septiembre 25, 2022

Eclesiastés 1-11 Commentary

Trasfondo bíblico

El libro de Eclesiastés (o Qohélet, “el asambleísta” o “predicador”) es todo un universo desafiante, pues apenas se cambia de página, luego de leer Proverbios, comienzan las preguntas incómodas, especialmente las que tienen que ver con el sentido de la vida, del trabajo y del futuro. A la inutilidad del esfuerzo humano, hay que agregar la posibilidad real de que sean otras personas, no necesariamente cercanas, quienes se apropien de las herencias. Pues, según el hablante del libro, que era una persona desencantada y cansada de las respuestas fáciles, no solamente se sabe de antemano que las claves del destino humano están sólo en posesión de Dios, sino que tratar de desentrañarlas comporta un ejercicio de amargura y desengaño. Si todo es visto como “vanidad” (hebel, 1.1-2), vacío o humo, palabra clave de todo el documento, es preciso remontarse de esa realidad para asumir la vida con ojos más críticos y esperanzadores.

El enfoque sabio de Eclesiastés

Sobre el Eclesiastés escribe Jorge Luis Rodríguez Gutiérrez:

Qohélet pone una pregunta que tiene que ver con el sentido del trabajo. El trae a tono la situación de millones de trabajadores que día a día se fatigan desde el amanecer hasta el anochecer.

¿Qué provecho? o sea, ¿Qué nos queda después del trabajo? ¿Tan solo el cansancio? ¿Hay un sueldo? ¿Qué sueldo?; ¿qué provecho?, puede también ser dicho de la siguiente manera: ¿Cuánto será nuestro sueldo al fin de mes?

Provecho es la traducción de la palabra hebrea yithron. Palabra que también puede significar: ganancia, superávit y ventaja. El origen de este término debe ser buscado en el medio comercial. Era un término técnico usado en el momento de hacer un balance.

La pregunta de Qohélet tiene que ver con la utilidad o inutilidad del trabajo, Pues no hay nada peor que el trabajo inútil y monótono. Trabajar inútilmente sabiendo con anticipación que el trabajo no tendrá frutos. Será estéril. No alcanzará ni para echarle algo a la olla. No alcanzará para educar los hijos. No alcanzará para nada…

Retomando la mitología adánica del Génesis, Eclesiastés asume un lenguaje humano universal, pero que se acerca muchísimo a las particularidades de muchas épocas, como la nuestra. Ante los contextos latinoamericanos de desempleo, inseguridad y violencia, las palabras del Eclesiastés no solamente no palidecen, sino que se intensifican, pues la caída libre del empleo y la necesidad de consolidar la estabilidad laboral, psicológica y espiritual de las personas se transforma en una complicada trama de contradicciones simultáneas.

El trasfondo vital del Eclesiastés es una disputa efectiva entre sus tendencias filosóficas y la observación empírica de situaciones que siempre han ocasionado perplejidad entre los seres humanos, creyentes o no, justos o injustos. Las mismas interrogantes que acechan en determinadas etapas de la vida, surgen ante el lector/a con particular intensidad según el estado de ánimo. Tal vez por eso, la lectura tradicional se ha querido “ahorrar” los aspectos difíciles de plantear, pero que literalmente “acorralan” al más positivo “defensor” de la fe convencional en la antigua alianza de Yahvé con el pueblo, la cual ni siquiera es aludida en todo el texto. Con todo, y siguiendo el espíritu del pensamiento sapiencial, la sentencia es clara: si la vida es compleja y en ocasiones incomprensible, más vale que se viva sabiamente: “Vale más (yithron) la sabiduría que la necedad, como vale más (yithron) la luz que las tinieblas (2.13)”.

¿Fe optimista en Dios o escepticismo amargo?

