La mujer tuvo un hijo que gobernaría con gran poder a todos los países de este mundo.
Apocalipsis 12.5a, Traducción en Lenguaje Actual
Trasfondo bíblico-teológico
Muy en la línea del Cuarto Evangelio, el conflicto entre el Reino de Dios y el de las tinieblas es visto simbólicamente en Apocalipsis (caps. 12-14.5) mediante la visión de las llamadas siete “figuras místicas”: la mujer embarazada, su hijo varón, el ángel Miguel, las bestias del mar y de la tierra, el Cordero y el dragón. Se trata de una oposición que, en el cap. 11, se resuelve mediante una fórmula voceada por el ángel de la “séptima trompeta” que celebra la victoria del Hijo de Dios: “Nuestro Dios y su Mesías / ya gobiernan sobre todo el mundo, / y reinarán para siempre” (11.15). En la época del Apocalipsis se conocía el mito de la reina de los cielos y el niño divino con elementos retomados y modificados por el libro: “…la mujer vestida de sol, a punto de dar a luz, representa a la comunidad mesiánica” (E. Schüssler Fiorenza). La corona de 12 estrellas (v. 1b) es la prueba. La Virgen de Guadalupe es una “virgen apocalíptica”, pues su imagen retoma todos los elementos de Ap 12. No obstante, las lecturas que se desprenden de la misma no siempre resultan liberadoras, especialmente para las mujeres (N. Alarcón).
Una mirada apocalíptica (12.1-4)
La aparición de esta “gran señal” en el cielo prepara el esfuerzo de una nueva lectura teológica que expondrá la forma en que Dios protege a su pueblo y revela su proyecto de redención plena para toda la humanidad a través del nacimiento del Mesías. Una mujer (según la imagen repetida en los profetas Oseas, Isaías y Jeremías) vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y coronada por 12 estrellas, está embarazada (idea de plenitud que se acerca) y clama con dolores de parto, a punto de dar a luz (sinónimo de debilidad e indefensión) (vv. 1-2). “Esta mujer vestida del sol es la Eva de toda la historia salvífica (Gén 3.15s), que en cada generación lucha en su parto por traer al Mesías y la nueva época mesiánica al mundo” (R. Foulkes). La mujer está marcada por numerosas contradicciones: no es una “reina del cielo” sino una mujer sufriente. “No es una sola madre, ni siquiera la madre histórica de Jesús Mesías; […] Más importante aún es que el pueblo de Dios, lejos de ser una diosa imperturbable, como enseñan los triunfalistas de todos los siglos, se retuerce afligida y grita en su angustia. […] … la verdadera salvación (el Niño) ya está presente, aunque ‘raptada’; se hace visible ahora en las victorias individuales y colectivas de una Iglesia sufriente, y se hará totalmente visible en la venida de Jesús” (Ídem):
Donde acaban los caminos de violencia del varón empieza la mujer, como si la historia debiera escribirse de nuevo, a partir de ella. […]
En el principio del gran drama de la historia, como expresión de Dios y sentido de la vida humana, se presenta ella. […] Esta mujer […] es maternidad dolorida. ¿Quién ha cohabitado con ella? ¡No se dice! El varón no aparece. […] ¿Quién es? No es al fin una diosa; es figura del pueblo israelita, pronto a dar a luz a su mesías (X. Pikaza).
