{"id":16439,"date":"2026-06-29T01:00:39","date_gmt":"2026-06-29T05:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=16439"},"modified":"2026-06-27T10:07:25","modified_gmt":"2026-06-27T14:07:25","slug":"juan-14-15-21","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/juan-14-15-21\/","title":{"rendered":"Juan 14.15-21"},"content":{"rendered":"<p>Y yo le pedir\u00e9 al Padre que les mande otro Defensor, el Esp\u00edritu de la verdad, para que est\u00e9 siempre con ustedes. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero ustedes lo conocen, porque \u00e9l permanece con ustedes y estar\u00e1 en ustedes.<\/p>\n<p>Juan 14.16-17, <em>Reina-Valera Contempor\u00e1nea<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los grandes temas del Cuarto Evangelio es el anuncio de Jes\u00fas acerca del env\u00edo del <em>Par\u00e1clito <\/em>(Consolador, Intercesor, Defensor, Auxiliador, Abogado, Consejero\u2026) (que viene lejanamente del t\u00e9rmino hebreo <em>m<sup>e<\/sup>nahamim, <\/em>para referirse a los amigos de Job [16.2] que intentaron animarlo, pero no lo consiguieron) como parte de uno de sus discursos de despedida, la amplia porci\u00f3n de los caps. 14-16. Seg\u00fan este evangelio, el Par\u00e1clito vendr\u00eda \u00fanicamente hasta que el Se\u00f1or fuera glorificado (Jn 7.39). Asimismo, s\u00f3lo en \u00c9l aparece el momento en que sopl\u00f3 sobre los disc\u00edpulos para que recibieran el Esp\u00edritu (20.22). Todo esto forma parte de la alta doctrina cristol\u00f3gica del Cuarto Evangelio, por ello su s\u00edmbolo es el \u00e1guila:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u2026el esp\u00edritu es el signo distintivo de Jes\u00fas y, con ello, lo que realza de un modo particular la \u00e9poca de Jes\u00fas; por otra parte, la iglesia posee el esp\u00edritu y consiguientemente establece una continuidad con Jes\u00fas y su \u00e9poca, ya pasada. [\u2026] En Juan el par\u00e1clito es \u201cel sucesor de Jes\u00fas\u201d y el mismo Jes\u00fas es llamado \u201cpar\u00e1clito\u201d (12.16; 1 Jn 2.1 [\u201cpar\u00e1clito celeste\u201d, R. Schnackenburg]). La aposici\u00f3n que aparece aqu\u00ed le determina, sin embargo, como \u201cesp\u00edritu de verdad\u201d (14.17; 15.26; 16.13) o como \u201cEsp\u00edritu santo\u201d (14.26), una entidad tras la cual se presume una fuerza celestial (G. Braumann).<\/p>\n<p>Estamos, pues, delante de unas de las grandes construcciones teol\u00f3gicas de este potente evangelio, en el cual se despliega s\u00f3lidamente la relaci\u00f3n existente entre el Se\u00f1or Jes\u00fas y el Esp\u00edritu de Dios. \u201cEl Esp\u00edritu es don del exaltado. S\u00f3lo despu\u00e9s de la consumaci\u00f3n de Jes\u00fas posee la Iglesia el Esp\u00edritu. [\u2026] El Esp\u00edritu es don para toda la Iglesia. El Resucitado concede el Esp\u00edritu a la Iglesia\u201d (K.H. Schelkle).<\/p>\n<p><strong>\u201cLe pedir\u00e9 al Padre que les mande otro Defensor [Par\u00e1clito]\u201d (14.15-17)<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">En las sentencias del Evangelio de Juan sobre el Par\u00e1clito se le promete a la Iglesia el Esp\u00edritu como ayuda y socorro (Jn 14,16s., 26-28; 15.26; 16.7-15). Juan reinterpreta y prolonga, con ayuda sobre todo de este concepto, la doctrina com\u00fan cristiana sobre el Esp\u00edritu Santo. Hasta entonces Jes\u00fas hab\u00eda sido el Par\u00e1clito de sus disc\u00edpulos, en cuanto que les comunicaba la verdad (Jn 14.16). Pero van a quedar desamparados en un mundo hostil (Jn 15,18s). De ah\u00ed que ahora \u201cotro Par\u00e1clito\u201d (Jn 14.16) sea su abogado y auxiliador (<em>\u00cddem<\/em>).