{"id":16524,"date":"2026-08-03T01:00:29","date_gmt":"2026-08-03T05:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/cepreaching.org\/?post_type=commentary&#038;p=16524"},"modified":"2026-07-30T21:47:34","modified_gmt":"2026-07-31T01:47:34","slug":"salmo-119-73-80","status":"publish","type":"commentary","link":"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/salmo-119-73-80\/","title":{"rendered":"Salmo 119.73-80"},"content":{"rendered":"<p>Perfecciona mi coraz\u00f3n con tus estatutos,<br \/>\npara que no tenga de que avergonzarme.<\/p>\n<p>Salmo 119.80, <em>Reina-Valera Contempor\u00e1nea<\/em><\/p>\n<p><strong>Trasfondo b\u00edblico-teol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>La devoci\u00f3n infatigable con que los autores del Salmo 119 se refieren a la Ley los llev\u00f3 a buscar una enorme cantidad de sin\u00f3nimos para referirse al contenido de la instrucci\u00f3n divina, lo que para los lectores modernos puede ser un problema para el acercamiento al texto. No obstante, la celebraci\u00f3n de la Ley alcanza notables alturas al sumarse una explosi\u00f3n continua de afirmaciones. Su abordaje es inagotable pues la voluntad divina contenida en ella debe realizarse en la vida del pueblo y de las personas. En cuanto a su lectura, incluso en voz alta, Luis Alonso Sch\u00f6kel y Cecilia Carniti proponen un m\u00e9todo para apreciar su contenido y hacer que pase por nuestra respiraci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u2026de modo que a cada verso responda una respiraci\u00f3n nuestra [\u2026] De ese modo se acompasan dos ritmos: el biol\u00f3gico de nuestra respiraci\u00f3n y el espiritual de nuestra oraci\u00f3n. Salvando la regularidad, podemos cambiar la velocidad, prefiriendo de ordinario un ritmo pausado. Los dos hemistiquios [partes] de cada verso ser\u00e1n como las dos posiciones del p\u00e9ndulo, el p\u00e9ndulo de nuestra vida. [\u2026]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La segunda f\u00f3rmula consiste en dividir el salmo en piezas, estrofas, que se recitan o meditan a lo largo de varios d\u00edas. Si tomamos una letra por d\u00eda, llenamos un mes y nos sobra una semana de descanso, si tomamos dos letras por d\u00eda, llenamos una quincena incluyendo tres d\u00edas de reposo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Cabe tambi\u00e9n una f\u00f3rmula contemplativa mientras los labios van pronunciando las palabras, la mente se concentra en una visi\u00f3n unitaria y simple del tema dominante, el afecto se dilata, la voluntad se consolida. La atenci\u00f3n no se dirige al detalle de cada frase (L.A. Sch\u00f6kel y C. Carniti).<\/p>\n<p><strong>Los mandatos de Dios son justos (vv. 73-75)<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Con confesiones de fe en Yahv\u00e9, el creador de la vida (cf. Sal 139.14), y en la palabra de Dios que nos muestra el camino, comienzan los vv. 73ss. En este contexto, el v. 75 \u2014sin una transici\u00f3n claramente reconocible\u2014 nos lleva a una \u2018doxolog\u00eda de juicio\u2019 (cf. Jos 7.19). Se ensalza a Yahv\u00e9 como el \u201cJusto\u201d, es decir, como el que aun en el juicio obra con fidelidad a la salvaci\u00f3n. Aqu\u00ed surge de nuevo la idea del sufrimiento educativo (cf. vv. 67, 71). En los vv. 76s se expresan peticiones. En primer lugar, el oprimido implora la intervenci\u00f3n clemente de Yahv\u00e9. Despu\u00e9s pide que recaiga el juicio sobre sus enemigos (v. 78). Se reconocen claramente los elementos de la lamentaci\u00f3n individual (H.-J. Kraus).<\/p>\n<p>A la constataci\u00f3n de que el Se\u00f1or es el Creador de cada persona le sigue la petici\u00f3n para obedecer los mandamientos como camino de vida y senda de conocimiento profundo. El deseo de obedecer no surge de la nada, pues requiere de un proceso pedag\u00f3gico que debe comenzar lo m\u00e1s temprano posible en la vida, tal como Jean Piaget (1896-1980) rastre\u00f3 el surgimiento de las diversas nociones o realidades que se aprende a reconocer desde la ni\u00f1ez m\u00e1s temprana: el dinero, la pobreza, la moral, Dios, la muerte, la lectura y un largo etc\u00e9tera: seg\u00fan \u00e9l, \u201cal principio los ni\u00f1os creen que las leyes del universo no son simplemente mec\u00e1nicas, sino que son leyes coercitivas de tipo moral, dictadas autocr\u00e1ticamente por los adultos o alguna entidad trascendente. [\u2026]\u00a0 <em>El criterio moral en el ni\u00f1o, <\/em>de 1932, muestra que los ni\u00f1os empiezan por creer que las normas morales est\u00e1n impuestas del exterior, y que son eternas e inalterables. M\u00e1s tarde, los adolescentes se dan cuenta de que las leyes morales son el resultado de un contrato social, regido por la cooperaci\u00f3n, la reciprocidad y el respeto mutuo\u201d (F. Vidal). La obediencia a la Ley tambi\u00e9n se puede aprender desde los inicios de la vida pues permiten que la persona se transforme (v. 74).