{"id":15926,"date":"2026-01-19T01:00:08","date_gmt":"2026-01-19T06:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=15926"},"modified":"2026-01-15T13:14:41","modified_gmt":"2026-01-15T18:14:41","slug":"1-juan-2-1-6","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/1-juan-2-1-6\/","title":{"rendered":"1 Juan 2.1-6"},"content":{"rendered":"<p>En cambio, el que obedece lo que Dios ordena, de veras sabe amar como Dios ama, y puede estar seguro de que es amigo de Dios.<\/p>\n<p>I Juan 2.5, <em>Traducci\u00f3n en Lenguaje Actual<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo<\/strong><\/p>\n<p>En la literatura juanina hay un \u00e9nfasis muy marcado en el tema del amor: desde el Cuarto Evangelio es muy palpable desde el propio Jes\u00fas de Nazaret c\u00f3mo lo destac\u00f3 en diferentes momentos, especialmente al referirse a la actitud dominante del Padre hacia los disc\u00edpulos: \u201cAs\u00ed como el Padre me ha amado, as\u00ed tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes\u201d, por lo que los exhorta a permanecer en su amor (15.9). Inmediatamente despu\u00e9s relaciona su amor con los mandamientos que ense\u00f1a, pues \u00e9l mismo obedeci\u00f3 los mandamientos de su Padre (15.10). Y all\u00ed mismo hizo la gran afirmaci\u00f3n de que el amor es el fundamento de la entrega de su vida: \u201cNadie tiene mayor amor que \u00e9ste, que es el poner su vida por sus amigos\u201d (15.13). Y en su larga oraci\u00f3n final resume su labor entre ellos con el amor recibido del Padre y compartido con el grupo de seguidores: \u201cY les he dado a conocer tu nombre, y a\u00fan lo dar\u00e9 a conocer, para que el amor con que me has amado est\u00e9 en ellos, y yo en ellos\u201d (17.26). De modo que el amor (<em>\u00e1gape<\/em>) forma parte central del vocabulario teol\u00f3gico de Juan. \u201cEl Padre quiere tambi\u00e9n a los disc\u00edpulos con amor de amistad porque ellos quieren a Jes\u00fas y le dan su adhesi\u00f3n (16.27: <em>phile\u00f3). <\/em>A trav\u00e9s de Jes\u00fas y en Jes\u00fas los ama como lo ha amado a \u00e9l, y lo ha demostrado comunic\u00e1ndoles el Esp\u00edritu por su medio (17.32, 26; 19.30). A quien responde al amor cumpliendo el mensaje de Jes\u00fas, el Padre le demuestra su amor viniendo con Jes\u00fas y qued\u00e1ndose a vivir con el disc\u00edpulo (14.23), haci\u00e9ndose compa\u00f1ero de vida\u201d (J. Mateos y J. Barreto).<\/p>\n<p><strong>Si pecamos, el Se\u00f1or es nuestro abogado (vv. 1-2)<\/strong><\/p>\n<p>El inicio de la primera carta de Juan enlaza con el comienzo del Cuarto Evangelio y subraya tres de sus temas principales: el anuncio de la venida del Verbo (<em>Logos<\/em>) de vida (1.1), el gozo de los seguidores del Se\u00f1or Jesucristo (1.4) y la necesidad de vivir en la luz para manifestar que hay comuni\u00f3n con \u00e9l y con la comunidad (1.7). La primera exhortaci\u00f3n del cap. 2 es a no pecar (2.1a) y a confiar en que el Se\u00f1or es el \u201cabogado\u201d (<em>par\u00e1clito<\/em>) ante el Padre (2.