{"id":15290,"date":"2025-03-31T01:00:07","date_gmt":"2025-03-31T05:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=15290"},"modified":"2025-03-27T11:17:16","modified_gmt":"2025-03-27T15:17:16","slug":"efesios-5-21-6-4","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/efesios-5-21-6-4\/","title":{"rendered":"Efesios 5.21-6.4"},"content":{"rendered":"<p>Ustedes, que honran a Cristo, deben sujetarse los unos a los otros.<\/p>\n<p>Efesios 5.21, <em>Traducci\u00f3n en Lenguaje Actual<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>Llegamos a la secci\u00f3n en que San Pablo expone, con una enorme amplitud de miras y a sabiendas del impacto que iba a causar su opini\u00f3n, las relaciones familiares y laborales que deb\u00edan surgir como producto del se\u00f1or\u00edo c\u00f3smico, social y comunitario del Se\u00f1or Jesucristo. Tal como lo resumi\u00f3 Juan A. Mackay, al referirse a la proyecci\u00f3n familiar de la carta: \u201cEn el hogar viven los que est\u00e1n m\u00e1s cerca de los v\u00ednculos de sangre. La relaci\u00f3n de la familia no es s\u00f3lo la \u00faltima, es la relaci\u00f3n primera y fundamental de los seres humanos, de los unos para con los otros. Ello ha sido consagrado por la religi\u00f3n cristiana como s\u00edmbolo de la relaci\u00f3n entre Dios y los hombres que son hijos de Dios. El matrimonio, sobre el cual se funda el hogar, ha sido hecho el emblema, o la par\u00e1bola, de la relaci\u00f3n entre Jesucristo y su Iglesia\u201d. Otra manera de decirlo: \u201cCerca de la Iglesia se halla la casa del cristiano. Y al orden que debe haber en esta casa se dedica ahora san Pablo en su carta\u201d (h. Schlier). O de este modo: \u201cA la hora de concretar los principios morales expuestos, el autor, ampliando lo dicho en Colosenses, se concentra en la <em>domus <\/em>cristiana (5.21-6.9; Col 3.18-4.1), entendida seg\u00fan las estructuras de la \u00e9poca: una gran organizaci\u00f3n en la que sobresalen la esposa, los hijos y los esclavos\u201d (J. S\u00e1nchez Bosch). Ef 5.21-6.4 se divide en tres partes, que demuestran que el ap\u00f3stol ten\u00eda presente la familia seg\u00fan la cultura antigua: los vv. 22-23 en adelante hablan de las relaciones fundamentales dentro del matrimonio, las casadas y sus maridos, de \u00e9stos con sus mujeres; el v. 33 es una s\u00edntesis; en 6.1-4 se habla de las relaciones mutuas entre hijos y padres; y, por \u00faltimo, 6.5-9 se ocupan de las relaciones entre esclavos y amos. Son los mismos \u00f3rdenes planteados por Arist\u00f3teles en su <em>Pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n<p><strong>La sumisi\u00f3n mutua o rec\u00edproca en la familia \u201cen el temor de Cristo\u201d (5.21)<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La idea de una sumisi\u00f3n universal \u201cen el temor de Cristo\u201d (cf. Fil 2.3) resulta especialmente fuerte para el cristiano, que llama \u201cSe\u00f1or\u201d a alguien que se hizo m\u00e1s pobre que nosotros (2 Cor 8.9) y se someti\u00f3 a humillaciones a las que nunca fuimos sometidos (Fil 2.3s). Se ha citado concretamente \u201cel temor de Cristo\u201d para m\u00e1s salir al paso a la tentaci\u00f3n de prepotencia que asalta a unos y a otros. Seg\u00fan este principio, el marido se tiene que someter a la mujer tanto como ella a \u00e9l, pero a \u00e9l se lo dice recordando el ejemplo de Cristo; a ella, en cambio, pasando por las estructuras familiares tradicionales (<em>\u00cddem<\/em>).<\/p>\n<p>Los dos componentes de Efesios 5.21 se complementan admirablemente al momento de servir como introducci\u00f3n para la secci\u00f3n en que se hablar\u00e1 de la mutualidad que debe presidir la familia desde el punto de vista cristiano. Ciertamente el verbo utilizado por el ap\u00f3stol (<em>jupotass\u00f3menoi<\/em>) es el que puede causar conflicto, aun cuando como es de esperarse y en continuidad con su discurso previo, no deber\u00edan imponerse cargas desiguales a nadie. Veamos algunas de las traducciones para tratar de apreciar los matices que pueden iluminar mejor su comprensi\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Est\u00e9n sujetos los unos a los otros, por reverencia a Cristo. (DHH)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Som\u00e9tanse unos a otros por respeto a Cristo. (NBV)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">S\u00edrvanse unos a otros por respeto a Cristo. (PDT)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Gu\u00e1rdense mutuamente respeto en atenci\u00f3n a