<\/p>\n<p>Dado que el Se\u00f1or Jesucristo ya no ser\u00eda visible ni estar\u00eda a disposici\u00f3n de los disc\u00edpulos en el mundo, s\u00f3lo se le podr\u00eda experimentar mediante la fe. En cuanto \u201cEsp\u00edritu de verdad\u201d, deb\u00eda ahora el <em>Par\u00e1clito<\/em> hacer cercana por la fe la presencia del Padre y del Hijo (Jn 14.16-23). En la figura de <em>testigo<\/em> y <em>acusador<\/em> en el juicio entre Dios y el mundo, el <em>Par\u00e1clito<\/em> evidenciar\u00eda la incredulidad del mundo y la justicia del acontecimiento de Jes\u00fas (16.8-11). \u201cAct\u00faa en el testimonio de los disc\u00edpulos como presencia de Dios, que demuestra su eficacia en la proclamaci\u00f3n apost\u00f3lica de la comunidad. Y as\u00ed es como los disc\u00edpulos deponen, con su recuerdo, testimonio de lo que en la comuni\u00f3n con Jes\u00fas oyeron y vieron (Jn 15.27). Y por medio de ellos da testimonio el Esp\u00edritu (Jn 15.26). Mediante la acci\u00f3n del Par\u00e1clito adquieren las Palabras del Jes\u00fas hist\u00f3rico su fuerza y eficacia permanentes\u201d (<em>\u00cddem)<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cEl Esp\u00edritu ser\u00e1 el <em>Par\u00e1clito<\/em> de los disc\u00edpulos sobre la tierra\u201d (R. Schnackenburg). Las palabras del Esp\u00edritu ser\u00edan los testimonios aportados por la autorizada predicaci\u00f3n de la comunidad (Jn 20.22s). El Esp\u00edritu dar\u00eda testimonio del Se\u00f1or (Jn 5.6-8). \u00c9l es quien da origen, vida y vigor a la palabra y a la Iglesia (Jn 6.63), pues \u00e9sta no es nada por s\u00ed misma. La labor de acompa\u00f1amiento, seguridad y conducci\u00f3n que aportar\u00eda el Par\u00e1clito fue, para estas comunidades, la raz\u00f3n de ser de toda su existencia y misi\u00f3n. El fundamento espiritual de toda su presencia y acci\u00f3n en medio de un mundo ca\u00f3tico y hostil. Adem\u00e1s: \u201cEl Par\u00e1clito prometido es llamado \u2018el Esp\u00edritu de la verdad\u2019 no s\u00f3lo en aras de la variedad (se le conoce con varios nombres), sino precisamente para una aclaraci\u00f3n. <em>Es el nombre preferido en la comunidad jo\u00e1nica, casi una designaci\u00f3n acu\u00f1ada para indicar al Esp\u00edritu Santo<\/em> (cf. 14.26). Porque \u00e9l es el Esp\u00edritu que certifica la verdad (cf. I Jn 5.6), conduce a los disc\u00edpulos a la verdad completa (16.13) y aparta a la comunidad del \u201cesp\u00edritu de enga\u00f1o\u201d (cf. I Jn 4.6)\u201d (R. Schnackenburg).<\/p>\n<p><strong>\u201cNo los voy a dejar hu\u00e9rfanos: presencia y cercan\u00eda del Esp\u00edritu del Se\u00f1or\u201d (14.18-21)<\/strong><\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n eminentemente pastoral del Se\u00f1or Jes\u00fas, que aparece varias veces en este evangelio, es fuertemente evidenciada en estas sensibles palabras de comprensi\u00f3n y apoyo. La vida que el Se\u00f1or comparte con sus disc\u00edpulos ser\u00e1 la fuente del sost\u00e9n que los mantendr\u00e1 a salvo y firmes para continuar la misi\u00f3n encomendada. Pero el <em>sabor juanino<\/em> de estas palabras es innegable: se trataba de unas comunidades arraigadas en un testimonio particular de la persona del Se\u00f1or Jes\u00fas que se trasluce de muchas maneras. Primeramente, un conocimiento muy cercano y hasta f\u00edsico, y