-1b). \u201cEl tema del pecado da ocasi\u00f3n al autor para entrar en materia de cristolog\u00eda. Jesucristo, el justo, es nuestro par\u00e1clito junto al Padre, en caso de que alguien peque. Este papel de abogado Jes\u00fas lo realiza como v\u00edctima de expiaci\u00f3n por nuestros pecados. [\u2026] La salvaci\u00f3n es universal y se realiza por el sacrificio de Cristo. Reconociendo que somos pecadores, nos situamos en el \u00e1mbito de esta salvaci\u00f3n\u201d (C. Vianney Malzoni). Esta perspectiva universal conecta directamente con las dos grandes afirmaciones de esta literatura acerca del mundo: Dios lo am\u00f3 enormemente (Jn 3.16; 60 menciones), pero es preciso distanciarse de sus valores o antivalores predominantes (\u201cEst\u00e1n en el mundo\u2026, pero no son del mundo\u201d, Jn 17.11, 14, 16; \u201cNo amen el mundo, ni las cosas del mundo\u2026\u201d, I Jn 2.15a; 18 menciones) para no distanciarse del Padre. \u201cEl mundo y sus deseos pasan; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre\u201d (I Jn 2.17). Estar en el mundo, para los\/as creyentes, no es someterse a sus principios.<\/p>\n<p><strong>El punto de partida: conocer verdaderamente al Se\u00f1or (vv. 3-4)<\/strong><\/p>\n<p>El siguiente aspecto relevante es definir con claridad si conocemos a Jes\u00fas, m\u00e1s all\u00e1 de la rutina religiosa que hayamos aprendido o que nos haya formado como creyentes. El autor se vale de un juego de palabras para plantear el problema: \u201c\u2026en eso <em>sabemos<\/em> (tiempo presente) que lo <em>conocemos <\/em>(tiempo pasado)\u201d (v. 3). No basta con decir que lo conocemos pues eso solamente se demuestra si se obedecen sus mandamientos y \u00e9stos son en extremo exigentes. \u201cLos mandamientos de Jes\u00fas son su palabra. Conocer a Jes\u00fas es guardar su palabra-mandamiento. Pero es necesario estar atento porque guardar, en sentido b\u00edblico, en ning\u00fan modo significa trancar, cerrar bien, <em>sino observar, practicar<\/em>\u201d (<em>\u00cddem, <\/em>\u00e9nfasis agregado). Observar los mandamientos de Jes\u00fas inevitablemente nos lleva al terreno de la \u00e9tica de la vida cotidiana. El texto va al coraz\u00f3n mismo del asunto: <em>conocer al Se\u00f1or <\/em>es una experiencia real, espiritual y completamente renovadora. Nadie sale igual de c\u00f3mo llega al ser confrontado con la presencia del Se\u00f1or: su exigencia es a hacer un cambio revolucionario en la manera de pensar y actuar, sin retroceso posible. Es asomarse para disfrutar de la vida en plenitud, \u201c\u2026es conocerte a ti, el Dios \u00fanico y verdadero, y a aquel que enviaste, Jesucristo\u201d (Jn 17.3). Quienes conocieron en verdad al Se\u00f1or no volvieron a ser los mismos: \u201cLo que, en \u00faltima instancia, se discute es la naturaleza del conocimiento de Dios [&#8230;] A una concepci\u00f3n demasiado intelectualista o de un misticismo dudoso, opone Juan la concepci\u00f3n b\u00edblica, seg\u00fan la cual a Dios no le ha visto nadie jam\u00e1s (4.12) y para la que conocer a Dios significa guardar sus mandamientos\u201d (E. Cothenet).<\/p>\n<p><strong>El amor de Dios se perfecciona en la obediencia (vv. 5-6)<\/strong><\/p>\n<p>Del pecado, el texto pasa al mandamiento y del mandamiento al tema del amor, inevitablemente tambi\u00e9n. Es uno de sus grandes temas pues I Juan combate contra una \u201cherej\u00eda silenciosa\u201d, nada estruendosa, pero igualmente peligrosa: era \u201cla negativa a aceptar la encarnaci\u00f3n y sus consecuencias, <em>en particular aquella del amor al pr\u00f3jimo como humilde veh\u00edculo de salvaci\u00f3n<\/em>. [\u2026] frente a este cristianismo de \u2018gente simple\u2019, los herejes propon\u00edan una comprensi\u00f3n intelectualista de la fe, sin mayor \u00e9nfasis en el compromiso concreto. Se jactaban de conocer a Dios (2.4; 4.8), de amarlo (4.20), de estar en \u00edntima uni\u00f3n con \u00e9l (1.6; 2.6, 9), y de estar libres de pecado (1.8, 10). <em>Por esta jactancia, no daban inter\u00e9s ninguno al amor al pr\u00f3jimo <\/em>(2.4, 