Cristo. (BLPH)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Cultiven entre ustedes la mutua sumisi\u00f3n, en el temor de Dios. (RVC)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ustedes, que honran a Cristo, deben sujetarse los unos a los otros. (TLA)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Subordin\u00e1ndoos unos a otros en el temor de Cristo. (NTI)<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol estableci\u00f3 \u201csu principio general, es decir, que hemos de vivir una vida caracterizada por el hecho de someterse unos a otros. Luego aplica este principio a tres ejemplos particulares, esposas y esposos, hijos y padres, siervos y amos\u201d (D.M. Lloyd-Jones). Y ese principio va a ser en verdad subversivo, pues al apuntar hacia la parte d\u00e9bil (esposas, hijos, siervos) no hay ninguna sorpresa; lo sorprendente est\u00e1 en que apunta tambi\u00e9n a la parte fuerte (esposos, padres, amos) y es en ella donde el impacto de la ense\u00f1anza es mayor. La subordinaci\u00f3n de tipo militar (\u201ccolocar debajo\u201d o \u201csometer\u201d) de la que se habla es <em>rec\u00edproca<\/em> y <em>voluntaria: \u201c<\/em>El pronombre rec\u00edproco (gr. <em>all\u00ealois<\/em>), unos a otros, no deja lugar a dudas y establece, de una vez por todas, una diferencia sustancial con cualquier esquema de poder jer\u00e1rquico y vertical. Es una cualidad mutua y rec\u00edproca, horizontal\u201d (M. \u00c1vila Arteaga). Adem\u00e1s, la sumisi\u00f3n mutua es en atenci\u00f3n al \u201crespeto\u201d de Cristo, como principio absoluto y superior: \u201cEl cristiano no se limita a hacer cosas porque sean buenas y correctas y porque est\u00e9 mal hacer otras cosas; lo que distingue al cristiano es que todo lo hace \u2018como al Se\u00f1or\u2019, \u2018en el temor de Cristo\u2019, porque Cristo es su Se\u00f1or. Esto revoluciona todos nuestros pensamientos\u201d (D.M. Lloyd-Jones).<\/p>\n<p><strong>Esposas y esposos a la luz de Cristo (5.22-33)<\/strong><\/p>\n<p>Las derivaciones de ese principio fundamental se aplican en primer lugar a la relaci\u00f3n conyugal entre esposo y esposa con base en el modelo de la relaci\u00f3n entre Cristo y la iglesia. Lo que entra en juego es c\u00f3mo se relacionan la sumisi\u00f3n y el amor en el comportamiento de cada c\u00f3nyuge: el gran punto de quiebre aparece en el v. 25, pues en 22-24 se equipara la sumisi\u00f3n de la mujer con la de la iglesia. \u201c<em>Como al Se\u00f1or<\/em> significa que la mujer se somete a su esposo como se somete a Jes\u00fas, su Se\u00f1or, en respuesta a su amor que la dignifica y restaura, que la salva y transforma\u201d (M. \u00c1vila Arteaga). Al referirse a que los esposos deben amar a sus mujeres como Cristo a la iglesia con una afirmaci\u00f3n subrayada: \u201c\u00a1Amen a sus mujeres!\u201d (25) la exigencia dirigida a los maridos es totalmente cristol\u00f3gica, pues el amor de Cristo se mostr\u00f3 \u201ccomo entrega de s\u00ed mismo en favor de la iglesia\u201d (H. Schlier). El \u00e9nfasis reivindicador es claro: \u201cLo que es realmente emancipador en nuestro texto es que, al referirse en los tres casos a la segunda parte (esposos, padres, amos), es a \u00e9sta a la que se le dedica m\u00e1s espacio y se le dan instrucciones m\u00e1s detalladas sobre la manera en que han de expresar la sumisi\u00f3n. Esto es notable en el caso de los esposos. Es algo que simplemente no sucede en los c\u00f3digos conocidos de aquellos d\u00edas y culturas. Adem\u00e1s, \u00a1son los \u201csometidos\u201d quienes mejor encarnan la actitud de Jes\u00fas!\u201d (M. \u00c1vila Arteaga).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En el caso del marido significa abandonar deliberadamente sus privilegios patriarcales, de <em>pater familias<\/em>, para asumir la actitud de amor-entrega. Esta actitud no surge de la condescendencia sino del amor que no tolera ver a quien ama en una condici\u00f3n de marginaci\u00f3n y abuso. As\u00ed, el marido ha de entregar su vida por la mujer y hacer suya la lucha por su dignificaci\u00f3n y valoraci\u00f3n como compa\u00f1era del camino, en igualdad de condiciones, posibilidades y oportunidades en el ministerio y en la vida. Y esto lo ha de manifestar en su trato cotidiano (<em>\u00cddem<\/em>).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de los vv. 26-29 conecta las acciones amorosas de Cristo para la iglesia con lo que debe hacer el esposo al amarla como a s\u00ed mismo (28-29). El recuerdo de Gn 2.24 subraya la unidad que representa la uni\u00f3n integral entre el esposo y la esposa para ser una sola carne.