enero 18, 2026

Lamentaciones 3.3-42 Commentary

Dirijamos al Dios del cielo

nuestras oraciones más sinceras,

y corrijamos nuestra conducta.

Lamentaciones 3.41b-42, Traducción en Lenguaje Actual

Trasfondo bíblico-teológico

Lamentaciones 3 se encamina, luego de haber alcanzado las conclusiones en su centro poético y espiritual, a subrayar las consecuencias de la fidelidad de Dios en medio de una historia conflictiva en medio de la cual el pueblo ha sido juzgado y castigado. Las conclusiones provisionales que presenta el poema se van a desplegar como parte de una espiritualidad individual y colectiva que se entreteje para tratar de encontrar luz al final del túnel. La reflexión se detiene a observar cómo se entremezclan también los designios divinos con la voluntad humana de someterse, aun a su pesar, a ellos como parte de una nueva situación posterior al juicio y al castigo. Los aspectos éticos en la actuación de Dios son destacados en el proceso de comprender lo que ha hecho en la vida del pueblo desterrado: “En resumen, si la ruina de Israel ha sido provocada por sus propios pecados, el castigo era merecido y no arbitrario. A partir de esta convicción surge un atisbo de esperanza: el arrepentimiento y la sumisión a la voluntad divina podían atraer la misericordia de Dios y poner fin a tantas calamidades. Sin arrepentimiento no queda lugar para la restauración” (A.J. Levoratti). En otras palabras, la experiencia del pecado debía doler para encontrar el camino de la corrección, algo que en nuestros tiempos no comprendemos por habernos alejado del concepto de hacer penitencia, que aparece en algunas traducciones de las palabras de Juan el bautista y del propio Jesús de Nazaret al anunciar la llegada del Reino de Dios. Otras dicen: “haced pues obras dignas de arrepentimiento” (Mr 1.15; Lc 3.3).

Dios observa el comportamiento ético de la humanidad y toma partido (vv. 34-39)

Lo primero que aparece en esta sección es aquello con lo que el Señor Dios no transige (vv. 34-36): a) pisotear a los encarcelados de la tierra (violentar los derechos humanos, TLA); b) torcer el derecho; y c) no dar un juicio justo. Todo ello en el terreno de la ética visible y de la justicia distributiva. No cabe duda de que la renovación espiritual del pueblo en todos sus niveles atraviesa por la comprensión de las acciones éticas de Dios, no existe otro camino. El arrepentimiento colectivo tenía que conducir a un nuevo sendero de relación con ese Dios justo y exigente ya sin la mediación monárquica que tantos problemas había ocasionado. El pueblo debía relacionarse con Dios de la manera más eminentemente espiritual posible. Como muestra de la justicia irrefutable de Dios se afirma: “Los mortales cautivos en la tierra reciben la promesa de ser liberados de la carga de su entorno opresivo mediante el poder de Dios, que libera al pecador de la esclavitud del pecado y de sí mismo” (R.K. Harrison).

Puesto que el ser humano es imagen y semejanza de Dios es en él en donde debe buscarse la acción ética que espera el Señor. Los derechos y la dignidad del individuo son de enorme importancia para el Creador. Ninguna persona debe ser privada de sus derechos elementales como son el derecho y la justicia verdaderos, bien administrados porque Dios es el supremo árbitro entre los seres humanos (v. 37) como se plantea en la primera pregunta retórica. Todo lo malo y lo bueno suceden por su designio y “puesto que nada puede ocurrirle a una persona de lo cual Dios no tenga conocimiento, el hombre debiera soportar la desgracia con paciencia y sin protesta, confiando en que la misericordia de Dios produzca bien a partir del mal” (38) (Ídem). Se espera del creyente sancionado que acceda al arrepentimiento (39).

El camino para reencontrarse con el Dios del pacto (vv. 40-42)

Luego el poeta extrae las consecuencias de sus reflexiones: la exhortación es a examinar a fondo la conducta anterior y los resultados (40-42). La infidelidad y rebeldía deben ser reconocidas con franqueza porque eso produjo la indignación del Señor y los castigos subsecuentes. Debido a que el pacto con Israel era eterno “se insta a la nación a que haga un inventario espiritual y se vuelva en actitud penitente hacia su Dios. Una vez que se evidencia un sincero arrepentimiento, se puede esperar que los justos castigos de que han sido impuestos sean levantados y que la nación sea restablecida en su relación con Dios” (Ídem). El verbo “examinar” (hapas) “significa también ‘explorar’, ‘buscar’, ‘sondear’, ‘rastrear’. Se trata, pues, de una búsqueda total, tanto en la superficie como en la profundidad. El verbo ‘averiguar’ (haqar) añade al anterior la precisión de la inspección o la investigación” (V. Morla): “Examinemos con precisión nuestra conducta y convirtámonos a Yahvé”. ¿Cuántas veces tenemos que convertirnos al Señor? Las que sean necesarias.

El llamado a la renovación espiritual apela a la motivación interna, y no a la clase de rituales externos de los que había habido un exceso en tiempos preexílicos (Jl 2.13). El proceso de catarsis espiritual debe empezar con la certidumbre de que la nación está bajo el juicio divino a causa de su iniquidad. Cuando se haya hecho una confesión sincera y total por el pecado, entonces Dios tendrá la oportunidad cierta de perdonar al pueblo por su pecado pasado. En este versículo se da un paso adelante al reconocer que la nación ha sido pecadora y rebelde (A. Levoratti).

Conclusión

Según este poema, la búsqueda y la invocación deben ir acompañadas del abandono de cualquier plan desatinado y de una verdadera vuelta sincera al Señor (V. Morla). Se trata de todo un programa de espiritualidad y queda así claro el proyecto de las Lamentaciones como expresión del dolor, confesión del pecado y anuncio de la esperanza recuperada para otorgar sentido de futuro al pueblo de Dios:

En un punto la lamentación comunitaria se asemeja al oráculo: durante el día de ayuno en el que se entona la lamentación, se solicita la ayuda de Dios y éste responde con la promesa de retornar su predilección por su pueblo. En este sentido, estos cantos predicen un futuro mejor que se resume en el retorno de la especial relación entre el pueblo elegido y su Dios. El valor oracular de la lamentación reside, entonces, en su poder de convocar el renacimiento de la esperanza (A.Sánchez Mora).

Sugerencias de lectura

  • K. Harrison, Jeremías y Lamentaciones. Buenos Aires-Downers Grove-Grand Rapids, Ediciones Certeza-Subcomisión Literatura Cristiana, 1988.
  • Armando J. Levoratti, “Lamentaciones”, en A.J. Levoratti, dir., Comentario bíblico latinoamericano. Antiguo testamento. Vol. II. Estella, Verbo Divino, 2007.
  • Alexánder Sánchez Mora, “Las Lamentaciones de Jeremías y La Reconquista de Talamanca. La parodia de un intertexto bíblico en una novela bananera”, en Káñina. Revista de Artes y Letras de la Universidad de Costa Rica, 31, núm. 1, 2007.

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