9, 11; 3.7-10, 12, 17)\u201d (R. Lugo Rodr\u00edguez). \u201cEl amor de Dios llega verdaderamente a su plenitud en aquel que guarda su palabra\u201d (2.5), esto es, que \u201cen toda la carta el amor [<em>\u00e1gape<\/em>] est\u00e1 \u00edntimamente ligado a Dios\u201d (C. Vianney Malzoni). El autor sorprende al no decir que \u201caquel que guarda su palabra es perfecto\u201d (como esperaban esos otros creyentes) sino \u201cque el amor de Dios es perfecto en la palabra\u201d (<em>\u00cddem<\/em>). Ellos, \u201cjunto con la negaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n y de la cruz, negaban tambi\u00e9n el compromiso del cristiano en el mundo con la caridad concreta\u201d (G. Segalla). \u201cQuien dice que <em>permanece<\/em> en el Se\u00f1or, debe andar <em>como \u00e9l anduvo\u201d <\/em>(v. 6): \u201c\u2026como Jes\u00fas est\u00e1 en la luz, que es Dios, nosotros estamos en Jes\u00fas, pero con la condici\u00f3n de que guardemos (practiquemos) su palabra\u201d (C. Vianney Malzoni).<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El amor de Dios fue una hermosa realidad en la vida de Jes\u00fas de Nazaret y debe serlo en la realidad hist\u00f3rica de su iglesia. Ella misma es objeto del amor de Dios pues \u00e9ste la sostiene y perfecciona mediante la obediencia a su palabra. El evangelio y las cartas de Juan enfrentaron la necesidad de cuestionar la experiencia del amor divino desde la relaci\u00f3n cr\u00edtica que tuvo la comunidad que los escribi\u00f3, primero internamente, y tambi\u00e9n externamente con otras comunidades de fe. La centralidad del amor, expresada en la frecuencia de la palabra (13 menciones), fue fundamental para ella en su af\u00e1n por demostrar qui\u00e9n conoc\u00eda verdaderamente al Se\u00f1or. Hoy enfrentamos un desaf\u00edo muy similar en los dos sentidos: experimentar el amor de Dios por su iglesia y practicar el amor comunitario como muestra de la obediencia a los mandamientos del Se\u00f1or.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Edouard Cothenet, \u201cLas cartas de Juan\u201d, en Augustin George y Pierre Grelot, dirs., <em>Introducci\u00f3n cr\u00edtica al Nuevo Testamento.<\/em> <em>II<\/em>. Barcelona, Herder, 1983.<\/li>\n<li>Ra\u00fal Lugo Rodr\u00edguez, \u201cEl amor al pr\u00f3jimo, \u00fanico criterio (El amor al pr\u00f3jimo en la primera carta de San Juan)\u201d, en <em>Revista de Interpretaci\u00f3n B\u00edblica Latinoamericana, <\/em>n\u00fam. 17, 2001.<\/li>\n<li>Juan Mateos y Juan Barreto, <em>Vocabulario teol\u00f3gico del evangelio de Juan<\/em>. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1980.<\/li>\n<li>Giuseppe Segalla, <em>Panoramas del Nuevo Testamento<\/em>. Estella, Verbo Divino, 1989.<\/li>\n<li>Claudio Vianney Malzoni, \u201cPrimera Carta de Juan\u201d, en Armando Levoratti, dir., <em>Comentario b\u00edblico latinoamericano. Nuevo Testamento. <\/em>Estella, Verbo Divino, 2007.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5627],"class_list":["post-15926","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-1-juan-2"],"acf":{"biblical_books":[5627],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>1 Juan 2.1-6 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/1-juan-2-1-6\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"1 Juan 2.1-6 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En cambio, el que obedece lo que Dios ordena, de veras sabe amar como Dios ama, y puede estar seguro de que es amigo de Dios. 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