despu\u00e9s una cercan\u00eda espiritual aut\u00e9ntica e inconfundible. \u201cLa imagen [de hu\u00e9rfanos] fue sugerida m\u00e1s bien por la muerte inminente de Jes\u00fas; adem\u00e1s, se insin\u00faa escasa y negativamente la promesa: \u2018Vengo a ti\u2019. Esta venida de Jes\u00fas, a la que ya se hab\u00eda aludido en el v. 3 pero con otra f\u00f3rmula, ahora se explica de manera m\u00e1s profunda, lo que sugiere la muerte de Jes\u00fas como una interrupci\u00f3n breve e irrelevante de la comuni\u00f3n de Jes\u00fas con los disc\u00edpulos\u201d (<em>\u00cddem<\/em>).<\/p>\n<p>Jes\u00fas estaba iniciando la comunidad del Reino mediante la intervenci\u00f3n representativa del Esp\u00edritu, con lo que su compa\u00f1\u00eda estar\u00eda garantizada para ella. Las comunidades juaninas, celosas como fueron del legado de su fundador, atribuyeron su capacidad de ser fieles al Esp\u00edritu mismo de Jes\u00fas, con lo que la iglesia (en todas sus manifestaciones) asegurar\u00eda su permanencia y continuidad, aun cuando las comunidades como tales desaparecieran, tal como sucedi\u00f3 finalmente.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El Evangelio de Juan habla del Padre que se revela en el Hijo, y del Esp\u00edritu, que se mantiene en \u00edntima uni\u00f3n con ellos, pero que, con todo, es independiente. El Esp\u00edritu, en cuanto Par\u00e1clito, es el ayudador y el apoyo de la Iglesia (Jn 15.26). El Padre env\u00eda al Esp\u00edritu a petici\u00f3n de Jes\u00fas (Jn 14.16) y en nombre de Jes\u00fas (14.26). El mismo Jes\u00fas le env\u00eda desde el Padre (Jn 15,26; 16,8). El Esp\u00edritu procede del Padre y del Hijo, y, en consecuencia, se distingue del Hijo y del Padre (Jn 15,26). Despu\u00e9s de la exaltaci\u00f3n de Cristo, el Esp\u00edritu es el otro auxiliador (Jn 14.16) (K.H. Schelkle).<\/p>\n<p>As\u00ed inici\u00f3 la iglesia su caminar gracias a la acci\u00f3n del Par\u00e1clito, y as\u00ed contin\u00faa su trayectoria en medio de las complejas realidades que la rodean. Pero siempre con la confianza en la acci\u00f3n fortalecedora y acompa\u00f1ante del Esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Braumann, \u201cIntercesor\u201d, en L. Coenen <em>et al.,<\/em> dirs<em>, Diccionario teol\u00f3gico del Nuevo Testamento. II<\/em>. 2\u00aa ed. Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 1990.<\/li>\n<li>Karl Hermann Schelkle, <em>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento. II. Dios estaba en Cristo<\/em>. Barcelona, Herder, 1977.<\/li>\n<li>Rudolf Schnackenburg, <em>El evangelio de Juan. III. <\/em>Barcelona, Herder, 1975.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[1],"rcl_weeks":[],"authors":[4146],"biblical_books":[5458],"class_list":["post-16439","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-uncategorized","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-juan-14"],"acf":{"biblical_books":[5458],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":false,"sunday_name":"","year":"","date":null,"lectionary":false,"description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Juan 14.15-21 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/juan-14-15-21\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Juan 14.15-21 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Y yo le pedir\u00e9 al Padre que les mande otro Defensor, el Esp\u00edritu de la verdad, para que est\u00e9 siempre con ustedes. 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