{"id":16264,"date":"2026-05-11T01:00:19","date_gmt":"2026-05-11T05:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=16264"},"modified":"2026-05-07T16:45:08","modified_gmt":"2026-05-07T20:45:08","slug":"2-pedro-1-16-21","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/2-pedro-1-16-21\/","title":{"rendered":"2 Pedro 1.16-21"},"content":{"rendered":"<p>Por eso estoy completamente seguro de que el mensaje de Dios que anunciaron los profetas es la verdad. Por favor, pr\u00e9stenle atenci\u00f3n a ese mensaje, pues les dir\u00e1 c\u00f3mo vivir hasta el d\u00eda en que Cristo vuelva y cambie sus vidas.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 II Pedro 1.19, <em>Traducci\u00f3n en Lenguaje Actual<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>Fieles a nuestra tradici\u00f3n de celebrar anualmente la existencia y la presencia de la Biblia, las Sagradas Escrituras como raz\u00f3n de ser de la iglesia gracias al testimonio que dan de la Palabra encarnada, Jesucristo, subrayaremos el hecho de que la centralidad de \u00e9stas es un asunto incuestionable para cualquier comunidad o grupo de comunidades que se precien de ser cristianas. Dicha centralidad puede ser vista, justamente por las corrientes que rodean y pretenden atraer (ll\u00e1mense <em>teolog\u00eda reformacional <\/em>o <em>de la prosperidad, <\/em>entre tantas otras) y por una visi\u00f3n predominante en la que dos conceptos nos comprometen demasiado con una sana imagen de lo que la iglesia debe ser. Seg\u00fan algunos: fundamentalismo e <em>inerrancia<\/em>, que supuestamente forman parte del mismo campo sem\u00e1ntico. M\u00e1s all\u00e1 de que sea adecuado, el valor que se le da a las Escrituras reveladas era ya efectivo aun antes de que esos t\u00e9rminos existieran, como veremos en la porci\u00f3n b\u00edblica elegida. Su sin\u00f3nimo m\u00e1s antiguo (Ley) referido solamente a la primera parte, abarcaba mucho m\u00e1s de su propio \u00e1mbito y dejaba escaso margen para las otras secciones de la Biblia hebrea que progresivamente alcanzaron un lugar propio: los Profetas y los Escritos. A ellas se agregar\u00eda el conjunto de textos producido en el primer siglo de la llamada era cristiana. De modo que hoy reconocemos como Escrituras sagradas a esos cuatro bloques de documentos que se establecieron como la autoridad m\u00e1xima para la fe y la pr\u00e1ctica, con todas las consecuencias hermen\u00e9uticas y teol\u00f3gicas que de ellos se derivan.<\/p>\n<p><strong>Centralidad de la Palabra<\/strong><\/p>\n<p>Por otra parte, el hecho de que esos documentos reconocidos como can\u00f3nicos y plenos de autoridad deb\u00edan servir como fundamento de la acci\u00f3n y de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de la iglesia en toda su historia se convirti\u00f3 en uno de los postulados que dieron origen a las reformas religiosas del siglo XVI, las cuales son vistas como antecedentes espirituales y culturales de toda la gama de iglesias conocida como \u201cprotestantismo\u201d. Se da por sentado, entonces, que la acci\u00f3n, es decir, la pr\u00e1ctica cotidiana (liturgia, educaci\u00f3n, misi\u00f3n, servicio, \u00e9tica) de las comunidades evang\u00e9licas consideran a esos documentos como eje de todo lo que ellas son y hacen. El criterio de denominar como \u201cb\u00edblico\/a\u201d cualquier acci\u00f3n o actividad que desarrollen, presente hoy y siempre casi como una obsesi\u00f3n para calificar todas las cosas relacionadas con la fe y la salvaci\u00f3n, se volvi\u00f3 un absoluto al interior de las iglesias autodenominadas \u201creformadas\u201d, es decir, las que surgieron en Francia, Suiza y Alemania durante la primera mitad del siglo XVI. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, a su vez, fue experimentada con grados variables de inter\u00e9s y compromiso por las mismas iglesias, aun cuando la tendencia m\u00e1s visible al respecto fue otorgarle tambi\u00e9n un lugar muy importante en la existencia y trabajo de ellas, como puede apreciarse en los credos, confesiones y catecismos surgidos en su seno y en obras tan cruciales como lo fue la <em>Instituci\u00f3n de la religi\u00f3n cristiana, <\/em>escrita por Juan Calvino.