<\/p>\n<p><strong>Padres, madres e hijos\/as en la mutualidad cristiana (6.1-4)<\/strong><\/p>\n<p>Pablo se enfrent\u00f3 al modelo tradicional y patriarcal de la familia; en este c\u00f3digo familiar se refleja la realidad de su \u00e9poca. Aunque parece reforzar la estructura prevaleciente, aparecen notas profundamente liberadoras. Ellas son las que rescatan la dignidad de la familia para ser sana y bien nutrida. No bastaba con mantener el orden mediante disciplina y autoridad sino que tambi\u00e9n era necesario mostrar una buena sensibilidad hacia las nuevas generaciones. Aunque en un principio se exhorta a los hijos\/as a obedecer (que era de esperarse, v. 1a), se subraya la pertenencia a Cristo (1b), lo que viene a complementar su filiaci\u00f3n, destacada por la ley antigua (2-3): \u201cEn lugar de simplemente mantener el orden con disciplina y autoridad, el padre es amonestado a promover la formaci\u00f3n de sus hijos e hijas y fomentar su desarrollo integral. Lo administrativo debe ir de la mano de lo pedag\u00f3gico. Lo que es cierto para toda la comunidad cristiana, lo es tambi\u00e9n en el hogar\u201d. La intenci\u00f3n es colocar a la familia como vanguardia del Reino de Dios en el mundo mediante su accionar cotidiano. Los padres deben saber reconocer cuando ejercen excesos con sus hijos y necesitan valorar su actuaci\u00f3n (v. 4). La crianza debe ser un proceso pedag\u00f3gico dirigido con amor, ternura y comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Las familias actuales son muy diferentes a las de hace algunas d\u00e9cadas, por lo que es preciso valorar equilibradamente el mensaje b\u00edblico para su aplicaci\u00f3n concreta. Los aspectos pr\u00e1cticos deben ser iluminados por la fe con la conciencia de que cada \u00e9poca tiene sus propias exigencias. La proyecci\u00f3n de la ense\u00f1anza apost\u00f3lica llega a este tiempo para ofrecernos una visi\u00f3n clara de lo que debe mantenerse y lo que debe cambiar en medio de las nuevas condiciones de vida:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La familia de Dios deja de ser un concepto cre\u00edble si no est\u00e1 subdividida en familias humanas que demuestran el amor de Dios. \u00bfPara qu\u00e9 sirve la paz en la iglesia si no hay paz en el hogar? [&#8230;] Estas dos responsabilidades (el hogar y el trabajo, por un lado, y el combate espiritual por el otro) son bastante diferentes entre s\u00ed. El esposo y la esposa, los padres y los hijos, los amos y los siervos son seres humanos visibles y tangibles, mientras que \u201clos principados y potestades\u201d, atrincherados en contra de nosotros, son seres demon\u00edacos, invisibles, e intangibles. Sin embargo, si nuestra fe cristiana ha de tener alg\u00fan valor pr\u00e1ctico, debe ser capaz de afrontar ambas situaciones. Debe ense\u00f1arnos c\u00f3mo comportarnos cristianamente en el hogar y en el trabajo, y debe capacitarnos para luchar en contra del mal de tal manera que estemos firmes y sin caer (J.R.W. Stott).<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Mariano \u00c1vila Arteaga, <em>Efesios<\/em>. T. 2. Buenos Aires, Ediciones Kair\u00f3s, 2018.<\/li>\n<li>David Martyn Lloyd-Jones, <em>La vida en el Esp\u00edritu en el matrimonio, el hogar y el trabajo. Una exposici\u00f3n de Efesios 5.18-6.9<\/em><em>. <\/em>Grand Rapids, TELL, 1983.<\/li>\n<li>John A. Mackay, <em>El orden de Dios y el desorden del hombre. La ep\u00edstola a los Efesios y este tiempo presente. <\/em>M\u00e9xico, Casa Unida de Publicaciones, 1964.<\/li>\n<li>Jordi S\u00e1nchez Bosch, \u201cCarta a los Efesios\u201d, en Armando Levoratti, ed., <em>Comentario b\u00edblico latinoamericano. Nuevo Testamento.<\/em> Estella, Verbo Divino, 2007.<\/li>\n<li>Heinrich Schlier, <em>Efesios<\/em>. Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 1991.<\/li>\n<li>John R.W. Stott, <em>La nueva humanidad. El mensaje de Efesios. <\/em>Quito, Ediciones Certeza, 1984.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5555],"class_list":["post-15290","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-efesios-5"],"acf":{"biblical_books":[5555],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Efesios 5.21-6.4 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/efesios-5-21-6-4\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Efesios 5.21-6.4 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Ustedes, que honran a Cristo, deben sujetarse los unos a los otros. 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