El escepticismo amargo no es una postura que se considere muy asimilable o digna de imitación para la vida de fe en nuestras iglesias, pues en ellas prevalece una especie de “positivismo bíblico” a ultranza, sin margen de negociación. Lo poco adecuado de esta mirada es que no existe disposición para poner a dialogar el espíritu dominante de ambas épocas. Por un lado, la helenística, de la que procede el texto y que se refleja tan fuertemente en el texto, y la nuestra como lectores/as asediados por ideologías y actitudes posmodernas, es decir, cercanas a la fatiga espiritual.

La biblista mexicana Elsa Tamez establece muy bien la relación de una posible relectura latinoamericana de Eclesiastés para responder a los ímpetus posmodernos encaminados a eliminar el compromiso social y religioso de las comunidades de hoy. Si el énfasis sapiencial es tan actual en el sentido de asumir la sabiduría como la capacidad de observación crítica, una lectura así será capaz de movilizar las conciencias para demandar y producir los cambios que nuestra sociedad requiere. Ella llama la atención al hecho de que, en efecto, al desencanto con que abre el libro, le sigue una serie de observaciones sobre la desigualdad y la injusticia. Luego de enfatizar las líneas discursivas dominantes en el libro, afirma:

El descontento con la realidad calificada como hebel aparece en todo el libro, se trata de la experiencia vivida en un tiempo presente. Si al inicio se percibe en forma simbólica, en el discurso aparece descrita abiertamente, a veces de manera profética: contra la opresión, por ejemplo, es claro en 4.1: “Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en manos de sus opresores, y para ellos no había consolador”.

A veces de manera irónica como en 5.7-9 (8-9), cuando describe la rapacidad institucionalizada: “Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello: porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos”. Y a veces, simplemente con un dicho popular, describe la imposibilidad de la libre expresión (10.20).

Conclusión

Las formas de la resistencia son múltiples y este libro traza bocetos de juicio sabio sobre la situación, como al vuelo, como una “respuesta popular compartida”, para pasar de mano en mano, para correr la voz… El Eclesiastés, con visiones como éstas, tan clarividentes en cuanto a sucesos generales que pueden verse hoy por todas partes (abuso, autoritarismo, represión, violación flagrante de los derechos humanos, retraso y corrupción en la impartición de justicia, asesinatos en las calles por cuenta de los grupos de narcotraficantes, etcétera). Cuando las formas dominantes de gobierno han triunfado ya, supuestamente, esta visión ayuda a retomar la denuncia de la situación social, por lo que apegarse a su lenguaje no significa renunciar a abrir los ojos sobre los pecados estructurales de la sociedad, sino más bien al contrario. También se rechazan las falsas esperanzas promovidas por los regímenes de turno, y a través de la ironía y la observación incisiva, se entrega a las personas un sólido recurso espiritual basado en la fe en el único Dios que gobierna la totalidad del mundo y la vida humana.

Sugerencias de lectura

  • Jacques Ellul, La razón de ser. Meditación sobre el Eclesiastés. Barcelona, Herder, 1989.
  • Ana Maria Rizzante Gallazzi y Sandro Gallazzi, “La prueba de los ojos, la prueba de la casa, la prueba del sepulcro: una clave de lectura del libro de Qohélet”, en RIBLA, núm. 14, 1993, pp. 61-86, centrobiblicoquito.org/images/ribla/14.pdf.
  • José Luis Rodríguez Gutiérrez, “¿Qué provecho tiene Adán de todo su trabajo con que se fatiga bajo del sol? (Ecl 1,2)”, en RIBLA, núm. 30, 1998, pp. 35-42, centrobiblicoquito.org/images/ribla/30.pdf.
  • Elsa Tamez, Cuando los horizontes se cierran. Relectura del libro de Eclesiastés o Qohélet. San José, Departamento Ecuménico de Investigaciones, 1998, https://archive.org/details/cuandoloshorizon00tame.

Dive Deeper

Spark Inspiration:

Sign Up for Our Newsletter!

Insights on preaching and sermon ideas, straight to your inbox. Delivered Weekly!

Newsletter Signup
First
Last