<\/p>\n<p>La capacidad moral de los mandamientos, su justicia (v. 75) le otorga una fuerza \u00e9tica indiscutible pues su origen \u201cextraordinario\u201d o trascendente los coloca por encima de todo, pero debe tomarse en cuenta que Dios \u201cno exige imposibles\u201d como en el Lev\u00edtico cuando ordena amar al pr\u00f3jimo (19.18b) y, sobre todo, a las personas diferentes y vulnerables (extranjeros [19.10, 33-34], viudas, hu\u00e9rfanos, necesitados, 19.14-15). Ese aspecto \u00e9tico de la Ley sigue siendo completamente v\u00e1lido hasta hoy.<\/p>\n<p><strong>La felicidad que produce obedecer la ley (vv. 76-80)<\/strong><\/p>\n<p>La segunda secci\u00f3n del pasaje contiene una petici\u00f3n muy puntual del hablante: \u201cVen con tu amor a darme \u00e1nimo, \/ pues soy feliz con tus ense\u00f1anzas (76). La dicha que produce la obediencia es la que aparece detr\u00e1s de la famosa palabra <em>bienaventurado <\/em>y es la mayor aspiraci\u00f3n que los seres humanos pueden tener. Meditar, reflexionar sobre las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or (77) produce resultados palpables y, c\u00f3mo afirma el Salmo, se relaciona directamente con las promesas divinas. La otra petici\u00f3n involucra a quienes hacen da\u00f1o a quien habla (78). Su deseo es que superen esa actitud y se unan a \u00e9l en la adoraci\u00f3n (79), con lo que podr\u00e1n conocer los mandamientos del Se\u00f1or. Hay que recordar que las personas no contaban con \u201cejemplares\u201d propios de los rollos de la Tor\u00e1 y que su persistencia en escuchar y memorizar la Ley era lo que se estimulaba para que, en las reuniones comunitarias, aprovecharan al m\u00e1ximo la transmisi\u00f3n de su contenido, siempre encaminado a mejorar la vida de la comunidad entera.<\/p>\n<p>Finalmente, el fragmento con que cierra el Salmo es una petici\u00f3n para la mejor comprensi\u00f3n del texto de la Ley divina (80). Entenderla adecuadamente implicar\u00eda varias cosas a la vez: <em>a) <\/em>obtener conocimiento, <em>b) <\/em>ordenar los pensamientos, <em>c) <\/em>organizar sabiamente la vida comunitaria y, adem\u00e1s, <em>d) <\/em>ordenar la vida personal y colectiva desde el horizonte \u00e9tico que Dios determin\u00f3 para su pueblo y, eventualmente, para toda la humanidad.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Es necesario comprender adecuadamente el prop\u00f3sito profundo con que Dios estableci\u00f3 su ley en medio del pueblo y a favor de \u00e9l:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Desde el punto de vista teol\u00f3gico, es preciso afirmar que las leyes han sido dadas a Israel para su regocijo y plenitud, y no como una carga para su fe. El salmo 119 [\u2026] est\u00e1 dedicado a exaltar el valor de la Ley [\u2026] Deuteronomio 6.3 proclama que observarla \u201cte har\u00e1 bien y te multiplicar\u00e1 en la tierra&#8230;\u201d. As\u00ed pues, la Ley no fue entendida como un l\u00edmite impuesto al disfrute de la belleza de la vida, sino, por el contrario, como aquellas normas que, al cumplirlas, permit\u00edan acceder a alegrarse por los dones de Dios y las bendiciones de cada d\u00eda. Observar la Ley es vivir en plenitud, tal como declara el sabio cuando dice: \u201cGuarda mis mandamientos y vivir\u00e1s, y mi ley como la luz de tus ojos\u201d (Prov 7.2) (P. Andi\u00f1ach).<\/p>\n<p><strong>Sugerencias de lectura<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Pablo Andi\u00f1ach, <em>El Dios que est\u00e1. Teolog\u00eda del Antiguo Testamento.<\/em> Estella, Verbo Divino, 2014.<\/li>\n<li>Hans-Joachim Kraus, <em>Los Salmos. <\/em><em> 60-150.<\/em> Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 1991.<\/li>\n<li>Luis Alonso Sch\u00f6kel y Cecilia Carniti, <em>II. (Salmos 73-150). <\/em>Estella, Verbo Divino, 1993.<\/li>\n<li>Fernando Vidal, \u201cPiaget: pasado, presente y futuro\u201d, en <em><a href=\"https:\/\/journals.copmadrid.org\/psed\/archivos\/1996\/vol2\/arti8.htm\">https:\/\/journals.copmadrid.org\/psed\/archivos\/1996\/vol2\/arti8.htm<\/a>.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"template":"","categories":[3],"rcl_weeks":[5941,7940],"authors":[4146],"biblical_books":[5022],"class_list":["post-16524","commentary","type-commentary","status-publish","hentry","category-sin-categorizar","rcl_weeks-august-9","rcl_weeks-2026-proper-14a","authors-leopoldo-cervantes-ortiz","biblical_books-salmos-119"],"acf":{"biblical_books":[5022],"type":"non-rcl","legacy_slug":"","legacy_id":"","author":4146,"keywords":"","rcl_week":5941,"sunday_name":"","year":"A","date":"20260809","lectionary":"epistle","description":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Salmo 119.73-80 - Center for Excellence in Preaching<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cepreaching.org\/es\/commentary\/leopoldo-cervantes-ortiz\/salmo-119-73-80\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Salmo 119.73-80 - Center for Excellence in Preaching\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Perfecciona mi coraz\u00f3n con tus estatutos, para que no tenga de que avergonzarme. 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