<\/p>\n<p>Pero sucedi\u00f3 que, con el paso del tiempo que ocasion\u00f3 (y sigue ocasionando) acomodos y reacomodos de las mentalidades reformadas seg\u00fan la cultura y la geograf\u00eda, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica como tal tiene un lugar variable y, en nuestro caso, en el M\u00e9xico y la Am\u00e9rica Latina del siglo XXI, sumamente ambiguo pues es vista con enorme sospecha y desconfianza dados los supuestos riesgos que puede producir para la ubicaci\u00f3n doctrinal de quienes la practican. Por ello consideramos importante acercarnos a este tema en un d\u00eda tan relevante para la fe, vida y misi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u201cLa palabra prof\u00e9tica m\u00e1s firme [segura, confiable]\u201d<\/strong><\/p>\n<p>En la presentaci\u00f3n de su segunda carta apost\u00f3lica, Pedro se refiere directamente a la forma en que \u00e9l, junto con los dem\u00e1s ap\u00f3stoles, se situ\u00f3 en relaci\u00f3n con las Escrituras reveladas en la historia del pueblo jud\u00edo. Sin la existencia todav\u00eda de un <em>corpus<\/em> textual cristiano canonizado que normara directamente la vida y misi\u00f3n de las comunidades del primer siglo, deb\u00eda situar su trabajo en el marco de una continuidad org\u00e1nica y efectiva con el mensaje de las Escrituras antiguas, lo que hoy se conoce como \u201cAntiguo Testamento\u201d. En otras palabras, el ap\u00f3stol buscaba legitimar todo lo que hac\u00eda al momento de anunciar \u201cel poder (<em>d\u00fanamin<\/em>) de nuestro de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y de su regreso (<em>parous\u00edan<\/em>)\u201d (v.16) no con \u201cf\u00e1bulas imaginadas con astucia\u201d (<em>El Nuevo Testamento interlineal palabra por palabra<\/em>). Asimismo, agreg\u00f3 uno de los criterios hist\u00f3ricos m\u00e1s s\u00f3lidos de su \u00e9poca para justificar su apostolado: haber estado presente desde el principio del ministerio de Jes\u00fas de Nazaret, esto es, en la manifestaci\u00f3n de su filiaci\u00f3n divina (v. 17; Mr 1.9-11), as\u00ed como la voz que se escuch\u00f3 directamente del cielo (v.18), en una teofan\u00eda monumental, la voz divina, deseada y anhelada por todo creyente, que autorizaba completamente las acciones del Se\u00f1or. \u00c9sa fue la base m\u00e1xima de su autoridad apost\u00f3lica que se encarg\u00f3 de recordar permanentemente, al grado de ser cuestionado por otros compa\u00f1eros suyos como Juan (Jn 21) y Pablo de Tarso (G\u00e1 2.11-14). Imaginemos qu\u00e9 ep\u00edtetos utilizar\u00eda en estos tiempos este \u00faltimo si hubiera conocido a los representantes del \u201cmovimiento neo-apost\u00f3lico\u201d si a los que se acercaron a esos excesos los calific\u00f3 de <em>superapost\u00f3les <\/em>(II Co 11.5). Aqu\u00ed bien vale la pena recordar la secci\u00f3n de la <em>Introducci\u00f3n a la teolog\u00eda evang\u00e9lica, <\/em>de Karl Barth, en la que se ocupa de explicar el final definitivo de la era apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Con todo, y eso es de lo m\u00e1s notable en el pasaje, Pedro agreg\u00f3 que, adem\u00e1s de esa manifestaci\u00f3n tan extraordinaria a favor de Jes\u00fas, ten\u00eda que haber un acompa\u00f1amiento escrito, fundamentado en la revelaci\u00f3n antigua registrada particularmente en la \u201cpalabra prof\u00e9tica m\u00e1s confiable\u201d (v. 19, RVC), es decir, la m\u00e1s pertinente, la m\u00e1s actualizada, la m\u00e1s pol\u00e9mica, pues esa vertiente de las Escrituras sagradas procede de una permanente confrontaci\u00f3n directa con los sucesos hist\u00f3ricos. Colocar esa palabra al lado del testimonio apost\u00f3lico basado en una teofan\u00eda es, definitivamente, algo no suficientemente ponderado incluso hasta la fecha, sino que ha sido hasta tergiversado por el car\u00e1cter bibliol\u00e1trico de las posturas de corte fundamentalista que se empe\u00f1an en destacar la llamada <em>inerrancia <\/em>como <em>el <\/em>factor determinante de la importancia de las Escrituras para todo lo que hace y piensa la iglesia. Con ello, se pasa peligrosamente por alto el papel eminentemente controversial que desempe\u00f1\u00f3 el aspecto prof\u00e9tico del mensaje divino que, fundamentado en la acci\u00f3n soberana del Esp\u00edritu, irrumpi\u00f3 tantas veces en la historia del pueblo para hacerse sentir como <em>palabra nueva y fresca, <\/em>m\u00e1s all\u00e1 de los lineamientos de la ley, cuyo valor subrayaba, reforzaba y radicalizaba ante los intentos de domesticaci\u00f3n de sacerdotes, monarcas y pueblo por igual.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la exhortaci\u00f3n con que cierra el v. 19 en el sentido de \u201cprestar atenci\u00f3n a ese mensaje, pues les dir\u00e1 c\u00f3mo vivir [\u00e9nfasis en la \u00e9tica] hasta el d\u00eda en que Cristo vuelva [manifestaci\u00f3n escatol\u00f3gica final] y cambie sus vidas [establecimiento definitivo del Reino de Dios]\u201d expresado en lenguaje metaf\u00f3rico: antorcha, oscuridad, amanecer. Sigue a ello una clara advertencia hermen\u00e9utica sobre la inexistencia de la \u201cinterpretaci\u00f3n privada\u201d (20b) que retoma el complejo horizonte del anuncio prof\u00e9tico de los tiempos heroicos en los que algunos seres humanos \u201chablaron siendo inspirados por el Esp\u00edritu Santo\u201d (21b) a contracorriente de los poderes, reales y f\u00e1cticos, igual que hoy y siempre, a fin de hacer o\u00edr la voluntad divina para el presente.