Su contraparte es un dragón rojo con siete cabezas (“perfección perversa”) y diez cuernos (expresión de poder tomada del libro de Daniel, donde los cuernos “son la fuerza destructora de la Bestia que se opone a los santos de Israel” (Ídem), con cada cabeza coronada, cuya cola arrastraba la tercera parte de las estrellas que arrojó sobre la tierra (vv. 3-4). El dragón es símbolo del enemigo mitológico de Dios en muchos pueblos y aquí es la representación del mal que es capaz de arrastrar y seducir a quienes lo siguen. Es un “principio de muerte, signo del asesinato: vive de matar”. Todo lo contrario de la mujer, símbolo y principio de la vida:
La Mujer que da a luz es Israel, grávida de Dios, en camino de esperanza mesiánica; el Dragón es Satán, enemigo del pueblo elegido; el Hijo que debe nacer es el Mesías”. […] Ap 12 desborda los esquemas judíos, ofreciendo un simbolismo que nos abre a la totalidad de lo humano. […]
Para entender el mal final y describir lo que sucede cuando suena la última trompeta, Ap 12 ha vuelto al principio de la historia, reescribiendo Gén 1-3 desde Jesús. Por eso, superando el mito común y la espera israelita, cuenta en forma cristiana el nacimiento histórico o pascual de Jesús… (Ídem)
Estamos, pues, ante la “versión apocalíptica de la Navidad”, una narración de fuerte matiz histórico-mítico-teológico, pues en estos breves trazos simbólicos se describe el máximo acontecimiento salvífico de la historia, aquel que alcanza su culminación en el nacimiento de Jesús de Nazaret. Tal suceso es muestra y anuncio de la victoria divina sobre la muerte y el mal, y de la llegada del reino de Dios al mundo, tal como se anuncia en Ap 12.10 y 11.15.
El nacimiento del Mesías, señal del triunfo del bien sobre el mal (12.5-6)
La clave de la oposición entre estas “figuras místicas”, dentro de un esquema de superación del mal en la historia, es eminentemente liberadora. La característica fundamental de la lucha del dragón contra Dios (manifestada en el cap.13 mediante el surgimiento de una especie de “trinidad satánica”, el dragón y las dos bestias) es su rechazo de la vida, la paz y la justicia. Ese conjunto muestra una actitud nociva de destrucción y falta de respeto por los designios de Dios, siempre ligados al mantenimiento de esas prácticas y valores, y a la promoción de la dignidad de las personas. La actualización del mensaje de Ap 12 pasa por la necesaria observación de la forma en que los sistemas sociales pueden adquirir tintes satánicos, pero no vistos de manera esotérica, sino mediante una atenta crítica ideológica, cultural y espiritual. El Mesías nació y trajo el anuncio de un reino severo y justo, por lo que fue arrebatado (apartado) para Dios y para su trono a fin de garantizar la aplicación de su poder para bien en el mundo (v. 5). No obstante, juntamente con su madre (el pueblo que lo alumbra, ligado a la esperanza de su venida), el niño es objeto de persecución y odio por parte de las fuerzas del mal y es llevado al desierto (espacio tradicional de prueba y tentación, pero también de aprendizaje y fortalecimiento), donde es sustentado por un periodo bien determinado (v. 6).
La persistencia del dragón contra la mujer y su hijo (v. 15), metáfora del abuso de poder contra los débiles, muestra de cuerpo entero sus intenciones perversas contra los proyectos de paz y justicia. El comentario de la Biblia Isha (Sociedades Bíblicas Unidas) es muy actual, pues marca una línea interpretativa poco abordada por algunas lecturas demasiado imaginativas:
El objetivo preferido de la furia asesina del diablo, como en el capítulo 12 de Apocalipsis, son los niños y sus madres. El infanticidio diabólico es un tema frecuente a través de la Biblia (Éx 2.1-10, Lv 18.21; 20.2-5). […]
Como en el Antiguo Testamento, el ídolo Moloc estaba detrás de esas guerras contra la niñez, ahora, en el Apocalipsis, aparece el dragón satánico detrás de esta agresión contra la mujer y el niño.
El dragón, en su grosera bestialidad, no tiene reparos en acechar a una mujer encinta para devorar a su hijo. Pero el Dios de la Biblia es Dios de vida y toma partido especialmente a favor de la vida amenazada, auxilia a los niños en alto riesgo y a las mujeres vulnerables, acosadas, violadas y abusadas.
