{"id":14431,"date":"2024-02-19T01:00:15","date_gmt":"2024-02-19T06:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=14431"},"modified":"2024-02-16T11:22:48","modified_gmt":"2024-02-16T16:22:48","slug":"1-juan-4-15-21","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/1-juan-4-15-21\/","title":{"rendered":"1 Juan 4.15-21"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 80px;\">Como ven ustedes, si amamos a Dios es porque \u00e9l nos am\u00f3 primero. Si alguno dice: \u201cAmo a Dios\u201d, pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Si no ama al hermano que tiene delante, \u00bfc\u00f3mo puede amar a Dios, a quien jam\u00e1s ha visto? Dios mismo ha dicho que no s\u00f3lo debemos amarlo a \u00e9l, sino tambi\u00e9n a nuestros hermanos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">I Juan 4.19-21, <em>Reina-Valera Contempor\u00e1nea<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Por tanto, quien posea la caridad fraterna y la posea ante Dios, donde \u00e9l ve, e interrogado su coraz\u00f3n con examen imparcial no le responda otra cosa sino que en \u00e9l existe la ra\u00edz aut\u00e9ntica de la caridad de la que brotan los buenos frutos, tiene confianza ante Dios. \u00c9se recibir\u00e1 de \u00c9l todo lo que le pida, porque guarda sus mandamientos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Agust\u00edn de Hipona<\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>Salta a la vista la forma en que la primera Carta de Juan nos vuelve a interpelar con su reiterado \u00e9nfasis en la realidad, aplicaci\u00f3n y exigencia del amor de Dios en toda comunidad cristiana. Las \u201cvueltas de tuerca\u201d que da el texto conducen a reiteradas y nuevas formas de apreciar la necesidad de promover y experimentar el amor fraterno.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Todos conocemos aquella frase luminosa de san Agust\u00edn: \u201cAma y haz lo que quieras\u201d [\u201cAma y haz lo que quieras: si callas, calla por amor; si gritas, grita por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor. Exista dentro de ti la ra\u00edz de la caridad; de dicha ra\u00edz no puede brotar sino el bien\u201d.<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>]; con otras varias, igualmente maravillosas, brot\u00f3 de sus labios un d\u00eda de la semana de pascua del a\u00f1o 407, mientras explicaba a los reci\u00e9n bautizados de Hipona (T\u00fanez) la primera carta de san Juan. Agust\u00edn, preocupado entonces por el cisma de los donatistas, se encontraba en la misma situaci\u00f3n que el autor de las tres cartas de Juan, que hab\u00eda luchado igualmente por mantener en la unidad de la fe a una comunidad sacudida por la herej\u00eda. Diecis\u00e9is siglos m\u00e1s tarde, estas cartas, sobre todo la primera, no han perdido nada de su hechizo y siguen fascinando a los creyentes; les comunican el vigor de la fe en \u201cel mes\u00edas venido en la carne\u201d y las exigencias de la verdadera caridad que de all\u00ed se derivan (P. Gruson).<\/p>\n<p>Al conocimiento s\u00f3lido y sostenido de que \u201cDios ha venido en carne\u201d le debe seguir el hecho de que la comunidad viva cotidianamente el amor, porque la encarnaci\u00f3n como tambi\u00e9n afirm\u00f3 Agust\u00edn es una prueba de amor y la garant\u00eda de la obra que har\u00e1 Dios en todos nosotros: \u201cPor ti \u00e9l se ha hecho temporal, para que t\u00fa fueras eterno. Le pidi\u00f3 prestado algo al tiempo; no se alej\u00f3 de la eternidad. T\u00fa, por el contrario, has nacido temporal y por el pecado te has hecho temporal. T\u00fa te has hecho temporal por el pecado; \u00e9l se ha hecho temporal por misericordia para librarte del pecado\u201d.<\/p>\n<p><strong>La presencia del Esp\u00edritu Santo en los corazones confirma el amor de Dios (vv. 13-17)<\/strong><\/p>\n<p>Desde 3.23 se afirma algo esencial sobre la presencia del Esp\u00edritu en la comunidad de fe: \u201cEn esto sabemos que \u00e9l permanece en nosotros: por el Esp\u00edritu que \u00e9l nos ha dado\u201d. Mediante el cumplimiento de la promesa de su venida, el Se\u00f1or se hace presente por su Esp\u00edritu en medio de la vida cotidiana de la iglesia como una realidad exigente y que obliga a \u201cprobar los esp\u00edritus\u201d circundantes (4.1-6). Y ahora lo subraya. \u201cEn esto sabemos que permanecemos en \u00e9l, y \u00e9l en nosotros: en que \u00e9l nos ha dado de su Esp\u00edritu\u201d (4.13) que invierte la afirmaci\u00f3n de 3.23 para avanzar en la exhortaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Despu\u00e9s de haber presentado el origen del amor, de haber expuesto el desarrollo de su manifestaci\u00f3n y de haber confirmado su fuerza en la comunidad jo\u00e1nica, el autor expone su \u00faltima trayectoria hasta el d\u00eda del juicio (v. 17); as\u00ed, pues, llega con toda naturalidad a proponer el amor perfecto, la perfecci\u00f3n del amor, el amor en plenitud. El verbo \u201cperfeccionar, cumplir\u201d (<em>teleio\u00f4<\/em>) aparece en 2.5; 4.12, 17-18. En el evangelio, Cristo cumpli\u00f3 el amor en su perfecci\u00f3n: dio su vida hasta eI fin (Jn 13.1), seg\u00fan el mandamiento que le hab\u00eda dado el Padre. Detr\u00e1s de esta insistencia en el amor perfecto hay probablemente una reacci\u00f3n contra una falsa idea de la perfecci\u00f3n (M. Morgen).