1s espinoso de la praxis cristiana: la entrega de la vida a los dem\u00e1s en la forma de los bienes terrenales, lo que se anuncia en la segunda parte del v. 16: \u201cAs\u00ed tambi\u00e9n nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos\u201d. Su continuaci\u00f3n coloca la experiencia del amor de Dios en la entrega verdadera (\u201cde hecho y en verdad\u201d, v. 18b). Antes, se plantea la pregunta que va al coraz\u00f3n de los dilemas socioecon\u00f3micos y espirituales, al mismo tiempo al referirse a \u201clos bienes de este mundo\u201d, expresados en la palabra <em>bios, <\/em>\u201cmedio de vida\u201d, \u201cbienes materiales\u201d: \u201cPero \u00bfc\u00f3mo puede habitar el amor de Dios en aquel que tiene bienes de este mundo [<em>b\u00edon ton k\u00f3smou<\/em>] y ve a su hermano pasar necesidad, y le cierra su coraz\u00f3n [entra\u00f1as, <em>spl\u00e1gxna<\/em>]?\u201d (17), esto es, dar la vida por los dem\u00e1s consiste en aportar para el beneficio de los menos favorecidos. \u201cLos que tienen necesidad\u201d son quienes deben recibir la manifestaci\u00f3n directa del amor de Dios en las acciones de los creyentes que pueden hacerlo como manifestaci\u00f3n de ese amor:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La expresi\u00f3n \u201ccerrarse a toda compasi\u00f3n\u201d (TOB) o \u201ccerrar sus entra\u00f1as\u201d (Osty-Trinquet): es in\u00fatil subrayar que, al escoger la palabra \u201centra\u00f1as\u201d, el autor anuncia con claridad el tema del coraz\u00f3n, puesto que en el Antiguo Testamento se compara el coraz\u00f3n de Dios con las entra\u00f1as de una madre (por ejemplo, en ls 49.15; 54.7; etc\u00e9tera). De esta forma, el coraz\u00f3n del creyente ante su hermano no puede parecerse al coraz\u00f3n de Dios si no se conmueven sus entra\u00f1as ante las necesidades del hermano. El hermano tiene derecho a ser amado por el que se dice \u201chijo de Dios\u201d, seg\u00fan el coraz\u00f3n de Dios. \u00a1Un gran programa!<a name=\"_ftnref4\"><\/a> (<em>\u00cddem).<\/em><\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00c9ste y otros pasajes de nuestra carta, rele\u00eddos desde la perspectiva de los pobres, nos advierten que el amor concreto debe partir de las necesidades del hermano a quien se ama. [\u2026]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Es evidente que la eficacia no se limita a la asistencia al pobre individual; no pasar\u00edamos de un asistencialismo trasnochado. Amor eficaz quiere decir, hoy por hoy en nuestro continente, lucha a brazo partido por la eliminaci\u00f3n de las causas que producen la muerte de los pobres. Esta es la \u00fanica manera, no solamente de amar al pr\u00f3jimo, sino de permitir que el amor de Dios se manifieste en el mundo (R.H. Lugo).<\/p>\n<p>Amar al pr\u00f3jimo en necesidad es un criterio absoluto para discernir d\u00f3nde, efectivamente, se est\u00e1 llevando a cabo la aplicaci\u00f3n del amor divino, m\u00e1xima aspiraci\u00f3n de la comunidad de fe para ser aut\u00e9ntico veh\u00edculo de \u00e9ste. No amar de palabra ni de lengua sino en los hechos y en verdad podr\u00e1 verificar y hacer eficaz el amor de Dios en el mundo, amor transformador, igualador y liberador: \u201c\u2026la pr\u00e1ctica de la justicia con el hermano es un criterio para decir si somos de Dios, si pertenecemos al Esp\u00edritu de Dios [\u2026] El amor en verdad es una acci\u00f3n por la que nos parecemos a Dios, que ama \u2018en acto y en verdad\u2019\u201d (M.<a name=\"_ftnref6\"><\/a> Morgen).<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Ra\u00fal H. Lugo Rodr\u00edguez, \u201cEl amor eficaz, \u00fanico criterio (El amor al pr\u00f3jimo en la primera carta de San Juan)\u201d, en <em>Revista de Interpretaci\u00f3n B\u00edblica Latinoamericana, <\/em>n\u00fam. 17.<\/li>\n<li>Mich\u00e8le Morgen, <em>Las cartas de Juan. <\/em>Estella, Verbo Divino, 1988 (Cuadernos b\u00edblicos, 62).<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5628],"class_list":["post-14415","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-1-juan-3"],"acf":{"biblical_books":[5628],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>1 Juan 3.11-18 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/1-juan-3-11-18\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"1 Juan 3.11-18 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Pero \u00bfc\u00f3mo puede habitar el amor de Dios en aquel que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano pasar necesidad, y le cierra su coraz\u00f3n? 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