agosto 30, 2026

Salmo 119.97-104 Commentary

Me he apartado de todo mal camino,
para obedecer tu palabra.

Salmo 119.101, Reina-Valera Contemporánea

Trasfondo bíblico-teológico

Cada vez que se habla del poder transformador de la palabra divina y se celebra su posible impacto en la vida y la historia humanas se recurre a lugares comunes piadosos que no siempre toman en cuenta la realidad religiosa y cultural de nuestra sociedad. Y es que, de no ser por el uso litúrgico y musical de muchos pasajes y libros enteros, amplias porciones del texto bíblico estarían más lejos de la mente y la práctica. Es el caso del los Salmos, cuya omnipresencia en la alabanza es indiscutible, pero que al momento de plantearse algo así como el mensaje doctrinal o teológico del libro empiezan los problemas. El salmo 119, una “oda a la Palabra de Dios”, monumento verbal en celebración de la Ley y, por extensión, de la palabra revelada, es quizá el ejemplo máximo al cual conviene mucho acercarse para retomar las razones que da para semejante esfuerzo poético, literario y espiritual.

Un poder transformador desde la sabiduría (97-100)

El gran formato acróstico que caracteriza al Salmo está puesto al servicio de la reflexión en verso que llega hasta este punto luego de una intensa cadena de afirmaciones sobre las bondades de la Ley divina desdoblada en los sinónimos que se usan para referirse a ella: enseñanzas, testimonios, mandamientos, palabra y juicios. La decimotercera letra del alefato hebreo, mem, preside la forma del cántico: “La letra M es una de las más nutridas del diccionario hebreo porque anteponiendo m- a una raíz se forman muchos sustantivos. Con todo, el autor mantiene su afición a las partículas: dos veces la exclamación mh = qué, cuán, y seis veces la preposición mn significando causa, remoción, comparación” (L.A. Schökel y C. Carniti).

Esa palabra, “cuán, cuánto”, abre el poema (v. 97) para mostrar, como en un texto-espejo la respuesta al Salmo primero, especialmente, porque el amor a la Ley y la meditación en ella agradan sobremanera al Señor Dios. Sus enseñanzas son siempre dignas de aprecio por su capacidad transformadora, en el espíritu de los Proverbios, que puede cambiar a la persona simple, ignorante y sin experiencia en alguien más sabio que sus perseguidores (98), más entendido que sus maestros (99) y con mayor comprensión que los ancianos (100, como Elihú en el libro de Job), lo cual era mucho decir en el ambiente israelita antiguo. “El orante se siente satisfecho: con la compañía constante de la ley […] El arte está en combinar meditación con observancia para adquirir un saber teórico y práctico (100, énfasis agregado)” (Ídem). En los tres versos se puede percibir una controversia entre ley y sabiduría, al grado de rebajar la segunda en favor de la primera: “En otros términos: junto a la enseñanza de la ley, poco cuenta la de los maestros o los ancianos, depositarios del saber tradicional. Dice Prov 13.20: ‘Trata con los doctos y te harás docto’; el salmo parece corregir: ‘trata con la ley y te harás más docto’” (Ídem). “Escuchamos pensamientos de la teología sapiencial, cuando el piadoso ve en la toráh la fuente de la sabiduría (cf. Sal19.8)” (H.-J. Kraus).

La relevancia transformadora de la Palabra divina (101-104)

Apartarse del mal camino se muestra como un requisito para obedecer la palabra divina (101), tal como se propone en Proverbios 4 (con el que se establece una forma de diálogo). Es menester no apartarse de los juicios del Señor para que él siga dirigiendo la vida (102), garantía total de una existencia sana. En el v. 103 reaparece la imagen de la miel, tomada del Salmo 19.11: su sabor es dulce y propicia un placer inmenso (Cf. Jeremías 15.16). “La íntima familiaridad con la palabra de Yahvé crea una sabiduría muy superior (cf. Dt 4.6). Hace que uno camine con toda prudencia y proporciona un delicioso gozo” (H.-J. Kraus).

El Salmo concluye con una nueva afirmación acerca de cómo los mandamientos divinos producen una inteligencia (104) capaz de colocar a la persona por encima de la “senda de mentira”, aborrecible de por sí desde esta perspectiva. Estas palabras proyectan la potencia transformadora de la Palabra revelada en diversos niveles de aplicación para la existencia: desde la espiritualidad más profunda hasta los avatares de la vida política y social, sin olvidar los entretelones de las ideologías y los sistemas establecidos. Es en palabras de Walter Brueggemann, La verdad que le habla al poder a fin de mostrar la naturaleza contracultural de la Escritura, para lo cual sigue la estela de Moisés frente al faraón, de Salomón (“ante el poder visible, la verdad astutamente subversiva”) y de Josías (“la verdad que transforma el poder”) para desembocar en lo que nos corresponde pensar y hacer hoy.

Conclusión

Las Sagradas Escrituras se oponen a los poderes autoritarios, imperialistas y violentos que hacen lo indecible por someter a las personas en un ámbito macroscópico de aplicabilidad de su capacidad trastornadora y revolucionaria. Justo en estos tiempos que reclaman tanta reflexión y acción. Tal como lo sintetiza Mariano Ávila Arteaga:

Con el fortalecimiento de la llamada “nueva derecha evangélica” (notablemente en USA y Brasil), su influencia política y el creciente sionismo cristiano que se ha alineado a las políticas imperiales con una interpretación de ciencia ficción escatológica, es urgente volver a leer la Biblia desde sus temas fundamentales, en nuestro caso imperio, para liberar el pensamiento y prácticas eclesiales de su cautividad babilónica y seguir con fidelidad a Jesús de Nazaret desarrollando una constante resistencia al emperador (énfasis agregado).

Para él, la carta a los Efesios es “un código oculto en abierta resistencia al poder del emperador”, “una pedagogía para el oprimido que construye una manera no convencional de pensar”, además de que “fomenta una nueva concientización sobre la realidad vivida y busca liberar a las personas cristianas de “la verdad” del opresor que han internalizado”. Esa carta busca “liberarnos de las armas ideológicas de la muerte usadas por los amos perversos que dominan este mundo con la violencia del consumo y del dinero (2:1-3) y que han sido socialmente construidas e internalizadas por grandes sectores de la población, notablemente la religiosa” (Ídem).

Sugerencias de lectura

  • Mariano Ávila Arteaga, “El imperio como clave para articular la fe cristiana en el mundo actual”, en Vida y Pensamiento, Universidad Bíblica Latinoamericana, vol. 46 (1), pp. 199-238, https://revistas.ubl.ac.cr/vyp/es/article/view/826/1726.
  • Walter Brueggemann, Truth speaks to power: The countercultural nature of Scripture. Louisville, Westminster John Knox Press, 2013.
  • Hans-Joachim Kraus, Los Salmos (60-150). Salamanca, Ediciones Sígueme, 1991.
  • Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, II. (Salmos 73-150). Estella, Verbo Divino, 1993.

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