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Al ubicar la tarea apost\u00f3lica en continuidad con ese legado, el ap\u00f3stol traza una l\u00ednea sumamente exigente para la iglesia de todos los tiempos, puesto que no lo hizo desde un punto de vista apolog\u00e9tico, como si Dios, su Palabra, la iglesia o la fe misma tuvieran que ser defendidos por alguien sino con la firme intenci\u00f3n de hablar, pensar y actuar con notoria pertinencia para los tiempos que corren. Si a eso le agregamos que la tradici\u00f3n reformada, en sus mejores manifestaciones, no ha dudado en seguir ese ejemplo tenazmente, somos desafiados hoy a actuar en consecuencia, no insistiendo solamente en asumir actitudes triunfalistas o ret\u00f3ricas para enfrentar falsos dilemas controlados por agendas impuestas exteriormente y sin un suficiente discernimiento para distinguir las que verdaderamente deben ocupar nuestra mente y planeaci\u00f3n para la pr\u00e1ctica de la misi\u00f3n eclesial. Ejemplo de esto son dos documentos que se han agregado a la prolongada historia de las confesiones hist\u00f3ricas de la tradici\u00f3n reformada: las confesiones de Belhar (Sud\u00e1frica, 1986, contra la segregaci\u00f3n racial) y Accra (2004, sobre la justicia econ\u00f3mica y ecol\u00f3gica). La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica mucho se beneficiar\u00e1 de tomar esta consigna y desarrollarse como deber\u00eda, de cara a los aut\u00e9nticos problemas sustanciales que Dios espera que resolvamos de la mejor manera con base en una adecuada interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de su Palabra.<\/p>\n<p>As\u00ed como lo afirma Karl Barth:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Entre las ciencias, la teolog\u00eda es la m\u00e1s hermosa. Desaf\u00eda al m\u00e1ximo a la mente y al coraz\u00f3n. Se acerca profundamente a la realidad humana y abre la m\u00e1s clara perspectiva en direcci\u00f3n a la verdad, la cual es perseguida por toda ciencia. Es un paisaje con horizontes claros, distantes y magn\u00edficos, como el paisaje de Umbr\u00eda o Toscana. Y es una obra de arte como las enormes y ex\u00f3ticas catedrales de Colonia o Mil\u00e1n. Sin embargo, entre las ciencias la teolog\u00eda es tambi\u00e9n la m\u00e1s dif\u00edcil y la m\u00e1s peligrosa. Trabajarla puede resultar en desesperaci\u00f3n o soberbia. Pero lo peor que puede sucederle a la teolog\u00eda es que se convierta en su propia caricatura.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Karl Barth, <em>Revelaci\u00f3n, Iglesia, teolog\u00eda. <\/em>Madrid, Studium, 1972.<\/li>\n<li>Karl Barth, <em>Introducci\u00f3n a la teolog\u00eda evang\u00e9lica. <\/em>Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 2006 (Verdad e imagen, 166).<\/li>\n<li>La Confesi\u00f3n de Accra, en Comuni\u00f3n Mundial de Iglesias Reformadas, <em>https:\/\/wcrc.eu\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/TheAccraConfession-Spanish.pdf.<\/em><\/li>\n<li>La Confesi\u00f3n de Belhar, en Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos, <em><a href=\"https:\/\/pcusa.org\/sites\/default\/files\/belhar_spanish_new.pdf\">https:\/\/pcusa.org\/sites\/default\/files\/belhar_spanish_new.pdf<\/a>.<\/em><\/li>\n<li>Milan Opocensky, \u201cLa belleza y el servicio de la teolog\u00eda\u201d, en <em>Faith challenged by history: reports, lectures, sermons and Bible studies given by the Rev. Dr. Milan Opocensky, while General Secretary of the World Alliance of Reformed Churches.<\/em> Ginebra, Alianza Reformada Mundial, 2001 (Estudios de la Alianza Reformada Mundial, 44), <a href=\"http:\/\/teologiareformada-sigloxx.blogspot.com\/2007\/02\/la-belleza-y-el-servicio-de-la-teologa.html\"><em>http:\/\/teologiareformada-sigloxx.blogspot.com\/2007\/02\/la-belleza-y-el-servicio-de-la-teologa.html<\/em><\/a><em>.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[3],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5622],"class_list":["post-16264","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-sin-categorizar","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-2-pedro-1"],"acf":{"biblical_books":[5622],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>2 Pedro 1.16-21 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/2-pedro-1-16-21\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"2 Pedro 1.16-21 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Por eso estoy completamente seguro de que el mensaje de Dios que anunciaron los profetas es la verdad. 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