{"id":15849,"date":"2025-12-22T01:00:10","date_gmt":"2025-12-22T06:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=15849"},"modified":"2025-12-22T10:26:52","modified_gmt":"2025-12-22T15:26:52","slug":"i-juan-3-7-10","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/i-juan-3-7-10\/","title":{"rendered":"I Juan 3.7-10"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 80px;\">Y sab\u00e9is que aquel se manifest\u00f3 (<em>efaner\u00f3the<\/em>), para que los pecados quitara [\u2026] Para esto se manifest\u00f3 el Hijo de Dios, para que destruyera las obras del diablo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">I Juan 3.5a, 8b, <em>Nuevo Testamento interlineal<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La Navidad es [\u2026] una remembranza de que la historia del mundo est\u00e1 cumplida, de que el ni\u00f1o que ha nacido en un pesebre olvidado del vientre de una muchacha pobre ha tra\u00eddo consigo la definitividad de la historia, es decir, una nueva forma del tiempo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En otras palabras: la respuesta de Dios al mal fue hacerse ni\u00f1o, indefenso, vulnerable, pobre y olvidado. El mal no se combate, as\u00ed, desde el poder, sino desde el vaciamiento, la humildad total; desde la renuncia a la violencia y en los foros propios de la vida cotidiana, especialmente en la familia y en el alumbramiento de la vida que viene. La madre que alimenta con sus pechos a un reci\u00e9n nacido es m\u00e1s fuerte que todos los reyes y poderosos juntos y atrincherados (Diego I. Rosales).<\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>El Adviento es la pr\u00e1ctica de una esperanza activa. Las grandes esperanzas mesi\u00e1nicas que se forjaron en el antiguo Israel y que fueron alimentadas por las afirmaciones de los profetas (el primer Isa\u00edas y Miqueas, principalmente) son el tel\u00f3n de fondo de las ense\u00f1anzas sobre la presencia y actuaci\u00f3n del Se\u00f1or Jesucristo en todo el Nuevo Testamento. La forma en que fueron citadas en los relatos de Mateo y Lucas sobre su nacimiento han dejado una profunda huella en la memoria de fe de cientos de generaciones de creyentes. As\u00ed, lo anunciado en Isa\u00edas 7 (la doncella y Emmanuel), 9 (las dimensiones de su reinado) y 11 (la vara del tronco de Isa\u00ed), as\u00ed como en Miqueas 5 (la peque\u00f1ez de Bel\u00e9n) cobr\u00f3 vida y significado visible al momento de experimentar los sucesos que acompa\u00f1aron su aparici\u00f3n en el mundo hist\u00f3rico y sus acciones al servicio del reino de Dios.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Los enunciados de la Promesa que suscitan la esperanza entran en colisi\u00f3n con la realidad experimentable en el presente [\u2026] e interrumpen su l\u00f3gica. Sus im\u00e1genes, sus s\u00edmbolos y sus narraciones no son, por tanto, resultado de la experiencia hist\u00f3rica. Tampoco, fruto de los anhelos ut\u00f3picos de seres humanos aplastados por el sufrimiento y cautivos en un <em>topos<\/em> injusto. En boca de los profetas se ofrecen como la condici\u00f3n de posibilidad de experiencias nuevas. No pretenden iluminar la realidad que est\u00e1 ah\u00ed, sino la realidad que viene. Aspiran a insertar esa realidad en el cambio que est\u00e1 prometido y que esperamos. No quieren ir a la zaga de la realidad, sino precederla (F.J. Vitoria).<\/p>\n<p>La literatura juanina, sin concentrarse en los detalles del suceso de Bel\u00e9n, interpret\u00f3 y expres\u00f3 su relevancia para la vida humana al identificar a Jes\u00fas con el Logos\/Verbo en el Cuarto Evangelio y se centr\u00f3 en afirmar enf\u00e1ticamente el prop\u00f3sito de la aparici\u00f3n (<em>efaner\u00f3the<\/em>) del Hijo de Dios en el mundo en I Juan 3.5, 8: <em>quitar nuestros pecados<\/em> y <em>destruir las obras del enemigo<\/em>. De estas declaraciones nos ocuparemos.<\/p>\n<p><strong>El amor que nos hace hijos\/as de Dios (3.1-4)<\/strong><\/p>\n<p>I Juan 3 inicia con la afirmaci\u00f3n del supremo amor de Dios que nos ha hecho sus hijos e hijas, con el cual ha borrado los pecados de la humanidad dispuesta a recibirlo. El amor fraterno debe ser, en consecuencia, resultado de ese esfuerzo divino por hacer presente su amor en el mundo. El amor es la \u00fanica fuerza capaz de enfrentarse al pecado y as\u00ed superar las exigencias de la ley (3.4). Jesucristo, gracias a la forma tan perfecta en que traslad\u00f3 el amor de Dios al mundo, pudo \u201cquitar nuestros pecados\u201d (v. 5). Permanecer en \u00e9l es \u201cpermanecer en su amor\u201d, como tanto se insiste en el Cuarto Evangelio (\u201cAs\u00ed como el Padre me ha amado a m\u00ed, tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecer\u00e1n en mi amor, as\u00ed como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor\u201d: Jn 15.9-10). Amar y conocer se vuelven una misma cosa, pues para Juan no hay contradicci\u00f3n entre ambas realidades, posibilidades efectivas para todo ser humano (6b).