<\/p>\n<p>Si la naturaleza misma de Dios es el amor (16b), permanecer en \u00c9l es practicarlo continuamente y descubrir el amor de Dios en quienes nos rodean. \u201cY nosotros hemos conocido y cre\u00eddo el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en \u00e9l. En esto se perfecciona el amor en nosotros: para que tengamos confianza en el d\u00eda del juicio, pues como \u00e9l es, as\u00ed somos nosotros en este mundo\u201d (16-17).<\/p>\n<p><strong>\u201cLo amamos a \u00c9l porque \u00c9l nos am\u00f3 primero\u201d (vv. 18-21)<\/strong><\/p>\n<p>Vivir en el amor perfecto, agrega la carta, \u201cecha fuera el temor\u201d y esta manera de experimentar el amor que procede de Dios permite asomarse a otras realidades profundas como lo es la afirmaci\u00f3n de que el amor que tenemos hoy a Dios fue precedido por su amor hacia nosotros. Ese amor previo ha producido una serie de acciones salvadoras que han ido m\u00e1s all\u00e1 de cualquier especulaci\u00f3n o teor\u00eda. El Se\u00f1or ha entregado voluntariamente su vida por cada uno. \u201cEn efecto, \u00bfc\u00f3mo le \u00edbamos a amar si no nos hubiese amado \u00c9l antes? Al amarle nos hemos hecho amigos de \u00c9l, pero \u00c9l nos am\u00f3 cuando \u00e9ramos sus enemigos, para hacernos sus amigos. \u00c9l nos am\u00f3 antes y nos otorg\u00f3 amarle a \u00c9l. A\u00fan no le am\u00e1bamos; am\u00e1ndole nos volvemos bellos\u201d (Agust\u00edn de Hipona). Y all\u00ed es donde aparece una de las afirmaciones m\u00e1s conocidas de la carta: si no se ama al hermano que se puede ver, es imposible amar a Dios, \u201ca quien nadie ha visto\u201d (Jn 1.18).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El verbo <em>ver <\/em>(<em>horao<\/em>) hace de nuevo su aparici\u00f3n; en el evangelio es uno de los verbos que identifica la misi\u00f3n del testigo ocular que se encuentra al origen de la comunidad jo\u00e1nica; en ese caso es inseparable del verbo <em>creer <\/em>(<em>pisteuo<\/em>). Un contenido similar tendr\u00edamos que darle en esta ocasi\u00f3n al verbo ver, aunque estuviera solo, dado que se halla en relaci\u00f3n \u00edntima con el <em>amar a Dios<\/em>, que pertenece a la esfera de la fe. Puede afirmarse, entonces, que en la concreci\u00f3n del amor al pr\u00f3jimo se realiza una dimensi\u00f3n ineludible de nuestra fe: el amor a Dios. Y conste que el texto es claro: <em>no existe otra alternativa<\/em>; un amor a Dios que no se verifica en el amor concreto al pr\u00f3jimo, no es verdadero amor a Dios (R.H.<a name=\"_ftnref7\"><\/a> Lugo Rodr\u00edguez).<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de la carta es muy clara: \u201csi Dios nos ha amado, no podemos estar en la verdad, en una actitud \u2018justa\u2019, m\u00e1s que amando. El amor a Dios se concreta en el amor al hermano, puesto que el hombre no puede ver a Dios. El \u00fanico que ha visto a Dios ha mostrado a los hombres en su propia vida el camino del amor a Dios; se trata, por tanto, de un mandamiento recibido de \u00e9l (v. 21)\u201d (M. Morgen).<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Este mandamiento es desarrollado por el texto para hacer del amor la plataforma \u00fanica que permite asomarse a las realidades divinas y a las humanas en profundidad y en perfecci\u00f3n: s\u00f3lo amando a los hermanos\/as podemos decir que amamos y conocemos a Dios. M\u00e1s all\u00e1 de esa realidad hist\u00f3rica, teol\u00f3gica y humana no puede haber una verdad que sustente lo que Dios quiere hacer en el mundo, esto es establecer una sociedad m\u00e1s fraterna, digna e igualitaria. Definitivamente, \u201ces el amor al pr\u00f3jimo, por encima de todo conocimiento intelectual y de toda experiencia m\u00edstica, el \u00fanico criterio de autenticidad cristiana\u201d (<em>\u00cddem<\/em>).<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Agust\u00edn de Hipona, <em>Comentario a la primera carta de san Juan, <\/em>VI, 4, en <em><a href=\"https:\/\/www.augustinus.it\/spagnolo\/commento_lsg\/omelia_06_testo.htm\">https:\/\/www.augustinus.it\/spagnolo\/commento_lsg\/omelia_06_testo.htm<\/a>.<\/em><\/li>\n<li>Ra\u00fal H. Lugo Rodr\u00edguez, \u201cEl amor eficaz, \u00fanico criterio (El amor al pr\u00f3jimo en la primera carta de San Juan)\u201d, en <em>RIBLA<\/em>, n\u00fam. 17.<\/li>\n<li>Mich\u00e8le Morgen, <em>Las cartas de Juan<\/em>. Estella, Verbo Divino, 1988 (Cuadernos b\u00edblicos, 62).<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5629],"class_list":["post-14431","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-1-juan-4"],"acf":{"biblical_books":[5629],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>1 Juan 4.15-21 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/1-juan-4-15-21\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"1 Juan 4.15-21 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Como ven ustedes, si amamos a Dios es porque \u00e9l nos am\u00f3 primero. 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