La lucha que continúa más adelante sólo viene a confirmar que Dios está del lado de la mujer y de su hijo, y que impone su poder sobre el dragón al asegurar el bienestar de ambos, el pueblo de Dios y su Mesías. De ese modo establecerá su reino en el mundo (v.10: “Nuestro Dios / ha salvado a su pueblo;/ ha mostrado su poder, / y es el único rey. / Su Mesías gobierna / sobre todo el mundo”) y propiciará la esperanza de los asediados y maltratados por la fuerza asesina de los imperios genocidas, contrarios al plan divino.
Conclusión
La gran expulsión de Satán, ejemplificada en la gran batalla en el cielo (Ap 12.7-17) anuncia la superación de todos los males en el mundo, a contracorriente de las falsas voces proféticas que anuncian lo contrario. Por eso, se anuncia explícitamente la gran derrota del diablo, quien no ceja en su lucha contra la descendencia de la mujer, que representa al pueblo fiel que mantiene la esperanza en la venida del Mesías. Esas comunidades se aferran a ella como razón de ser de su vida y fe (v. 17), tal como lo expresa la teóloga católica brasileña Lucia Weiler:
¿Quién es hoy esta mujer?
Vestida de sol
Generando vida nueva
Uno, dos, tres de sus hijos fueron arrebatados al cielo
Pero ella continúa su lucha en la tierra
Firme, sin miedo del dragón de tantos nombres
Tus dolores son de parto, no de aborto
Porque tienes fe en el imposible
Ningún dragón disminuirá en ti la insistencia por la vida
Continúas concibiendo, gestando, dando a luz con dolores de parto
Nuevas relaciones de género y poder
Eres mujer-Esperanza
Mujer de las alas de águila
Mujer de la solitud, del desierto
Mujer-Comunidad
Mujer-Pueblo
Mujer-Reino de Dios
María
O como lo explica la biblista nicaragüense Violeta Rocha:
Si la mujer del cap. 12 es un sujeto colectivo, es posible verla como una comunidad profética que vive su fe en un contexto de peligro constante, donde la tensión entre la vida y la muerte crea alternativas y estrategias de lucha para obtener la victoria definitiva. La imagen de la mujer es utilizada positivamente en dos sentidos: a) por la herencia de una memoria colectiva de un pueblo que tiene una esperanza mesiánica, b) para asumir un papel profético que se vive en medio del dolor y del sufrimiento, donde el sistema de valores está determinado por la alegría y la fidelidad aun a pesar del precio a pagar (v. 11). La mujer asume su papel en medio de las ambigüedades: por una parte, su fragilidad, su impotencia, y por la otra parte, el deseo de dar al mundo la esperanza y el deseo para la lucha.
Sugerencias de lectura
- Norma Alarcón, “Traddutora, traditora: una figura paradigmática el feminismo de las chicanas”, en Debate feminista, septiembre de 1993, pp. 19-48, https://debatefeminista.cieg.unam.mx.
- Ricardo Foulkes, “Apocalipsis”, en A. Levoratti, ed., Comentario bíblico latinoamericano. II. Nuevo Testamento. Estella, Verbo Divino, 2007.
- Xabier Pikaza, Apocalipsis. Estella, Verbo Divino, 1999 (Guías de lectura del Nuevo Testamento).
- Violeta Rocha, “Entre la fragilidad y el poder: mujeres en el Apocalipsis”, en RIBLA, núm. 48, 2004, pp. 96-97, https://archive.org/details/revistadeinterpr48depa/page/2.
- Elisabeth Schüssler Fiorenza, Apocalipsis: visión de un mundo justo. Estella, Verbo Divino, 1997.
- Lucia Weiler, “Mujer-María-comunidad-pueblo: la mujer en Apocalipsis 12”, en Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, núm. 46, 2003/3, pp. 53-63, https://archive.org/details/revistadeinterpr46depa/page/n3.
Tags
Sign Up for Our Newsletter!
Insights on preaching and sermon ideas, straight to your inbox. Delivered Weekly!
diciembre 21, 2025
Apocalipsis 12.1-6 Commentary