<\/p>\n<p>De ah\u00ed surge la conexi\u00f3n con la justicia: permanecer en el amor de Jesucristo conlleva practicar su justicia, porque \u00e9l es justo\u201d (7). Seguir dominados por el pecado es una injusticia (8a), pero si se ha nacido de Dios, el principio salv\u00edfico, la \u201csemilla de Dios\u201d (9) dar\u00e1 brotes, muestras claras de su justicia. \u00c9sa es la distinci\u00f3n clave entre los hijos de Dios y quienes no lo son: la pr\u00e1ctica efectiva de la justicia junto con el amor (10). Por eso el mundo, con sus estructuras injustas, se resiste a la pr\u00e1ctica prof\u00e9tica del amor de Dios en Cristo: \u201cSi fueran del mundo, el mundo los amar\u00eda como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece\u201d (Jn 15.19).<\/p>\n<p><strong>El prop\u00f3sito de la aparici\u00f3n del Hijo de Dios (3.5-10)<\/strong><\/p>\n<p>La promesa de la vida eterna en Jes\u00fas introduce al horizonte de la esperanza cristiana. Aqu\u00ed, el verbo<em> manifestar <\/em>(aparecer) es la clave para comprender la presencia del Hijo de Dios en el mundo y su prop\u00f3sito. Tajantemente, el v. 5 afirma: \u201c\u00c9l apareci\u00f3 para quitar (<em>are<\/em>) nuestros pecados\u201d. \u201cPodemos decir que el autor utiliza aqu\u00ed este verbo en dos planos cruzados. El primer plano es temporal: va de lo que ya se ha manifestado a lo que todav\u00eda est\u00e1 por manifestarse. El segundo plano apunta a qui\u00e9n se refiere la manifestaci\u00f3n: al Hijo de Dios y a los hijos de Dios\u201d (C. Vianney Malzoni). El Hijo de Dios apareci\u00f3 y se manifest\u00f3 para obtener la superaci\u00f3n de los pecados humanos. Permanecer en \u00c9l permite superar el principio del pecado precisamente porque \u00c9l justo (v. 6). La manifestaci\u00f3n del Hijo de Dios incluye la de su justicia como persona, como ser humano ligado \u00edntimamente a Dios (v. 7). Se ha manifestado ya para superar definitivamente el poder del pecado ocasionado por aquel que se opone a los designios de Dios. Es la vertiente eminentemente espiritual del conflicto frontal entre la voluntad divina de superar lo que sucede en la vida humana y que ocasiona la oposici\u00f3n a Dios.<\/p>\n<p>El perd\u00f3n de los pecados es consecuencia de la manifestaci\u00f3n del Hijo de Dios y evidencia que quien practica el pecado pertenece al diablo (8a) porque \u00e9ste ha pecado desde el principio (8b). El horizonte salv\u00edfico de la carta coloca a Jes\u00fas precisamente en el centro de la superaci\u00f3n de esta realidad negativa, por la fuerza con que su manifestaci\u00f3n consigue destruir\/deshacer (<em>l\u00fdse<\/em>) las obras del diablo (8c). A esa primera manifestaci\u00f3n le seguir\u00e1 otra (2.28), la definitiva y final, por lo que es un anuncio de \u00e9sta. Relacionada con ella est\u00e1 tambi\u00e9n la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios, quienes en el esp\u00edritu del Hijo dan a conocer que han superado el dominio del pecado. El nacimiento del Hijo de Dios es una confluencia de esas manifestaciones y permite sumarse al proceso salv\u00edfico en el que \u00c9l se hizo visible para afirmar la superioridad de la justicia divina.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La esperanza se ha cumplido. La realidad salv\u00edfica de Dios anunciada desde la antig\u00fcedad es ya una realidad innegable y lo que se avizoraba en el horizonte se ha cumplido efectivamente en la historia para impactarla y transformarla:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En ese impulso del \u201cahora o nunca\u201d se inscribe tambi\u00e9n el tiempo de la esperanza cristiana como correlato de la Promesa del Dios de Jesucristo. La esperanza cristiana no nos convierte en videntes del futuro ni nos da ventajas para salir del atolladero terminal en el que nos encontramos. Pero s\u00ed se nos ofrece como perspectiva propia a la hora de divisar el futuro de este presente catastr\u00f3fico y perplejo, y de esclarecer qu\u00e9 es lo razonable a la hora de vislumbrar su posible promesa y anticiparla en la historia. Esa mirada esperanzada no est\u00e1 fundada en ninguna utop\u00eda humana, sino en el cumplimiento de la Promesa de Dios (F.J. Vitoria).<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Diego I. Rosales, \u201cLa Navidad o el fin de los tiempos\u201d, en <em>Conspiratio<\/em>, 23 de diciembre de 2024, <em><a href=\"http:\/\/www.conspiratio.mx\/blog\/la-navidad-o-el-fin-de-los-tiempos\">conspiratio.mx\/blog\/la-navidad-o-el-fin-de-los-tiempos<\/a>.<\/em><\/li>\n<li>Claudio Vianney Malzoni, \u201cPrimera Carta de Juan\u201d, en Armando Levoratti, dir., <em>Comentario b\u00edblico latinoamericano<\/em>. Estella, Verbo Divino, 2007.<\/li>\n<li>Francisco Javier Vitoria, <em>Dar raz\u00f3n de la esperanza en tiempos de incertidumbre.<\/em> Barcelona, Cristianisme i Justicia, 2024 (Cuadernos, 239), <a href=\"http:\/\/www.cristianismeijusticia.net\/sites\/default\/files\/pdf\/es239web.pdf\"><em>cristianismeijusticia.net\/sites\/default\/files\/pdf\/es239web.pdf<\/em><\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5628],"class_list":["post-15849","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-1-juan-3"],"acf":{"biblical_books":[5628],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>I Juan 3.7-10 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/i-juan-3-7-10\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"I Juan 3.7-10 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Y sab\u00e9is que aquel se manifest\u00f3 (efaner\u00f3the), para que los pecados quitara [\u2026] Para esto se manifest\u00f3 el Hijo de Dios, para que destruyera las obras del diablo. 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